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ב"ה

Tehilim Diario

Capítulos 113-118

El Tehilím constituye un diálogo franco entre el hombre mortal y su Padre Celestial.

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Costumbre especial para el mes de Elul y las Altas Fiestas
El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el primero de Elul hasta Iom Kipur (en Iom Kipur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).
Vea a continuación los capítulos adicionales de hoy.
Capítulo 113
Este Salmo enumera algunas de las maravillas del Exodo de Egipto.

Alabad a Dios. Ofreced alabanza, servidores de Adonái; alabad el Nombre de Adonái. Sea el Nombre de Adonái bendecido, de ahora y para toda la eternidad. Desde donde el sol sale hasta donde se pone, alabado es el Nombre de Adonái. Alto por encima de todas las naciones es Adonái; Su gloria trasciende los cielos. ¡Quién es como Adonái nuestro Dios que mora en lo alto [y sin embargo] mira hacia tan bajo sobre el cielo y la tierra! El alza al pobre del polvo, levanta al menesteroso del muladar, para sentarlo con los nobles, con los nobles de Su pueblo. Transforma a la mujer estéril en una familia, en una jubilosa madre de hijos. Alabad a Dios.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 114
Este Salmo explica por qué mereció el reinado la Tribu de Iehudá.

Cuando Israel salió de Egipto, la Casa de Iaacov de un pueblo de lengua extranjera, Iehudá se convirtió en Su [pueblo] sagrado, Israel, Su dominio. El mar vio y huyó, el Jordán se volvió hacia atrás. Las montañas saltaron cual carneros, las colinas cual corderos jóvenes. ¿Qué te sucede, mar, que huyes; Jordán, que te vuelves hacia atrás; montañas, que saltáis como carneros; colinas, como corderos jóvenes? [Lo hacemos] ante el Amo, el Creador de la tierra, ante el Dios de Iaacov, que transforma la peña en un estanque de agua, el pedernal en un manantial de agua.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 115
Una plegaria pidiendo que Dios ponga fin a este largo exilio, en aras de Su Nombre, para que éste no sea profanado.

No por nosotros, Adonái, no por nosotros, sino en aras de Tu Nombre, concede gloria, a causa de Tu bondad y de Tu verdad. ¿Por qué han de decir las naciones: "¿Dónde está su Dios?" Sí, nuestro Dios en el cielo, cuanto El desea, El hace. Los ídolos de ellos son de plata y oro, producto de las manos humanas. Tienen boca, mas no pueden hablar; tienen ojos, mas no pueden ver; tienen oídos, mas no pueden oír; tienen nariz, mas no pueden oler; sus manos no pueden tocar; sus pies no pueden caminar; no producen sonido en su garganta. Aquellos que los hacen serán como ellos – todos los que depositan su fe en ellos. Israel, confía en Adonái; El es su ayuda y su escudo. Casa de Aharón, confía en Adonái; El es su ayuda y su escudo. Vosotros que teméis a Adonái, confiad en Adonái; El es su ayuda y su escudo. Adonái, que siempre nos tiene presente, que El bendiga: Que El bendiga la Casa de Israel; que El bendiga la casa de Aharón; que El bendiga a todos aquellos que temen a Adonái, a los pequeños como a los grandes. Que Adonái incremente [la bendición] sobre vosotros, sobre vosotros y vuestros hijos. Benditos sois por Adonái, Hacedor del cielo y la tierra. Los cielos son los cielos de Adonái, mas la tierra El la dio a los hijos del hombre. Los muertos no pueden alabar a Dios, ni tampoco alguno de los que descienden al silencio [de la tumba]. Y nosotros bendeciremos a Dios desde ahora y por toda la eternidad. Alabad a Dios.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 116
Este Salmo contiene magníficas alabanzas a Dios, y cómo David reconoce correcto amarlo por todo el bien y los milagros hechos a él, ignorando cómo retribuirlos, pues es imposible compensar a Dios por todo el bien recibido.

Amaría que Adonái escuchara mi voz, mis súplicas, si El volviera Su oído hacia mí en los días en que clamo. Fui preso de los estertores de la muerte y la miseria de la tumba me sobrecogió; hallé aflicción y dolor. Invoco el Nombre de Adonái: "Adonái, Te imploro, ¡salva mi alma!" Adonái es graciable y justo; nuestro Dios es compasivo. Adonái cuida a los simples; fui llevado muy bajo y El me salvó. Regresa, alma mía, a tu tranquilidad, pues Adonái te ha concedido bien. Pues Tú has librado mi alma de la muerte, a mis ojos de las lágrimas, a mis pies de tropezar. Andaré ante Adonái en las tierras de los vivientes. Tuve fe aun cuando declaré:"Estoy muy afligido"; [aun cuando] dije en mi arrebato: "Todos los hombres son engañosos". ¿Qué puedo proponer a Adonái por todos Sus beneficios para conmigo? Alzaré la copa de la salvación y proclamaré el Nombre de Adonái. Saldaré mis votos a Adonái en presencia de todo Su pueblo. Penosa a los ojos de Adonái es la muerte de Sus fieles. Te agradezco, Adonái, puesto que soy Tu servidor, soy Tu servidor el hijo de Tu doncella, Tu has abierto mis ataduras. A Ti he de traer una ofrenda de gratitud, y proclamaré el Nombre de Adonái. Saldaré mis votos a Adonái en presencia de todo Su pueblo, en los atrios de la Casa de Adonái, en medio de Jerusalén. Alabad a Dios.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 117
Este Salmo de 2 versículos alude a la Era Mesiánica, cuando los Hijos de Israel gozarán la gloria de antaño. Todos alabarán a Dios, en cumplimiento de "todos invocarán el Nombre de Dios".

Alabad a Adonái, todas las naciones; ensalzadle todos los pueblos. Pues Su bondad fue poderosa sobre nosotros, y la verdad de Adonái es eterna. Alabad a Dios.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 118
Este Salmo describe la inmensa confianza de David en Dios. También contiene muchas alabanzas a Dios, quien cumplió aquello que nos prometió.

Ofreced alabanza a Adonái porque El es bueno, porque Su bondad es eterna. Que Israel [lo] declare, porque Su bondad es eterna. Que la Casa de Aharón [lo] declare, porque Su bondad es eterna. Que quienes temen a Adonái [lo] declaren, porque Su bondad es eterna. Desde la aflicción llamé a Dios; con inmenso alivio, Dios me respondió. Adonái está conmigo, no temo — ¿qué puede hacerme el hombre? Adonái está conmigo entre quienes me ayudan, veré [la caída de] mis enemigos. Es mejor cobijarse en Adonái que confiar en el hombre. Es mejor cobijarse en Adonái que confiar en los nobles. Todos los pueblos me rodearon, pero en el Nombre de Adonái los reduciré. Me rodearon, me cercaron, pero en el Nombre de Adonái los reduciré. Me rodearon como abejas, sin embargo serán extinguidos cual espinas en el fuego; en el Nombre de Adonái los reduciré. Vosotros [mis enemigos] me empujasteis repetidamente para que cayera, mas Adonái me ayudó. Dios es mi fortaleza y canto, y El ha sido una ayuda para mí. El sonido de júbilo y salvación resuena en las tiendas de los justos: "¡La diestra de Adonái ejecuta actos de valor. La diestra de Adonái es exaltada; la diestra de Adonái ejecuta actos de valor!" No pereceré, sino que viviré y relataré los actos de Dios. Sí, Dios me ha castigado, mas El no me entregó a la muerte. Abridme los portales de la justicia; entraré por ellos y alabaré a Dios. Este es el portal de Adonái, los justos entrarán por él. Te agradezco pues Tú me has respondido, y Tú has sido mi liberación. La piedra que los constructores aborrecieron se ha convertido en la principal piedra angular. De Adonái ha sido esto; es maravilloso a nuestros ojos. Este es el día que Adonái ha hecho, alegrémonos y regocijémonos en él. Te imploramos, Adonái, ¡sálvanos! Te imploramos, Adonái, ¡concédenos éxito! Bendito es aquel que viene en el Nombre de Adonái; os bendecimos desde la Casa de Adonái. Adonái es un Dios benévolo y El nos ha dado luz; liad la ofrenda del festival con cuerdas hasta [que la llevéis a] los cuernos del altar. Tú eres mi Dios y Te alabaré, mi Dios, y Te exaltaré. Alabad a Adonái porque El es bueno, porque Su bondad es eterna.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Tres capítulos adicionales
El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el primero de Elul hasta Iom Kipur (en Iom Kipur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).
Los salmos de hoy son 70, 71 y 72.
Capítulo 70
Una súplica de que los enemigos de David sean avergonzados y humillados por ultrajarlo y regocijarse por sus aflicciones. Entonces se alegrarán los justos y entonarán siempre cánticos y alabanzas.

Para el Director del Coro, por David, para hacer recordar. Dios, [ven] a salvarme; Adonái, apresúrate a mi asistencia. Que quienes buscan mi vida sean avergonzados y humillados; que quienes me desean daño retrocedan y sufran bochorno. Que quienes dicen: "¡Ajá! ¡Ajá!" regresen por causa de su vergüenza [a mí]. Que se alegren y regocijen en Ti todos los que Te buscan, y que quienes aman Tu salvación digan siempre: "¡Sea enaltecido Dios!" Más yo soy pobre y necesitado. ¡Apresúrate a mí, Dios! Tú eres mi ayuda y redentor, ¡Dios, no Te demores!

Chapter 71
Una imponente plegaria en la que David habla de sus enemigos que desean matarlo, declarando que merece la pena de muerte.

En Ti, Adonái, me he cobijado; jamás me avergonzaré. Sálvame y libérame en Tu rectitud; préstame oídos y redímeme. Se para mí una roca que ampara, para entrar siempre. Tú ordenaste mi salvación, pues Tú eres mi roca y mi fortaleza. ¡Mi Dios! Rescátame de la mano del perverso, de la palma del que conspira y es violento. Pues Tú eres mi esperanza, Adonái mi Dios, mi seguridad desde mi juventud. En Ti he confiado desde la matriz; Tú me sacaste de las entrañas de mi madre; mi alabanza es de Ti siempre. Fui ejemplo para los muchos, y con todo Tú eras mi poderoso refugio. Llénese mi boca con Tu alabanza, todo el día con Tu gloria. No me eches de lado en la vejez; no me abandones cuando mi fuerza flaquea. Pues mis enemigos dicen de mí, y quienes acosan mi alma conspiran juntos diciendo: "Dios lo ha abandonado. Persíganlo y atrápenlo, pues no tiene salvador". ¡Dios! ¡No Te alejes de mí! ¡Mi Dios! ¡Date prisa en mi asistencia! Que los adversarios de mi alma sean avergonzados y consumidos; quienes procuran mi daño, sean envueltos con bochorno y humillación. En cuanto a mí, siempre guardaré esperanzas; agregaré a todas Tus alabanzas. Mi boca contará Tu rectitud, todo el día [hablaré] de Tu salvación, pues desconozco su número. Vengo con la fortaleza de mi Señor, Dios; menciono Tu rectitud, sólo la Tuya. Dios, Tú me has enseñado desde mi juventud, y hasta éste [día] cuento Tus maravillas. También en la vejez y la ancianidad, Dios, no me abandones, hasta que yo cuente de Tu poderío a las generaciones, de Tu fortaleza a todos lo que habrán de venir. Tu rectitud, Adonái, llega a los altos cielos, pues Tú haces grandes cosas; ¡Dios, quién se asemeja a Ti! Tú, Quien me ha mostrado muchas y nefastas aflicciones, Tú me volverás a revivirme; me alzarás de nuevo desde las profundidades de la tierra. Aumentará mi grandeza; Te volverás y me consolarás. También yo Te agradeceré con lira por Tu fidelidad, mi Dios; Te cantaré con el arpa, Santo de Israel. Mis labios se regocijan cuando Te canto, tal como mi alma a la que has redimido. También mi lengua pronunciará Tu rectitud todo el día, pues quienes buscaron mi daño fueron avergonzados y humillados.

Capítulo 72
David compuso este Salmo por su hijo Salomón, pidiendo que tenga la sabiduría necesaria para hacer justicia con los pobres.

Por Shlomó: ¡Dios, imparte Tu justicia al rey, y Tu rectitud al hijo del rey. Que pueda juzgar a Tu pueblo con justicia, a Tus pobres con [recto] juicio. Que las montañas porten paz para la nación, también las colinas, en [recompensa a su] rectitud. Que juzgue él a los pobres del pueblo, salve a los niños del menesteroso, y someta al opresor, para que Te teman mientras el sol [brille] y la luna perdure, generación tras generación. Que caiga cual lluvia sobre lo plantado, como gotas de agua sobre la tierra. Florezca en sus días el justo, e increméntese la paz, hasta acabar [la luz de] la luna. Gobierne de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Inclínense ante él nobles, y que sus enemigos laman el polvo. Los reyes de Tarshísh e islas devolverán tributo, los reyes de Shevá y Sevá ofrecerán presentes. Todos los reyes se inclinarán a él, todas las naciones lo servirán; pues él salva al necesitado que clama, al pobre que nadie tiene que le ayude. El se compadece del empobrecido y menesteroso, y salva las almas de los indigentes. El redime su alma de la decepción y la violencia, y su sangre es preciosa a sus ojos. El revive [al pobre] y le da del oro de Sheva; y así [el pobre] reza por él siempre, y lo bendice todo el día. Haya grano abundante en la tierra, sobre la cima de montañas; que su fruta susurre como [los cedros de] el Líbano, y que [gente] florezca de la ciudad como la hierba de la tierra. Perdure su nombre por siempre; magnifíquese su nombre mientras el sol [brille]. Y todas las naciones se bendecirán por él, lo alabarán. Bendito es Adonái Dios, el Dios de Israel, quien hace maravillas solo. Bendito es su glorioso Nombre para siempre, y que toda la tierra sea llenada de Su gloria, Amén y Amén. Las plegarias de David, hijo de Ishái, han concluido.


Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.
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La Parashá
Parshah
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