Estimados Lectores:

Esta semana conmemoramos el 30 aniversario del fallecimiento de la Rebetzn, Jaia Mushka Schneerson, esposa del Rebe e hija del Rebe anterior. Poco se conoce de su figura, ya que ella siempre mantuvo un perfil bajísimo y una gran discreción. Sus apariciones públicas son mínimas a punto tal que muchos jasidim ni siquiera la llegaron a ver, incluso viviendo a pocas cuadras.

En esta época en que las mujeres han conseguido tantos derechos. Uno podría preguntarse. ¿No tendría que haber tenido un rol más visible en el movimiento de Jabad? Y podríamos ampliar la pregunta: ¿Se puede influenciar desde un lugar de recato?

La influencia que ejerció la Rebetzn fue enorme. La famosa frase detrás de un gran hombre hay una gran mujer podría haber sido pensada para el Rebe y la Rebetzn.

El Rebe dijo que su único verdadero jasid era su esposa. La difícil misión de guiar a millones de judíos en una revolución espiritual, no hubiera sido posible sin la Rebetzn, apoyando en cada paso, cada campaña que el Rebe lanzaba.

Esta semana también fue el cumpleaños de mi bendita madre. Similar a la Rebetzn en el aspecto de acompañar desde muy joven a mi padre en la misión sagrada de despertar el judaísmo en el noroeste argentino desde hace más de 35 años. Nunca la escuche quejarse, ni reclamar por estar en el “lejano Oeste”. Siempre con la casa, el corazón y la oreja dispuesta a escuchar a cada judío en necesidad. Ella me inculcó el amor al prójimo sin diferenciar a quien, siempre con una mano tendida al necesitado.

Estas líneas son un pequeño homenaje a estas dos grandes mujeres.

Benditas sean las mujeres que sin ellas no somos nada.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy