Debe ser uno de los desafíos de marketing más difíciles de todos los tiempos: ‘vender’ el Judaísmo Ortodoxo. Hay que reconocerle los méritos a Jabad. Sus miembros están logrando unos adelantos asombrosos, especialmente si uno se pone a pensar en el nombre tan poco ‘vendible’ con el que tienen que lidiar: Judaísmo Ortodoxo.

Bueno....ponte a pensar en el nombre. Hazlo rodar por tu lengua: ortodoxo. Ortodoxo. Ortodoxo. Lo lamento. No funciona. No rueda bien por la lengua. No señor. Tropieza. Cae. Aterriza en un charco haciendo un ruido sordo. Pero no rueda. Nones. Bueno, hay otros nombres para quienes mantienen el Shabat, se ponen los tefilín, etc.: observantes, Shomer Shabat, ultra-ortodoxos, Jasidim, Majmir. Sí señor. Cantidad de nombres. Ninguno de ellos es bueno, o  por lo menos que suene atractivo ¿verdad?

Como si el Judaísmo Observante no fuera ya bastante difícil de vender de por sí. Es precisamente acá que debería declarar que soy (suspiro, ¡cómo odio estas definiciones! Y bueno, creo que tendré que elegir uno...) Observante. Y es realmente fantástico. Para nada lo que parece ser. Y mira que yo estoy bien al tanto de lo que parece ser. Después de todo, me crié con los dibujitos animados de los sábados de mañana, especialmente los Superamigos. Para el desayuno mi mamá freía panceta, mucha panceta. Por eso, créeme cuando te digo que conozco bien la imagen que la Ortodoxia tiene para quien la mira desde afuera. ¡Si la conoceré! Están los sacos largos negros, las largas barbas, los largos rulos detrás de las orejas, todos esos asuntos largos y negros. Y encima, tenemos el tema de los sombreros. Créeme, estoy enterado.

Pero, la verdad es que es realmente impresionante. La mayoría de las personas solamente toman en cuenta todo lo que no podes hacer, lo que te limita. Pero, es justamente a la inversa. En lugar de limitarte, permite que te descubras a ti mismo. Te permite descansar y renovarte como se supone que lo hacen las vacaciones, aunque su resultado no siempre sea así. Es contemplativo, sumamente contemplativo. Y la comida es sensacional. Realmente fantástica. Viene a ser como hacer un crucero, pero en lugar de parasailing recibes la lectura de la Torá.

De todas maneras, la verdad es que me gustaría que los judíos laicos vieran las cosas que yo veo. Pero, como dije anteriormente, se necesita una actitud persistente y agresiva de venta, empezando por el nombre. Enfrentemos el tema. Los nombres son sumamente importantes. Basta con observar el mercado global. Miren el éxito que han tenido los nombres del juego de computadora Cube, el calzado deportivo Air Jordans, y la banda Eminem. Los nombres atractivos venden. Basta con mirar a P. Diddy. Él es totalmente consciente de este hecho; tiene un montón de nombres atractivos.

Y es entonces que vuelvo sobre la palabra: Ortodoxo. No es de extrañarse que no haya judíos reformistas tirando abajo las puertas tratando de ingresar. El otro grupo que emplea este término es la Iglesia Ortodoxa Griega; sin duda coincidirás que no es una comparación demasiado halagadora; usan sombreros que son aún más extraños que los que usamos nosotros. Es decir, siempre que no tengas en cuenta los shtreimels. Y sigo, está la otra acepción: Ortodoxo, o sea ‘como siempre se ha venido haciendo’. Ahora bien, esto podría ser una definición exacta pero no es una característica que precisamente ayude a la venta. Bueno, para algunos Cristianos Conservadores sí lo es, pero posiblemente no lo sea para el 95% restante de las personas que están leyendo este artículo. No hay duda que tenemos que hacer algo al respecto.

Tengo que admitir que hace un tiempo que estoy pensando en este tema, desde que empecé a cumplir Shabat. No me denominaba Ortodoxo. De ninguna manera. ¿Estás loco? Sonaba espantoso. Me consideraba un estudiante del misticismo, buscando establecer ‘conexiones’. ¿Verdad que suena re-onda? Quizás me hubiera tenido que conformar con esto. Pero quería encajar, de manera que finalmente me sentí a gusto con Observante. Pero llegó el momento en que tuve que seleccionar la casilla adecuada en (el sitio de singles) JDATE y ‘Observante’ NO era una de las opciones.  Esto se iba poniendo difícil. Empecé a transpirar. Quedé helado. No podía hacerlo. En realidad, no hice nada. Al menos durante semanas. Finalmente, después de haber quedado suspendido en el aire, me tomé una bebida fuerte y, con los ojos entrecerrados, marqué la casilla de Ortodoxo Moderno. Fue difícil, si bien tengo que admitir que resultó un tanto liberador el haber finalmente podido dejar atrás esa etiqueta que tanto me preocupaba.

Pero eso no quiere decir que crea que es una etiqueta atractiva. No lo es. ¿Sabes qué?: el judaísmo no se lo merece. El judaísmo merece un nombre que suene impactante, o que por lo menos suene bien. Sí señor. Puede que no me creas, pero el judaísmo, lo tradicional, caminar en Shabat, cumplir con las leyes de kashrut, ponerse los tefilín, es de súper onda. Y se merece un nombre atractivo. De manera que decidí ponerle uno.

Ahora bien, medité un tiempo sobre este tema. Mi primera idea fue “Judaísmo: La Versión Cool,” un nombre que realmente me gustó desde un principio. Pensé que era fácil de recordar. Es decir, pensé que lo podríamos acortar. ¿Qué eres? “La Versión Cool.” “¿Qué?” “Bueno, ya sabes, judío.”

Pero fue precisamente eso lo que me hizo volver a la palabra que empieza con “O”. De manera que no funcionó. Demasiado confuso. También un poco largo. Entonces fue que tuve una idea realmente genial. A ver qué te parece esto: Judaísmo Clásico. Hace una pausa para ver el efecto, y repetí: Judaísmo Clásico.

Suena lindo ¿verdad?

Piénsalo un poco. Déjalo rodar por tu lengua algunas veces. “¿Qué eres?” “Soy un judío clásico”. “¡Qué bueno! ¿De verdad? ¿Qué vas a hacer más tarde? ¿Quieres ir a tomar algo?”

Es así. Fíjate qué bien que funciona. Y piensa en su significado. Clásico generalmente quiere decir que se trata del original y que sigue siendo el mejor. Basta con ver lo bien posicionada que está la Coca Cola Classic. La Coca Cola Nueva fue un desastre. Los consumidores habían empezado a dejar de consumirla en masa. La Coca Cola Clásica rescató a la empresa. Fue precisamente el nombre el que lo logró.

¿Nunca has escuchado algo descrito como un clásico? Por lo general es algo bueno ¿no es así? 1. Los Mustang. Son clásicos. 2. Un ‘clásico instantáneo’ generalmente quiere decir ‘algo nuevo e imponente’. 3. “¡mira qué clásico!”, queriendo decir que está perfecto, que no hay nada que cambiar. 4. No nos olvidemos del clásico de todos los tiempos: la música clásica. Quiero decir, mira cuánto hace que perdura. Mucho tiempo. Cientos de años. Bueno, no tanto como nosotros, pero hace mucho tiempo. Y todavía siguen cobrando bastante por una entrada a la sinfónica. ¿Crees que no tiene nada que ver con el nombre? Por supuesto que tiene que ver.

De modo que ponte a pensar. Judaísmo Clásico. Algunos podrán ser ortodoxos. Pero yo soy un Judío Clásico. ¿Verdad que suena bien? Haceme un favor, empieza a usarlo. “¿Ves a ese tipo? Es un Judío Clásico”. “¿Realmente? ¡Mira qué onda!”

Pero, si decidís mandar a estampar algunas camisas, acordarte de mi comisión. Después de todo, es un clásico instantáneo.

Matt Lipeles es maestro y escritor. Puede ser contactado en: mlipeles@earthlink.net