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Una Granada Madura

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La noticia de que un tratamiento de alta complejidad en fertilidad era nuestra única opción fue un terrible shock. Ese fue el veredicto del primer doctor al que consultamos, un año después de casarnos. Tan drástica intervención, con fuertes drogas hormonales y cirugía, sonaba muy desagradable: iba en contra de la misma esencia de nuestro estilo de vida ya que intentamos ser cuidadosos con lo que comemos y bebemos, evitando los aditivos y conocidos elementos nocivos a la salud.

Consternados, dejamos pasar las pruebas adicionales que el doctor nos recomendó. Cuando decidimos buscar otros dictámenes médicos, vimos a más doctores y experimentamos más pruebas agresivas, todas con la misma conclusión: Inseminación In Vitro era nuestra única opción. Pero, razoné, Di-s, que dividió el Mar de las Cañas, ¿podría realizar un milagro para nosotros?

Cada aniversario de casados marcaba otro año sin niños. Yo cuidaba de no forzar mi cuerpo, asustada de la exposición a drogas hormonales y a sus potenciales efectos secundarios. ¿Cómo podría exponerme a estas hormonas químicas de las cuales nadie podría predecir cómo reaccionaría físicamente y emocionalmente? ¡Y sin un resultado positivo garantizado!

Fácilmente recordé mi vulnerabilidad, siete años atrás, antes de experimentar la operación que había causado nuestro problema. Un equipo de médicos entró en mi habitación del hospital. Habían venido a darme más detalles sobre la laparotomía exploratoria que se llevaría a cabo al otro día.

"También haremos que un cirujano ginecológico reubique sus ovarios", me explicó una enfermera.

"¿Qué?" grité alarmada. "¿De qué está hablando?"

"Es una parte importante del procedimiento. ¿Nadie se lo dijo?"

"¡No, nadie me habló de esto!" Lloré, deseando despertarme y escapar de esta pesadilla.

"En caso de que descubramos células cancerígenas en su abdomen, necesitará radioterapia en la mitad inferior de su cuerpo. Moviendo sus ovarios lejos de las glándulas linfáticas que serán expuestas al tratamiento, podremos protegerlos contra la esterilización" me explicó ella tranquilamente.

Yo no me sentía calmada en absoluto. Toda la operación me parecía innecesaria. Intuitivamente, sentía que este cáncer altamente tratable no se había diseminado más allá de la peca en mi cuello, y un minúsculo, casi imperceptible lunar en mi axila. Pero en el mundo de la medicina, mis sensaciones intuitivas no eran razones en las cuales el oncólogo podría confiar para determinar el curso del tratamiento.

A la mañana siguiente, media hora antes de la operación, estando ya soñolienta por una dosis de Demerol, el cirujano ginecológico vino a verme.

"Oí que se sentía preocupada, por el desplazamiento de sus ovarios" dijo con voz amable.

Yo sólo tenía dieciocho años. El matrimonio y la familia no eran mis planes inmediatos en la vida. La supervivencia sí lo era. Contesté lentamente "Estoy bien, lo entiendo".

"¿Usted está enterada que manipular sus ovarios implica un cierto riesgo? Existe la posibilidad que no funcione, pero es el riesgo que debemos afrontar, a fin de que la radiación no los destruya totalmente".

Recibí un nuevo shock, pero no podía hablar. No había tiempo para protestar. Por alguna misteriosa razón, esta experiencia sería una parte esencial de mi vida.

Mirando en retrospectiva, estoy agradecida que combiné tratamientos curativos alternativos con radiación y cirugía convencionales. Estoy segura que mi maravilloso oncólogo temía que yo fuera a rechazar el tratamiento por completo. Él me había tranquilizado en ese entonces diciendo que no tendría problema alguno en quedar embarazada.

Pero esa garantía fue dada hace años, y ahora estoy casada y el tiempo hace tictac, con nuestra esperanza en el corazón y nuestros brazos vacíos.

Un amigo nuestro estaba cuidando a un bebé cuyo futuro estaba siendo decidido ante un tribunal. Me cautivó la idea de que podríamos ser sus padres. Cuando mi marido y yo la sostuvimos, descubrimos que podríamos amarla fácilmente. Pensamos que ella era hermosa. Un día mi amigo nos permitió que lo ayudáramos en el cuidado del bebé. Cambiamos sus pañales, le hicimos el biberón, la alimentamos, la sostuvimos y la calmamos. La abrazamos y hablamos con ella. Al día siguiente llamamos a la agencia de adopción que manejaba su caso y averiguamos cómo debíamos proceder para adoptarla legalmente. ¡Por supuesto, nos informaron que ya había una lista de espera de seis años!

Estábamos muy afligidos por estas noticias, pero decididos a continuar con el proceso de adopción, asistir a reuniones, y aguardar "nuestro turno".

Mientras tanto, otro año pasó, aguantando silenciosamente decepciones mensuales.

Una forma de hacerle frente a la calma de nuestras vidas era tener huéspedes en Shabat. Viviendo en una próspera comunidad judía cerca de un campus universitario, podíamos recibir fácilmente a una docena de estudiantes por semana que nunca habían experimentado el placer de Shabat en sus vidas. Era un privilegio poder contestar sus preguntas; y nos daba algo que esperar cada semana. Se convirtió en una oportunidad para compartir nuestros valores de vida de manera significativa. "El que enseña Torá al hijo de su amigo, es como si lo hubiera dado a luz a luz" (Pirkei Avot).

Eventualmente un amigo me persuadió que me uniera a un pequeño grupo de ayuda para la fertilidad. Allí encontré a otras mujeres que se encontraban en la misma situación. En una comunidad que está totalmente enfocada en los hijos y la familia, era vital para mí no sentirme sola. Una mujer compartía conmigo la práctica de decir la "Plegaria de Jana" (plegaria que dicen las mujeres cuando tienen problemas de fertilidad) después de encender las velas de Shabat. "Ribono Shel Olam (Amo del Universo), todo lo que has creado en la mujer, no lo has creado para nada. Ojos para ver, oídos para oír, nariz para oler, boca para hablar, manos para trabajar, piernas para caminar, pechos para amamantar. ¡Alabado seas por poner pechos en mi corazón! ¿Por qué no puedo amamantar con ellos? ¡Dame un hijo, y amamantaré con ellos!" (Berajot 31b).

Identificándonos con el vivo deseo de Jana, así como con el de nuestras cuatro matriarcas: Sara, Rivká, Rajel, y Lea, me conecto con un proceso histórico que muchas mujeres habían soportado, habían sobrevivido, y eventualmente habían triunfado. Di-s seguramente contestaría nuestras plegarias.

Recurrimos a las sugerencias de las costumbres judías o de los médicos alternativos que sonaban razonablemente respetables. Por ejemplo, una visita a una Rebetzin (esposa de un rabino) muy conocida me aconsejó recitar los Salmos. También mencionó tener especial concentración durante la bendición de "Matir Asurim" (libera a los cautivos) en la plegaria del Shemoná Esrei. "¡Que Di-s te libere de tu situación!"

¿Qué esperaba? Todavía me sentía demasiado temerosa del In Vitro para considerarlo seriamente, pero profundamente quizás… Me preguntaba si realmente estaba preocupada de las implicaciones de ser madre. ¿Cuánto tiempo debía esperar? Nos dieron una sola opción médica… ¿Cuándo estaría preparada para dar el salto? Me preguntaba de qué estaba tan asustada. Rogué pidiendo claridad.

Una buena amiga que estaba enterada de nuestra situación me invitó a que la acompañara al nacimiento de su quinto hijo. Un mes después de atestiguar este acontecimiento, le dije a mi marido que me sentía emocionalmente lista para visitar la clínica de IV, no para una consulta, sino para realmente comenzar el tratamiento. Podríamos aplicar nuestro conocimiento de métodos holísticos al procedimiento de IV. Releí algunas de las guías que había utilizado mientras hacía frente al cáncer que, gracias a Di-s, se encontraba lejos, pero que había contribuido directamente a nuestro actual dilema.

Esperamos que nuestros años de plegarias por la compasión Divina, llevando a niños recién nacidos a su circuncisión (un honor concedido a las parejas que están intentando tener sus propios hijos) y numerosas costumbres con las que habíamos cumplido, también las plegarias colectivas de muchas personas en nuestro favor, quizás habríamos empujado hasta el extremo las escalas en nuestro favor. Entramos en contacto con rabinos, tanto para la dirección necesaria en cuanto a ley judía a través del laberinto de preguntas sobre fertilidad, y por sus bendiciones para el éxito. Pedimos a gente específica, particularmente a nuestros padres, que rogaran por nosotros. Nos sentíamos rodeados por una red de apoyo de plegarias

Cuando el tratamiento comenzó, esperanzada visualicé cada paso del procedimiento, imaginando qué sucedía dentro de mi cuerpo: los folículos que se convierten lentamente en huevos maduros, y mis ovarios protegidos contra el estímulo excesivo por frescas aguas calmantes, los huevos felizmente fertilizados, y una luz Divina dirigiendo y asistiendo a los embriones a medida que se implantan profundamente en mi receptiva matriz. Imaginé mentalmente todo, en tanto detalle como me fue posible: los pequeños tubos capilares conectando y proveyendo a nuestros bebés de todos los nutrientes necesarios, esenciales para ayudarles a crecer como seres humanos fuertes, vitales, las paredes de mi útero preparándose con una ferviente exuberancia para abrigar a su nuevo habitante, y la constante supervisión Divina a lo largo de todo el proceso.

Había cuatro embriones al principio. Aun cuando un embarazo múltiple es difícil y lleno de complicaciones, ¿cómo podía orar solamente por un bebé, y no expresar mi preocupación por las otras tres vidas potenciales? ¡Di-s, lo que Tú decidas es bueno, pero debes saber que estoy dispuesta a recibir a todos!

Los días entre los análisis de sangre eran agonizantemente lentos. Intenté seguir tranquila y optimista, cuidando mi mente y cuerpo relajado y libre de tensión lo mejor posible.

Finalmente el ultimo análisis de sangre beta-HCG fue positivo. Dos días después, una segunda prueba de este crucial beta-HCG confirmó que los números habían aumentado. ¡Estaba definitivamente embarazada! Un ultrasonido demostró que un embrión se había implantado. ¡Nuestra alegría era inmensa!

Pero todavía quedaban meses, con el miedo del aborto predominando en mi mente.

En un intento de conservar cierta autonomía, decidimos aprender a darnos las inyecciones diarias de la progesterona en casa por los siguientes tres meses. Con un equipo entero de doctores, enfermeras, técnicos, cirujanos, anestesistas y ayudantes participando en los detalles más íntimos de nuestras vidas, me sentía como un pedazo de propiedad pública. Ahora, en vez de tener que correr entrando y saliendo de la clínica, inyectándome yo misma, podría descansar en la intimidad de mi casa, usando ese tiempo particularmente para relajarme y visualizarme a mí y a mi marido en un campo de Galilea, al lado de un río cristalino. En mi mente, estábamos sentados bajo un árbol de granada que se torcía por el peso de la fruta madura. En este panorama paradisíaco, rogamos por hijos sanos. Un haz de suave luz nos rodeó, y cuando retrocedía nuevamente a los cielos, hermosos bebés nos rodeaban.

Me volví muy introvertida, llegando a ser muy reservada mientras que centré toda mi energía en mantener este precioso embarazo por nueve meses completos.

Dejé de trabajar. Descansé, comí alimentos nutritivos y evité cualquier cosa dañina o malsana. Bebí té de frambuesa y de ortiga para fortalecer mi sistema. Me preocupé e intenté no preocuparme. Lloré y rogué, rogué y lloré. Continué con mis imágenes de esperanza, representando los cambios a ocurrir dentro de mi cuerpo, el bebé fortaleciéndose y creciendo bien. Cuando las cuarenta semanas se completaron, en mi fecha indicada, rompí aguas. Con la ayuda de una partera competente, muchas horas después, nuestro hermoso bebé nació sano en nuestro hogar en extremadamente agradecidos y receptivos brazos.

Por Noa Kaufman
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antonio ridaura calexico california 4 Octubre, 2017

he trabajado mas de 30 años en mi consultorio y he visto muchas parejas que no pueden embarazarse por múltiples motivos-hormonales,físicos y demás... les he sugerido que adopten un bebe,que hagan oración al eterno todos los días que nos son dados y he visto el poder tan infinito de DI-s...en promedio mas de un 90por ciento se embaraza.. Reply

Arminda Gracia 2 Enero, 2015

Que bella historia, muy hermosa gracias por compartirla!!!! Reply

Anónimo 8 Nov, 2014

Tu historia me da esperanza...ruego a Di's por la llegada de nuestro primer hijo, gracias! Reply

Alejandra Recabarren Santiago, Chile 18 Marzo, 2011

Desde pequeña esperaba por sentirme amada, querida y necesaria para alguien. Eso se concreto cuando espere a mi primer hijo. La espera fue gratificante, tranquila, calma, pero de pronto se vio adelantada por cosas de salud, tendria mi hijo meses antes de la fecha estimada para ello. Mi hijo nacio prematuro, durante mucho tiempo tuve que pasar en el hospital en espera de su alta.
Tu espera y la mia son esperas de amor, y que se hacen bastantes mas llevaderas cuando estan acompañadas de Fe y Amor hacia nuestro Creador. Reply

Beatriz Guatemala, Guatemala 11 Febrero, 2011

UNA GRANADA MADURA Gracias Noa por tu testimonio, estoy en proceso para realizarme un IV, y mi fe en el Eterno que todo será un éxito se ha incrementado. Reply

Fanny Brooklyn, USA 31 Agosto, 2010

granada madura Noa he leido tu historia y me hacer recordar un refran q dice "D's tarda pero nunca olvida" y espero q Hashem te siga Bendiciendo. y me indentifico contigo porq yo tambien hice el proceso de invitro pero despues q tube mi bb de invitro a los 20 meses sin tratamiento Hashem me estaba bendicion otra vez con otro bebe y le estoy agradecida inmensamente por tan grande bendicion. Reply

jhadasa guatemala 2 Mayo, 2010

granada madura Que linda experiencia, sin duda nos damos cuenta de lo grande que es El Eterno que nos bendice a travèz de su bùsqueda y de nuestra obediencia. Reply

nely caracas, venezuela 22 Octubre, 2009

granada madura Hola Noa, que regocijo recibimos cuando leemos testimonios tan importantes que DIOS que hizo posible este milagro, siga abriendo el mar de oportunidades para que tu hijo sea de gran bendición para su pueblo. Yo tengo una hija va a cumplir 28 años el 17-11-2009 y como fue un milagro es una gran bención no solo para nosotros (padre-madre) sino para todos los que tiene oportunidad de conocerla. Ella da clase en el centro cultural hebraica y es licenciada en artes mención escultura graduada con mencion honorifica por sus altas calificaciones. Creo que todos los niños que son pedidos a DIOS son maravillosos. Reply

Anónimo barranquilla, colombia 7 Mayo, 2009

Noa felicitaciones, tu vivencia me ratifica que Di-s en su inmenso amor, en su inmensa misericordia está pendiente a nuestras plegarias. Es específico tener en cuenta que el y solo el sabe como y de que manera va a responder a nuestras peticiones, solo hay que armarse de fe y confianza y saber esperar en el eterno. Reply

EliSheva Colombia 16 Abril, 2009

Una granada madura Hola Noa, cuando leí tu historia me conmoví profundamente, pues lo que viviste es la realidad de muchas mujeres que anciosamente esperamos esa bendición, yo tambien lloré mes a mes los intentos fallidos y luego lloré de alegría y gozo por que finalmente mi oración también fue escuchada...
Como mujer me siento inmensamente feliz, tambien luego de una larga y casi eterna espera mi hijo hoy cumple tres meses de vida y que son el resultado de una hermosa experiencia que solo el Todopoderoso nos concede. Reply

Veronica D.F, México 11 Diciembre, 2008

Granada Madura Muchas felicidades por ya tienes a tu bebé y gracias a Dios que nos dejo ser madres.
Porque yo tambien no podia ser mamá y ahora tengo una hermosa bendicion una nena de 6 meses que se llama Rosa Elisa. Gracias por compartir tu experiencia. Reply

Jana via jabadsoho.com 11 Julio, 2008

Me pregunto cuándo la gente va a ser sensible con este tema. Sería un síntoma de que la guela se acerca. Dónde está el ahavat Israel? Reply

Jana via jabadsoho.com 29 Mayo, 2008

Como respuesta al segundo anónimo, del primer anónimo: yo trabajé años sobre mí misma, y sobre agradecer a Hashem, también. Obviamente que se debe hacer ese trabajo y mucho más en lo material, porque lo material es un reflejo de lo espiritual. Hay cosas inexplicables que no pasan por lo que una haga o deja de hacer, lamentablemente es mi caso. Sólo Hashem puede aconsejarme, y está en la parte más interna de mi alma. Hashem sabe y me conoce cómo yo jamás desistí y no desisto.
Puede ser que Hashem quiera que no sea madre, a pesar de toda la capacidad que tengo, mientras que otras lo son y son un desastre de madres. Ya llegué a mi límite de edad para cumplir con mi deseo tan antiguo, eso también es la voluntad de Hashem, no? Y trabajé en mi matrimonio muchísimo y cada día a pesar de estas terribles pruebas que no conozco a nadie que las haya pasado. Y Baruj Hashem tengo un matrimonio feliz a pesar de no tener hijos después de 17 años. Tú si eres madre? Reply

Mabel Capital, Argentina via jabadrecoleta.com 27 Mayo, 2008

Fertilidad BSD
La felicito por la suerte del primer intento; es cierto, no siempre se logra al primer intento. También es cierto q debería haber más ahabat Israel. Una goia, convertida por reformistas, me dijo cómo puede ser q no se ayude a traer iehudím al mundo.Además se vive mucha indiferencia hacia los q no tenemos hijos, somos como muertos, como lo dice la Guemará.
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Anónimo 27 Abril, 2008

una granada madura Este mensaje es para compartirlo con el anonimo del primer comentario, es bueno tener en cuenta dos cosas que probablemente son muy imortantes en esta situacion primero visualizase completamente como mama y segundo y muy importante no debemos movernos por lo que vemos o por lo que otros dicen hacerca de nuestras situuaciones debemos movernos y actuar por lo que creemos, y creemos en el Eterno que hace milagros inimaginables no desistas mira en lo espiritual no en lo natural.
A veces es necesario vivir el milagro antes de verlo hecho realidad, por que en nuestro corazon existe la medida de fe que nuestro padre celestial nos ha dado y si le hemos pedido con fe, quien mas si no el Eterno sabe los deseos de nuestro corazon y quien mas sino el sabe dar cosas buenas a sus hijos.
Cada mañana al levantarse hay que dar gracias por nuestros hijos asi no podamos verlos aun, y prepararnos para ser las madres que nuestro padre quiere que seamos, todo sera hecho en su tiempo no en el nuestro.
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Anónimo via jabadsoho.com 21 Diciembre, 2007

Una granada madura Sólo una mujer que pasó por este dolor puede narrar bien la historia de cómo es vivir con esto. B.H., tuvo muchísima suerte de tener éxito en el primer intento. No es así casi nunca. La mayoría de los casos que tienen éxito intentan de 5 a 10 veces. Otras hemos hecho más de 20 tratamientos sin éxitos, nos embarazamos y los perdimos; son muchos años de lucha que nadie puede imaginar lo que significa vivenciarlo después que han pasado 17 años de matrimonio. Y más cuando los médicos no te dan respuesta, y no hay un diagnóstico cierto. Lo único que te alimenta es el bitajón, más allá del resultado. Y lo digo con absoluto conocimiento del tema, un tema que debería generar más respuesta e inquietud en la gente, y más ahavat Israel. Reply