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¿Qué es Jabad?

¿Qué es Jabad?

Judaísmo al estilo “Hágalo usted mismo”

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Es muy posible que hayas estado en un Beit Jabad. Probablemente, conozcas a un jabadnik o, tal vez, estés emparentado con uno. También, es presumible que un jabadnik se haya acercado a ti para ponerte los tefilín o para que enciendas velas en honor del Shabat. Y, al fin y al cabo, si estás leyendo, estás visitando Jabad.com. Pero ¿qué es Jabad?

Eso es lo que queremos analizar aquí: no lo que Jabad hace, sino lo que Jabad es.

Sería inexacto decir que Jabad es un movimiento o una ideología o, incluso, una corriente específica dentro de la jasidut. Tal vez, la mejor descripción que podemos dar, es decir que Jabad es una forma de hacer jasidut. Tal como escribí en el artículo sobre Jasidut, las enseñanzas del Baal Shem Tov lograron extraer-suscitar-recabar la esencia del judío y la esencia de la Torá inyectando una energía vital en la vida judía. Jabad lleva ese poder un paso más allá al colocar esas enseñanzas directamente en las manos de cada uno de nosotros. En cierta forma, Jabad es una jasidut al estilo “Hágalo usted mismo”. El tzadik sigue jugando un papel crucial –tal vez, incluso, el más crucial–, pero más como un moderador que como un alma mater.

Antecedentes históricos

Cada miembro del círculo interno del Baal Shem Tov ya era un experto erudito de la Torá antes de llegar al maestro. Poco después del fallecimiento del Baal Shem Tov, su puesto fue ocupado por Rabí Dov Ber, el Maguid de Metzrich, quien era un experto tanto en el Talmud como en la Kabalá y un maestro de la metáfora profunda, además poseía una penetrante comprensión de la psiquis humana. Sus discípulos, a su vez, fueron hombres de una gran talla, cada uno con una formación propia, un enfoque propio y una forma propia de aplicar las enseñanzas del maestro. Algunos sobresalieron por su éxtasis y su alegría; otros, por sus plegarias llenas de anhelos; otros, por su estudio exhaustivo y su profunda comprensión; y otros, por su amor a cada ser de la creación por más grande o pequeño que sea.

Rabí Shneur Zalman de Liadi era el miembro más joven de este círculo interno y, además, un brillante erudito, hasta tal punto que el Maguid le pidió que redactara una nueva versión del Shulján Aruj (el código autorizado de ley judía) que incluyera un análisis y las explicaciones correspondientes. Él también llegó con su enfoque propio, que había desarrollado, incluso, antes de llegar a Mezritch: cada idea que aprendía de sus maestros tenía que internalizarla a través de una contemplación que le permitiera analizarla intensamente hasta que la sintiera en forma palpable dentro del corazón. En la mente, al fin y al cabo, era solamente una idea, pero una vez que llegaba al corazón, la idea tenía el poder de transformar a la persona, podía volverse algo real.

Sin lugar a duda, los otros discípulos del Maguid también se dedicaron a la contemplación profunda. Sin embargo, el Rabí Shneur afirmaba con convicción que ese era el camino que debía tomar cada judío.

Muchos de los otros discípulos del Maguid entendían la jasidut como una forma de liderazgo. “El justo vive por su fe”, dice el versículo, pero estos discípulos lo interpretaron en una forma levemente diferente: “El justo da vida a través de su fe”. El tzadik iluminado tendría acceso a las enseñanzas secretas y pasaría mucho tiempo en el éxtasis de la plegaria y de la unión mística y, de ese modo, la vida emanaría también a su rebaño.

Rabí Shneur Zalman se opuso firmemente a este punto de vista. Él interpretó el versículo en su sentido simple: cada persona, para ser justa, tenía que vivir con esa fe profunda, esa quintaesencia del alma que el Baal Shem Tov había hecho accesible, y convertirla en el motor de cada facultad de su persona. El tzadik estaba presente para facilitar el proceso, pero cada persona tenía que hacer el trabajo por sí misma. Al fin y al cabo, la vida no es algo que uno recibe como si fuera una marioneta, no la recibe a través de la mano de otro. La vida es algo esencial a la persona misma.

Únicamente con este enfoque –según la opinión de Rabí Shneur– el judío verdaderamente integraría dentro de su vida la vitalidad de la jasidut. Él citó el adagio talmúdico que habla de un ladrón que cava un túnel debajo de la mansión de un millonario. Cuando está a punto de hacer un agujero en el suelo, de noche, sabiendo que está arriesgando la vida y que está dispuesto a quitarle la vida a todo el que se le interponga en el camino, el ladrón susurra en sincera plegaria: “¡Di-s mío, por favor, ayúdame!”.

El ladrón verdaderamente cree en Di-s. Sin embargo, su fe es incongruente con su vida real: él sabe que Di-s no aprueba su profesión, pero ese conocimiento permanece en un solo compartimiento, y su forma de vida, en otro. En otras palabras, el ladrón no logró aunar sus convicciones internas con su persona exterior. Rabí Shneur Zalman comprendió el papel del tzadik como curador de esta escisión, como la posibilidad de ensamblar juntos el cuerpo y el alma iluminando la mente y el corazón externos del judío con la chispa que tiene oculta dentro.

El Di-s del Baal Shem Tov era un Di-s que podía encontrarse en todas partes y en todas las cosas, tal como afirma el Zohar: “No hay lugar vacío de Él”. Decir que el conocimiento de Di-s podía ingresar únicamente en las mentes elevadas de los grandes tzadikim, pero no en las mentes de las personas comunes y corrientes, era afirmar que existía un vacío de Divinidad, un lugar en el que la luz Divina no podía entrar. Por lo tanto, las enseñanzas del Baal Shem Tov solo podían cristalizarse recién cuando cada persona se apropiara de ellas.

¿Quién está orando?

He aquí una historia que ilustra la distinción entre las dos escuelas de pensamiento:

Rabí Shneur Zalman tenía un discípulo que era mercader, como muchos judíos de aquella época. En el habla jasídica, el discípulo es llamado “jasid”, y el maestro es llamado “rebe”. Este jasid viajaba cada tanto a los grandes mercados junto con un amigo, discípulo de Reb Jaikel, uno de los colegas de Rabí Shneur Zalman. Cierto día, este mercader jasid Jabad fue a ver a su rebe con una queja:

“Cada mañana, en la posada en la que me hospedo, él se levanta temprano y yo me levanto temprano”, describió el jasid. “Si no hay mikve, él se sumerge en una corriente de agua y yo hago lo mismo. Luego él comienza a decir las plegarias con tanto entusiasmo y tanta emoción… ¡todas las mañanas lo mismo, sin falta!

¿Y yo? Yo repaso alguna enseñanza del Rebe. Trato, dentro de mis máximas posibilidades, de enfocar la mente, de apartar todos los pensamientos referidos al viaje, el mercado, las mercaderías, los tratos y de enfocarme solamente en los conceptos de esa enseñanza, de visualizarla en la mente. Luego, me esfuerzo por decir las plegarias. Algunas mañanas, a duras penas, logro obtener un poquito de inspiración. Otras mañanas…

¿Pero mi amigo? Todos los días el mismo fervor, el mismo fuego encendido… ¡en un instante, él reza sin ningún esfuerzo!”.

Y Rabí Shneur Zalman le respondió llanamente: “¿Él reza? ¡Reb Jaikel reza!”.

El Libro para Todos

Con este fin, Rabí Shneur Zalman presentó su enfoque en dos obras breves, que se combinaron en un solo volumen al que tituló Colección de Dichos (Likutei Amarim), y aclaró, con la modestia que lo caracterizaba, en la portada del libro que estos dichos fueron recopilados “de libros y de escribas”. Hoy se lo suele llamar El Tania, que es la primera palabra del primer capítulo. La primera parte es llamada, y con buenas razones, “El libro del hombre cualquiera”.

Hay que reconocer que esta es una traducción bastante libre, no obstante contiene la esencia de lo que el libro es: más que una guía para que el alma pura encuentre su sendero a la iluminación, Rabí Shneur Zalman le habla al judío que tiene los pies en la tierra, que se esfuerza a diario por dominar sus bajos impulsos, proporcionándole un reestructurado concepto de sí mismo y brindándole consejos simples, demostrándole que él también puede servir a Di-s con amor y con alegría, por lo menos en el grado de que puede continuar ganando esos combates de lucha libre. De manera muy radical, le provee a este hombre común y corriente una dosis de caluroso aliento, le asegura que su constante batalla utilizando esos impulsos incesantes, le causa a Di-s un placer tal que el tzadik no le puede proporcionar, pues el tzadik vive en un mundo de luz, mientras que él se enfrenta a la oscuridad en forma frontal y suscita una luz que trasciende todo lo que el tzadik pueda alcanzar.

El Tania y la psicología

El enfoque del Tania tiene un fuerte parecido con lo que los psicólogos llaman en la actualidad “reencuadre cognitivo”, un método para ayudar a la persona a que ajuste su concepto de sí misma y de su lugar en el cosmos hasta que efectúe un cambio de actitud y de comportamiento. Rabí Shneur Zalman lo describió como “el camino más largo y más corto”. Más largo, porque uno tiene que hacer el trabajo por sí mismo, paso a paso, abriendo la mente a la luz de su alma hasta que esta pueda despertar el corazón. Y más corto, porque lo lleva directamente a contactarse con esa luz.

Sin embargo, la mayor parte de las enseñanzas de Rabí Shneur Zalman eran orales. Y se dieron en llamar maamarim (plural de maamar) y fueron memorizadas y expresadas en texto escrito por sus discípulos (incluyendo a su propio hijo y a su nieto), y más tarde fueron publicadas. Estas publicaciones incluían textos en los que se realizaba un análisis del material, acompañado de muchas explicaciones. Ellas sirvieron como material para que el jasid Jabad lo contemplara antes y durante sus plegarias, tal como se explica en el Tania. Con cada generación, sucesivamente, cada rebe iba elaborando sus propios discursos en torno a estos maamarim, creando así la vasta biblioteca de Jasidut Jabad que tenemos hoy en día, y que el jasid Jabad estudia a diario.

En su obra académica acerca de Jabad, Roman Foxbrunner sintetiza la armonía de rasgos de carácter que Rabí Shneur Zalman y sus sucesores cultivaron dentro de sus jasidim:

Erudito, pero sociable; reticente, pero capaz de entonar las melodías jasídicas y contar las tradiciones y los cuentos jasídicos; austero y un tanto ascético, pero poseedor de una refinada apreciación por los placeres de este mundo; concienzudo, pero no falto de humor ni sombrío; profundamente religioso, pero no empalagoso ni beato; modesto, pero con confianza en sí mismo; consagrado a RSZ [Rabí Shneur Zalman], pero absolutamente capaz de pensar por sí mismo. Este Jasid personificaba el profundo y paradójico sistema que se dio en llamar el Jasidimo Jabad.

¿Por qué el nombre Jabad?

Otros discípulos del Maguid enfatizaron el entusiasmo y la emoción de la plegaria. Rabí Shneur Zalman enfatizó la contemplación antes y durante la plegaria, que podía generar espontáneamente ese entusiasmo. Por eso, distinguió su escuela de pensamiento llamándola Jabad:

Representa… Traducción común Se refiere a…

j ח jojmá sabiduría Concepción de una idea

b ב biná comprensión Cognición de una idea

d ד daat conocimiento Captar-darse cuenta de una idea

El enfoque cognitivo demostró su potencia de diversas maneras. En la Rusia de fines del siglo XIX, los judíos quedaron expuestos cada vez con mayor frecuencia al pensamiento secular de la Europa Occidental. Los jóvenes judíos se vieron encendidos por los ideales de la reforma social y fueron desdeñando la religión –considerándola como algo obsoleto, irrelevante y tonto. Rabí Shalom Dovber, el rebe Jabad de aquella época, respondió abriendo una ieshivá en la que los jóvenes estudiarían la Jasidut Jabad junto con sus estudios talmúdicos, pero con el mismo espíritu revolucionario de aquellos que estudiaban a Marx y a Engels. Posteriormente, en Polonia, su hijo alentaría a las mujeres jóvenes a que formaran sociedades con el mismo objetivo.

Con la subida al poder del régimen totalitario de Stalin, la práctica de cualquier religión pasó a ser un asunto de vida o muerte. Una vez más entró en juego el enfoque auto-potenciador de Jabad. Los jasidim de Jabad, en particular los que habían estudiado en las ieshivot de Jabad, se negaron a renunciar a sus prácticas religiosas aun bajo las condiciones más opresivas. Uno tras otro fueron ejecutados o enviados a Siberia por “actividades contrarrevolucionarias”. A pesar de todo ello, mientras que casi todas las demás instituciones judías fueron derrumbándose bajo el persistente ataque de la Ievsektsia y la KGB, Jabad continuó siendo una fuerza inquebrantable con una amplia red subterránea que mantenía ardiendo las brasas del judaísmo a lo largo de los años más oscuros de la persecución religiosa.

Cuando el sexto rebe de Jabad, Rabí Iosef Itzjak, llegó a Norteamérica en la Segunda Guerra Mundial, llevó consigo ese mismo espíritu infatigable. Casi inmediatamente después de su arribo, declaró: “¡América no tiene nada de diferente!”. Su yerno, Rabí Menajem Mendel Schneerson, tomó el mando en 1950, pero incluso antes, ya se dedicó a hacer de Jabad una agencia internacional, un salvavidas para el alma judía.

Al aceptar el manto del liderazgo tras recitar su primer maamar en público, el Rebe reafirmó de inmediato el enfoque de Jabad. “En general, en Jabad”, anunció, “se espera que cada uno haga su propio trabajo por sí mismo, sin confiar en los rebes”. Entonces, el Rebe pasó a describir la diferencia entre las dos interpretaciones de “El tzadik vive por su fe”, tal como se mencionó más arriba. Y luego prosiguió:

“Pero nosotros, Jabad, cada uno de nosotros debe hacer el trabajo por sí mismo, con cada miembro y cada tendón de su cuerpo, y cada miembro y cada tendón de su alma.

No estoy diciendo que no los vaya a ayudar, Di-s no lo permita. Los voy a ayudar tanto como me sea posible. Pero dado que ‘todo está en manos del Cielo, fuera del temor del Cielo’, sin el trabajo que ustedes hacen solos, ¿de qué les servirá que yo les dé escritos, les cante melodías y brinde con ustedes lejaim?”.

Jabad hoy en día

Así, como el enfoque Jabad demostró su fuerza en el shtetl tradicional, contra el cinicismo de la Rusia revolucionaria y bajo la persecución religiosa del régimen bolchevique, también ha demostrado su capacidad de éxito en el mundo moderno secular, móvil e interconectado. Las apariencias externas se fueron ajustando según el período, pero el empuje interno sigue siendo el mismo: Jabad es un enfoque que tiene fe en la chispa que, sin lugar a duda, tenemos dentro cada uno de nosotros y que nos da el poder y la fuerza para encontrar esa chispa y avivarle la llama. No a través de la coerción, ni a través de la culpa, ni con diatribas desde el púlpito, ni con promesas de una luz instantánea es que Jabad llega a cada judío, sino ayudando a que cada cual se encamine en su sendero.

“Cada judío tiene una mitzvá con la cual siente afinidad”, solía decir el Rebe. “No discutas con un judío. No hace falta convencerlo de nada. Solamente encuentra esa mitzvá y ayúdalo a que la lleve a cabo”.

Y entonces, tal como promete la Mishná, “una mitzvá trae consigo otra mitzvá más”.

La misma idea fue expresada en las palabras que el Rebe le dijo a otro rabino, quien se quejaba de la obstinación de los judíos de Norteamérica. El Rebe insistía en que ellos eran, no obstante, buenos judíos. “No puedes forzarlos a hacer nada”, lo reprendió el Rebe, “pero puedes enseñarles todo”.

Y así como el enfoque es básicamente el mismo, también el objetivo ha permanecido sin cambios: suscitar esa luz, esencia del alma judía y de nuestra sagrada Torá, dejando que brille desde los corazones de cada uno de nosotros con tanta intensidad que el resto del mundo también se vea conmovido por esa luz, hasta que finalmente el mundo entero se llene de su esplendor.

Al final del artículo que escribí sobre Jasidut, describí la experiencia del Mashíaj que tuvo el Baal Shem Tov al decirle que vendría “cuando tus fuentes se extiendan afuera”.

Así como Rabí Shneur Zalman se aferró al significado simple de “El tzadik vive por su fe”, así también el Rebe, el líder Jabad de nuestra generación, se aferró al significado simple de las palabras del Baal Shem Tov: “No es el agua de las fuentes la que debe extenderse afuera, sino las fuentes mismas. Cada uno de nosotros, por más lejanos que nos consideremos, debe transformarse en una de esas fuentes de las aguas de la vida del Baal Shem Tov”.

Para clases de Jasidut Jabad, contacta al rabino Jabad de tu zona. También, tenemos una selección de clases de Tania aquí en nuestro sitio. O puedes hojear nuestra colección de textos jasídicos clásicos. A lo largo de nuestro sitio, encontrarás ensayos, videos y audios que son presentaciones de la Jasidut Jabad en estilo contemporáneo.

Por Tzvi Freeman
El rabino Tzvi Freeman es el director del equipo de "Pregunte al rabino" de Chabad.org, y es uno de los miembros más antiguos de Chabad.org .Autor de varios títulos sobre Cábala y filosofía jasidica, incluido el aclamado "Trayendo el cielo a la Tierra". Para comprar el libro de Tzvi, haga clic aquí.
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1 Comentario
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luis leopoldo ayon perez huatulco, oaxaca mexico 17 Junio, 2012

jabad La explicación del rabino Freeman aclara mi idea del jabad y me compromete a incrementar mi fe por el creador y el potencial de mi conocimiento Reply

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