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Yo creo, ¿y vos?

Yo creo, ¿y vos?

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Dice la Mishná en Avot que aquel que estudia Torá de joven equivale a tinta fresca sobre un pergamino nuevo, mientras que estudiar de grande equivale a tinta sobre papel reutilizado. Esta cita que descubrí en mi camino de retorno a nuestras raíces judías, lejos de asustarme, me indujo a intensificar mi estudio de Torá.

Recorriendo las calles cercanas a mi oficina aquí, en Buenos Aires, me encontré un día con una sinagoga desconocida para mí. Sin poder explicar el por qué, el lugar me atrajo de inmediato. Tal vez por la belleza de su arquitectura, antigua y bien cuidada, tal vez por su profusa biblioteca, o simplemente por la amabilidad de los iehudim que me atendieron. Así que decidí aprovechar la pausa laboral del mediodía para repasar allí los temas de Torá que aprendo en mi comunidad de Jabad. A esa hora, el local de la Ieshivá está desierto, y la tranquilidad del lugar invita a la lectura silenciosa, lejos del ruido de la oficina.

Un caluroso mediodía, sentado junto al fresco de la ventana, repaso la Parashá semanal cuando siento un fuerte bullicio de voces proveniente del hall de entrada del edificio. Levanto mis ojos y veo a través de la puerta a un grupo de jóvenes mochileros israelíes que se acercan a conocer el lugar. Uno de ellos, tal vez de la edad de mis hijos, delgado y un poco desalineado, se aparta del grupo y entra a la Ieshivá. Desde lejos me sonríe, y con paso inseguro se acerca hasta mí. En ese momento, todo se me aclara. En ese momento, entiendo por que me había sentido tan atraído por el lugar.

Muchos años atrás, cuando tenía 17 años, había tenido la posibilidad de visitar durante una excursión la ciudad de Tzfat, en Israel, famosa por sus cabalistas. Recuerdo que era un día muy caluroso. Cuando entramos con nuestro bullicioso grupo a conocer la antigua sinagoga local, nos sentimos inmediatamente atraídos por el lugar. Así, recorrimos brevemente el salón principal ya que debíamos continuar con la excursión. Al levantar mi mochila para salir, vi a través de una puerta abierta el salón contiguo de la Ieshivá. Al asomarme, me llamó la atención una persona de mediana edad -podría haber sido mi padre- que, sin vestir el habitual atuendo religioso, estaba leyendo junto a una ventana. Así que me separé por un momento del grupo, y curioso, aunque no muy decidido, le sonreí y me acerqué para preguntarle qué es lo que hacía allí. "Estudio Torá", me había respondido amablemente. Después me contó que había comenzado recientemente y que aprovechaba la pausa laboral del mediodía de un pequeño comercio cercano donde trabajaba. "¿Realmente crees en esto?", le pregunté en forma directa. En verdad no llegó a contestarme porque en ese momento vinieron a buscarme mis amigos, apurados para continuar la excursión. Sólo alcancé a despedirme con un apresurado shalom, y no volví a verlo.

Ahora, tanto tiempo después, este recuerdo vuelve a mi cuando veo a este joven mochilero acercárseme mientras estoy estudiando Torá, con ropas de oficina, en un caluroso mediodía en una antigua sinagoga de Buenos Aires. Increíblemente, el breve episodio se repite desde la perspectiva opuesta. Me pregunta qué estoy haciendo. "Estudio Torá", le contesto con mi frágil hebreo. Después le cuento que había comenzado recientemente y que aprovechaba el descanso laboral del mediodía. "¿Realmente crees en esto?", me pregunta en forma directa. Y claro, en ese momento sus bulliciosos amigos vienen a buscarlo. Sin embargo, me apresuro a contestarle con confianza: "Sí, seguro, yo creo, ¿y vos?". Duda, pero contesta: "Ulai (tal vez)". Se despide con una sonrisa, y mientras sus apresurados amigos se lo llevan, alcanzo a decirle: "Estudia y lo descubrirás". Antes de perderlo de vista, desde lejos, me mira, mientras asiente con la cabeza.

Mientras releía la Mishná, pensaba en que el pergamino personal puede o no ser nuevo, y que desde lo personal sin duda es mejor comenzar a estudiar a edad temprana, pero mientras haya un grupo de judíos entusiasmados, grandes o jóvenes, dispuestos a absorber el mensaje de la tinta aún fresca y actual de la Torá, sin duda que habrá otros que se seguirán sumando.

Por Jorge Dobry
Jorge Dobry es graduado en Ingeniería Industrial de la Universidad de Buenos Aires. Se dedica a temas de Organización en Recursos Humanos y es docente universitario. Participa de las actividades del Beit Jabad Soho en Buenos Aires, Argentina
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Ivan Montes San Salvador, El Salvador 13 Marzo, 2013

mi unico acceso al judaismo es JABAD que la espero con ansias, mi deseo por estudiar es de hace muchos años, tengo 52 y estudio cada articulo linea por linea; hace unos 10 años una mujer me sacò de su librería porque trataba de negociar con ella la compra de un talmud completo, costaba mucho dinero y yo le proponia pagarlo a plazo, ella creyó que mis intenciones eran otras, asi que me pidió que me fuera. En El Salvador, C.A. el circulo judío es exclusivo, cerrado poco se sabe de ellos. Con JABAD Disfruto y aprendo mucho con sus artículos, tengo mi propio método de estudio y utilizo a más no poder las enseñanzas con mis alumnos de Religión, soy educador, descubro que tienen sed -como yo- de comprender las Escrituras desde la cultura y cosmovisión judía. Aprecio y valoro en mucha estima cada tema publicado; jamás seré tinta nueva ni papel... pero la riqueza de la verdad nutre mi espíritu. GRACIAS INFINITAS Reply

Josefina Ramirez Cedillo Reynosa, Tam., Mexico 1 Marzo, 2013

Realmente preciosa ensenanza.
Algo semejante me sucedio a mi, el regocijo que mi alma sintio al estar en una sinagoga por primera vez, fue grandioso, supe que mi alma era judia.
Hoy me aliento cada en el estudio de la Tora: Gracias por apoyar a los que estamos en el exilio y no contamos con una sinagoga cercana.
Hago lo posible siempre que puedo,por motivar a otras personas para que descubran de donde proviene su alma. Reply

Daniel Levi Lima, Perú 23 Febrero, 2013

Grande es el saber, porque lleva al hacer. (Talmud, tratado de Kidushín 40b).. Así que nunca es tarde para estudiar Torah, nunca es tarde saber para hacer... Reply

Ing. Marcelo Liascovich Buenos Aires, Argentina via jabadrecoleta.com 20 Febrero, 2013

Que buen Artículo de Jorge Dobry.
Es más profundo creo, decir tal vez pues obliga a creer mejor que si ciegamente como loro. Reply

Marta H. Oróstica C. La Serea, Chile 12 Nov, 2011

Somos los padres los llamados a incentivar a nuestros hijos, mediante las lecturas adecuadas, la búsqueda de la Verdad. En lo posible que el estudio sea hecho en el idioma en que Dios se revela. Reply

Anónimo Buenos Aires, Argentina 11 Nov, 2011

Como mujer me educaron sin detenerse a enseñarme hebreo. Mi padre era piadoso al extremo, estudiaba Torá y nos enseñaba sobre todo lo que leía, pero yo hubiera querido aprender más.
Estudié de grande y eso Recime enseñó a profundizar mi fé, a rezar, a completarme como persona. Sí, yo creo y dedico mi tiempo a estudiar y ayudar a los demas lo mejor que puedo. Reply

kefa bogota, colombia via lubavitchcolombia.com 8 Nov, 2011

me siento muy honrado el ver que me escriben sus correos, los comentarios de las parashot, eso demuestra que tienen verdadero interés. por los que estamos dispersos. espero que hayan tenido un delicioso año nuevo lleno de bendiciones de lo alto, un sukot esplendoroso, un yiom kipur reflexiva, una entrega de torah de corazón, me uno a uds. en todas las mikra kadoshim, espero también no me olviden y seguiremos en contacto, El Todopoderoso los guarde y aumente sus fuerzas y sabiduría. Reply

marleny valencia cali, colombia 22 Junio, 2010

REALMENTE HERMOSA, ME HISO HASTA LLORAR Reply

haraly torres barranquilla, colombia 17 Mayo, 2009

Es un buen punto este comentario Dobry para hacer un pare personal, para quienes dudan, es aliento para vivir el estudiar torá y creer que Di-s a diario nos habla. Yo tambien creo. Reply

gustavo ernesto carnelli Autónoma de Buenos Aires, República Argentina 16 Mayo, 2009

Cada día creo más fervientemente en Di-s y la Religión Judía.. Estoy memorizando las fiestas religiosas , ya que no hablo el idioma.Shalom! Reply