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Mitzvá Diaria del Rambam

Positive Commandment 173; Negative Commandment 362, 364, 363, 365

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173. Nombrar un Rey
173. Nombrar un Rey ("Minui Melej")

Es el precepto con el cual se nos ordenó nombrar sobre nosotros un Rey de Israel que una a toda nuestra nación y nos dirija a todos.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Poner pondrás sobre ti un Rey.

Ya hemos mencionado antes lo que ellos (—los Sabios) dijeron en el Sifrí: "A (el pueblo de) Israel se han ordenado tres preceptos en el momento de su ingreso a la Tierra (de Israel): 1) nombrar para ellos un Rey, 2) construir la Casa Elegida, y 3) destruir la simiente de Amalek". Más dijeron en el Sifrí: "Poner pondrás sobre ti un Rey — es un Precepto Positivo".

Sobrevino la explicación de que aquello que fuera dicho: "Poner pondrás sobre ti un Rey — (significa) que su temor esté sobre ti", y que (el Rey) esté en nuestro corazón en la máxima gloria, grandeza y exaltación que no hay más grande que ella, hasta que su rango sea para nosotros más grande que el rango de un profeta de los profetas de su generación. Explícitamente dijeron: "El Rey tiene prioridad al profeta".

Cuando este Rey ordena algo que no está en contra de una ordenanza de la Torá es obligación cumplir su orden. Quien transgrede su ordenanza y no la cumple, el Rey tiene permiso de matarlo con la espada, tal como nuestros antepasados han aceptado sobre sí mismos, y han dicho: Todo hombre que se rebele a tu palabra... será muerto. La sangre de todo rebelde hacia el reino —sea quien sea—, está librada al Rey nominado de acuerdo a la Torá.

Todas las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Segundo (del Tratado Talmúdico) de Sanhedrín, al comienzo (del Tratado Talmúdico) de Keritot yen el Capítulo Séptimo (del Tratado Talmúdico) de Sotá.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

362. No Nombrar un Rey que no es de Simiente Judía

Es la advertencia con la cual se nos previno de no erigir sobre nosotros, como Rey, a una persona que no es de la simiente (del pueblo) de Israel, a pesar de ser él un legítimo converso.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: No podrás poner sobre ti a un hombre ajeno que no es tu hermano. En expresión del Sifrí: "No podrás poner sobre ti a un hombre ajeno — éste es un Precepto Negativo".

Del mismo modo con el resto de las nominaciones, nos está prohibido nombrar sobre nosotros para cosa alguna —ni nominación (religiosa) de Torá ni nominación (política) de gobierno— a una persona que pertenece a la comunidad de los conversos, hasta que su madre sea de Israel. Pues dijo El, exaltado sea: Poner pondrás sobre ti un Rey de entre tus hermanos. Dijeron: "Todas las nominaciones que pones sobre ti, no han de ser sino de entre tus hermanos".

En cuanto al reinado exclusivamente, sin embargo —eso ya lo sabes de los versículos de los Libros de la Profecía—, a éste se ha hecho acreedor David. En la explicación dijeron: "La corona del reinado la ha recibido David", y así su simiente tras él hasta el fin de las generaciones. Para quien cree en la Torá de Moisés, nuestro maestro, no hay Rey sino de la simiente de David, de la simiente de Salomón exclusivamente; a todo aquel que está fuera de esta honrosa simiente, lo denominamos 'ajeno' a los efectos del reinado —tal como llamamos 'extraño' a todo el que está fuera de la simiente de Aharón, a los efectos del Servicio (en el Templo) —.

Esto está claro y no hay en ello duda.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en varios lugares (de los Tratados Talmúdicos) de Iebamot, Sanhedrín, Sotá y Nidá.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

364. Prohibición —para el Rey— de Tener Muchas Esposas
364. Prohibición —para el Rey— de Tener Muchas Esposas ("Lo Iarbe Lo Nashim")

Es la advertencia con la cual se previno al Rey de no tener demasiadas esposas.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Que no tenga muchas mujeres para sí.

El límite de ello: que no sobrepase las dieciocho mujeres con Ketubá y Kidushín.

También las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Segundo (del Tratado Talmúdico) de Sanhedrín.

En tanto agrega a ellas — recibe (la pena de) Malkut.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

363. Prohibición —para el Rey— de Tener Muchos Caballos
363. Prohibición —para el Rey— de Tener Muchos Caballos ("Lo Iarbe Lo Susim')

Es la advertencia con la cual se previno al Rey de no tener demasiados caballos.

Es lo qué El, exaltado sea, dijo: Que no aumente caballos para sí.

El límite de ello: que no tenga caballos que pasan (cabalgando) delante de él, ni siquiera un solo caballo ha de tener consigo, salvo solamente el animal sobre el que él monta, o caballos que estén en las caballerizas, preparados para él para la guerra, para que monte sobre ellos el ejército. Para sí, sin embargo — sólo un animal, nada más.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Segundo (del Tratado Talmúdico) de Sanhedrín.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

365. Prohibición —para el Rey— de tener Demasiado Dinero Personal
365. Prohibición —para el Rey— de tener Demasiado Dinero Personal ("Lo Iarbe Lo Kesef Vezahav")

Es la advertencia con la cual se previno al Rey de no tener demasiado dinero destinado para sí mismo.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Plata y oro no aumentará para sí, en demasía.

El límite de ello es que no tenga por encima de lo que ha de gastar para sus soldados y esclavos propios.

Mas, juntar dinero para las necesidades de todo Israel

— esto, pues, está permitido.

Ya explicó Di-s, exaltado sea, en el versículo, la razón de estos preceptos —es decir: Que no aumente caballos para si; Que no tenga muchas mujeres para sí; Plata y oro no aumentará para sí, en demasía—. Y puesto que se han sabido sus razones, (estos preceptos) han llegado a ser anulados, como es notorio en el caso de (el Rey) Salomón —sea sobre él la paz— a pesar de su gran rango en la ciencia y la sabiduría, y que él es "Iedidiá".

Dijeron (los Sabios) que en esto hay una advertencia para la gente: de haberse conocido las razones de todos los preceptos, (los hombres) hubieran encontrado para sí formas para su supresión, ya que incluso este gran (hombre) íntegro erró en esto y pensó que esta acción (de tomar muchas mujeres) no sería de manera alguna causa de transgresión. Cuánto más entonces la plebe, con su débil entender, llegaría al menosprecio (de los preceptos), diciendo: 'No prohibió El esta cosa, y no ordenó El acerca de aquella otra, sino en razón de esto y aquello. Nosotros hemos de cuidarnos del concepto en virtud del cual ha sido entregado este precepto, mas no hemos de ser cuidadosos con el precepto en sí', y así hubieran llegado al deterioro del credo.

Por eso, Di-s, exaltado sea, ocultó sus razones; no obstante, no hay en ellos siquiera uno que carezca de razón y causa, sólo que la mayoría de aquellas razones y causas no serán captadas ni entendidas por las mentes del populacho.

Todos (los preceptos) son, como testimonió el Profeta: Las órdenes de Di-s son rectas, alegran al corazón. Y de Di-s he de requerir asistencia para dar cumplimiento a todo lo que El ordenó en ellos, y para alejarme de todo aquello sobre lo que El advirtió.

Esto es lo que quisimos agrupar en esta obra.

Extraido del EL LIBRO DE LOS PRECEPTOS, Vol. I y II, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana
© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

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