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Mitzvá Diaria del Rambam

Positive Commandment 33; Negative Commandment 88, 87, 73, 163, 164

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33. Las Vestimentas Sacerdotales
33. Las Vestimentas Sacerdotales ("Bigdei Kehuna")

Es el precepto con el cual se ordenó a los sacerdotes vestir prendas determinadas, para gloria y esplendor, y (sólo) luego han de servir en el Santuario.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Y harás prendas sagradas para tu hermano Aharón, para gloria y esplendor; y a sus hijos acercarás y los vestirás con túnicas.

Estas son las vestimentas sacerdotales: ocho prendas para el Sumo Sacerdote y cuatro para el Sacerdote Común. Cada vez que el sacerdote cumple su servicio con menos o más prendas que las determinadas para el mismo — su servicio es inválido; en adición a ello, es pasible de (la pena de) muerte por Mano Celestial — me refiero al (sacerdote) carente de (alguna de las) prendas, que rindió servicio. Y así lo enumeraron a éste en la Guemará (—Talmud, Tratado) de Sanhedrín, entre los que son pasibles de (la pena de) muerte por Mano Celestial.

Al respecto no sobrevino versículo, sino que en el versículo fue dicho: Y los ceñirás con un cinto... y será para ellos sacerdocio — sobre lo que se explicó: "Mientras sus prendas están sobre ellos, su sacerdocio está sobre ellos; si sus prendas no están sobre ellos, su sacerdocio no está sobre ellos, y son considerados como ajenos (al mismo)". Y se explicará más adelante que un ajeno (al sacerdocio) que hizo servicio — es (castigado) con muerte.

Dijeron en el Sifrá: "Y colocó sobre él el pectoral — esta Sección enseñó para su momento y enseñó para las generaciones (siguientes); enseñó para el servicio diario y para el servicio de Iom Kipur. Cada día hace el servicio con las prendas de oro, y en Iom Kipur hace el servicio con prendas blancas".

Ya se explicó en las palabras del Sifrá que el vestir estas prendas constituye un Precepto Positivo, y es lo que ellos dijeron: "¿Y de dónde (sabemos) que Aharón no viste las prendas para gloria propia sino como quien cumple un decreto del Rey? Para enseñárnoslo fue dicho: E hizo tal cual ordenó Di-s a Moisés". Es decir, que con estas vestimentas —a pesar de ser de la más absoluta belleza pues son de oro, piedras de ónix, jaspe, y otras de las piedras preciosas— que no pretenda embellecerse con ellas, sino solamente el cumplimiento del precepto que ordenó Di-s a Moisés y (éste) es que siempre vista estas prendas en el Santuario.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya, todas, en el Capítulo Segundo (del Tratado Talmúdico) de Zebajím y en algunos lugares (de los Tratados Talmúdicos) de Kipurím y Sucá.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

88. No Romper la Boca de la Toga del Sumo Sacerdote

Es la advertencia con la cual se nos previno de no rasgar la boca de la toga del Sumo Sacerdote, sino que ha de ser tejida con orla.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Como la boca del coselete tendrá, no ha de ser rasgada.

Quien la rasga con tijeras o similares — es pasible de (la pena de) Malkut.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

87. No Desmontar el ‘Joshen’ de Sobre el ‘Efod’
87. No Desmontar el ‘Joshen’ de Sobre el ‘Efod’ (“Piruk Hajoshen”)

Es la advertencia con la cual se nos previno de no desmontar el Jóshen de sobre el Efod.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Y no ha de correrse el 'Jóshen' de sobre el 'Efod', sino que ha de estar unido a él.

Al final (del Tratado Talmúdico) de Makot, cuando enumeraron a los que son pasibles (de la pena) de Malkut, también (dijeron): "¿Pero si está (también) quien corre el Jóshen? Y su advertencia (surge) de aquí, de No ha de correrse el 'Jóshen".

Te ha sido explicado, pues, que quien corre (el Jóshen) — recibe (la pena de) Malkut.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

73. No Ingresar al Santuario ni Emitir Juicio en Estado de Ebriedad
73. No Ingresar al Santuario ni Emitir Juicio en Estado de Ebriedad (“Kenisa Lamikdash O Lehorot, Shatui”)

Es la advertencia con la cual se nos previno de no ingresar al Santuario o instruir (es decir, dar un dictamen,) en absoluto de las leyes de la Torá cuando estamos en estado de ebriedad.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Vino y licor no has de beber... cuando vengáis a la Tienda de Reunión... y para enseñar a los hijos de Israel...

En la expresión del Talmud: "Si bebió un reviít — que no instruya"

En el castigo de este Precepto Negativo hay una variante: quienes están ebrios por el vino tienen prohibido ingresar desde entre el ulám y el Altar, junto con todo el heijal si ingresó — es pasible de (la pena de) Malkut. Y si hizo servicio en tanto estaba ebrio — es pasible de (la pena de) muerte por Mano Celestial. Si bebió algo de los demás elementos embriagadores—a excepción de vino— y sirvió, es pasible sólo de (la pena de) Malkut, y no de muerte. Todo el que instruye estando ebrio —ya sea un sacerdote o un Israel— transgrede, pues, un Precepto Negativo —ya sea si está ebrio por el vino o por cualquier otra (bebida) embriagadora—.

Dice el Sifrá: "vino no has de beber — no tengo (indicio) salvo para vino. ¿De dónde (sé indicio) para incluir los demás embriagantes? Para enseñárnoslo fue dicho: licor. Si es así, ¿para qué fue dicho vino? (Para enseñar que) por el vino (es castigado) con (la pena de) muerte, y por los demás embriagantes (es transgresor) a una advertencia"

Y allí dijeron: "¿De dónde (sé) que no es pasible (de pena) a menos que sea en momento de servicio? Para enseñárnoslo fue dicho: Tú y tus hijos contigo, cuando vengáis a la Tienda de Reunión"

Y allí dijeron: "Podría (yo pensar) que (un) Israel sería pasible de (la pena de) muerte por la instrucción (en estado de ebriedad). Para enseñarnos (que no es así) fue dicho: Tú y tus hijos contigo (...) y no moriréis — tú y tus hijos (son penados) con muerte, pero Israel no son pasibles de (pena de) muerte por la instrucción (en estado de embriaguez)".

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Cuarto (del Tratado Talmúdico) de Keritot.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

163. Que los Sacerdotes no Ingresen al Santuario con el Cabello Desgreñado
163. Que los Sacerdotes no Ingresen al Santuario con el Cabello Desgreñado (“Knisa Lamikdash Besaar Menuval Lakohanim’)

Es la advertencia con la cual se previno a los Sacerdotes de no ingresar al Santuario en tanto sus cabellos están desgreñados, al estilo de como lo llevan quienes están de duelo, que no recogen ni ordenan su cabello.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Vuestras cabezas no dejaréis sueltas. Dijo el Targúm: "('Sueltas' quiere decir:) dejando crecer el cabello en abundancia". En Iejezkel explicó y dijo: Ni dejen que su cabello crezca largo —asimismo (es) lo que El, exaltado sea, dijo respecto del Metzorá: Su cabeza estará suelta; dijeron en el Sifrí: "dejará crecer su cabello"—. Otra expresión del Sifrá: "Vuestras cabezas no dejaréis sueltas — no dejen crecer".

Este Precepto Negativo ya fue reiterado respecto del Sumo Sacerdote, y dijo: Su cabeza no dejará suelta. Lo repitió para que no pienses que aquello que dijo a Elazar e Itamar, Vuestras cabezas no dejaréis sueltas, es por el (duelo por el) muerto únicamente, mas si así hizo no a modo de luto estaría permitido. Por eso explicó, en el Sumo Sacerdote, que es debido al servicio que ha de estar con el cabello cortado.

Quien transgrede este Precepto Negativo —o sea, si rindió servicio con el cabello crecido— es (penado) con (la) muerte (a manos del Cielo). Entre quienes son (castigados) con muerte están los (sacerdotes que hacen el servicio) con cabello crecido, pues fue dicho: y no moriréis.

Pero si (el sacerdote) entró al Santuario con el cabello crecido y no hizo servicio — éste, pues, transgrede un Precepto Negativo, pero no (es pasible de) muerte.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

164. Que los Sacerdotes no Ingresen al Santuario con Vestimentas Rasgadas
164. Que los Sacerdotes no Ingresen al Santuario con Vestimentas Rasgadas (“Knisa Lamikdash Bibgadim Keruim Lakohanim”)

Es la advertencia con la cual se previno a los Sacerdotes de no ingresar al Santuario con vestimentas rasgadas.

Es lo que El dijo: Y vuestras ropas no destramaréis, y no moriréis. En expresión del Sifrá: "Vuestras ropas no destramaréis — no desgarren vuestras vestimentas". También este Precepto Negativo fue reiterado respecto del Sumo Sacerdote: Y sus ropas no destramará.

Sabe, que el Sumo Sacerdote, aun si no es momento de servicio, tiene prohibido desgarrar sus ropas por alguien que se le hubiera muerto, y en virtud de este (aspecto) adicional reiteró este Precepto Negativo.

En el Sifrá (se dijo): "Su cabeza no dejará suelta y sus ropas no destramará — por su muerto, al modo de como la gente deja crecer largo (su cabello) y desgarra (sus vestimentas) por sus muertos. ¿Cómo es esto? El Sumo Sacerdote destrama en la parte inferior de ellas y el (sacerdote) ordinario en la superior".

Quienquiera rindió servicio con sus vestimentas desgarradas — también éste es pasible de (la pena de) muerte, pues la ley del los de cabello desgreñado y los de vestimentas desgarradas es una. Pero el ingreso al Santuario en este estado es (transgresión a) un Precepto Negativo, y sólo el Sumo Sacerdote tiene prohibido para siempre dejar su cabello largo y desgarrar sus vestimentas, y ésta es la diferencia que hay entre él y el sacerdote ordinario en esto.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

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