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Shabat, 28 Tamuz 5777 / 22 Julio, 2017
El Tania es una exposición filosófico-cabalista que enseña al hombre a aproximarse a su Creador

El Tania del Día

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Igueret HaTeshuvá, comienzo de Capítulo 11

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Igueret HaTeshuvá, comienzo de Capítulo 11

Esta cuestión, albergar simultáneamente sumisión contrita en el corazón —el estado de teshuvá tataá, como se explicara— y la antes mencionada [contraria emoción de] alegría en Di-s, ha sido analizada ya en Likutéi Amarím, al final del capítulo 34. Como está escrito en el Zohar: "El llanto se aloja en un lado de mi corazón [y la alegría se aloja en el otro lado de mi corazón]". A esto se suma la fe y la confianza — que el corazón se mantenga firme y confiado en Di-s, en que "El desea el bien", y es "concededor de gracia y misericordioso", y generosamente perdonador inmediatamente cuando uno Le ruega perdón y expiación, ([como está escrito:] "Conforme Tu abundante compasión, borra mis transgresiones"; "Lávame, purifícame"; "Borra todos mis pecados..."). [El hombre de servicio ofrece súplicas como éstas] sin el más mínimo vestigio de duda.

Por esta razón, en cada Shemoné Esré, en el momento en que suplicamos "Perdónanos...," [de inmediato concluimos:] "Bendito eres Tú, Di-s, clemente que perdona en abundancia". Ahora bien, tenemos prohibido recitar una bendición de dudosa obligación por temor a que fuera una bendición en vano. Pero aquí no hay duda alguna, pues hemos pedido: "Perdónanos, discúlpanos". Lo que es más, si no hubiéramos vuelto a repetir nuestras transgresiones seríamos redimidos de inmediato, conforme la bendición que recitamos [inmediatamente a continuación:] "Bendito eres Tú, Di-s, que redime a Israel".

Aun bajo los estándares humanos [esta certeza de perdón es legítima, porque] la persona debe perdonar no bien se le solicita el perdón. No debe contener el perdón ni siquiera si alguien segara la mano a otro, como encontramos en la Guemará, al final del capítulo 8 de Bavá Kamá. Del mismo modo, si alguien hubiera pedido perdón a otro tres veces, y fuera rechazado, no necesita seguir disculpándose.

[Así sucedió con los Guibonitas]. Cuando el Rey David pidió a los Guibonitas que perdonaran al Rey Shaul —quien había matado a su gente—, y ellos se rehusaron a hacerlo, decretó que no entrarían en la congregación de Di-s, quienes son misericordiosos..., como figura al final del capítulo 8 de Ievamot.

Como característica Divina, cuánto más —infinitamente más— [es el perdón celero].




Extraido del libro Tania Completo, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

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