Enter your email address to get our weekly email with fresh, exciting and thoughtful content that will enrich your inbox and your life.
ב"ה

Tehilim Diario

Capítulo 119, Versículos 97-176

El Tehilím constituye un diálogo franco entre el hombre mortal y su Padre Celestial.

Video & Audio Classes
Mostrar el texto en:
Costumbre especial para el mes de Elul y las Altas Fiestas
El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el primero de Elul hasta Iom Kipur (en Iom Kipur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).
Vea a continuación los capítulos adicionales de hoy.
Versículos 97-176

(מ/MEM) ¡Cuánto amo Tu Torá! Es el tema de mi habla el día entero. Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, pues siempre están conmigo. De todos mis maestros he ganado sabiduría, pues Tus testimonios son el tema de mi discurso. Mi comprensión [sobrepasará] a los ancianos, porque he guardado Tus preceptos. He vedado mis pies de cada camino de mal, a fin de cuidar Tu palabra. No me he desviado de Tus fallos, pues Tú me has instruido. ¡Cuán dulces resultan Tus palabras a mi paladar, más que miel a mi boca! Mediante Tus preceptos obtengo comprensión, por eso odio todo camino de falsedad. (נ/NUN) Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi senda. He jurado, y lo cumpliré, guardar Tus justos juicios. Fui excesivamente afligido; otórgame vida, Adonái, conforme Tu promesa. Acepta favorablemente, Adonái, las ofrendas de mi boca, y enséñame Tus juicios. Mi alma está continuamente en peligro; aún así, no he olvidado Tu Torá. Los malvados me han tendido una trampa; no obstante, no he descarriado de Tus preceptos. Tus testimonios he tomado como un patrimonio eterno; son el regocijo de mi corazón. He inclinado mi corazón para ejecutar Tus estatutos por siempre, hasta el último. (ס/SAMAJ) Odio los pensamientos vanos, mas amo Tu Torá. Tú eres mi sitio oculto y mi escudo, Tu promesa anhelo. Malhechores, apartaos de mí, pues guardaré los mandamientos de mi Dios. Apóyame conforme Tu promesa, y viviré; no permitas que sea avergonzado a causa de mi esperanza. Sostenme, y seré salvado; y continuamente hablaré de Tus estatutos. Tú has pisoteado a todos los que han descarriado de Tus estatutos, pues sus ardides son falsedad. Has purgado todos los malvados de la tierra como escoria, por eso amo Tus testimonios. Mi carne tiembla por miedo a Ti, de Tus fallos temí. (ע/ÁIN) Justicia y rectitud he hecho; no me dejes a mis opresores. Garantiza bondad a Tu servidor; no permitas que los malvados me despojen. Mis ojos desfallecen anhelando Tu salvación, y la palabra de Tu rectitud. Trata a Tu servidor conforme Tu bondad, enséñame Tus estatutos. Soy Tu servidor; otórgame entendimiento, para que conozca Tus testimonios. Es hora de actuar por Adonái; ellos han derogado Tu Torá. En consecuencia, amo Tus mandamientos más que al oro; más que el oro refinado. Por lo tanto, estimo la validez de todos Tus preceptos; he odiado todo camino falaz. (פ/PÉI) Tus testimonios son maravillosos, por eso mi alma los observa. El despliegue de Tus palabras provee luz; brinda entendimiento al simple. Mi boca he abierto y tragué, porque anhelo Tus mandamientos. Vuélvete a mí y sé gracioso conmigo, como cuadra a quienes aman Tu Nombre. Dispón mis pasos en Tu palabra, que ninguna iniquidad tenga dominio sobre mí. Sálvame de la opresión del hombre, y guardaré Tus preceptos. Haz brillar Tu semblante hacia Tu servidor, enséñame Tus estatutos. Ríos de agua caen de mis ojos, porque ellos no cuidan Tu Torá. (צ/TZÁDIK) Justo eres Tú, Adonái, y rectos son Tus fallos. Has ordenado Tus testimonios en justicia y en gran fidelidad. Mi celo me consume, porque mis enemigos han olvidado Tus palabras. Tu palabra es muy pura, y Tu servidor la ama. Joven soy y despreciado, aún así, no olvido Tus preceptos. Tu rectitud es rectitud eterna, y Tu Torá es verdad. Me encontraron la opresión y la angustia, mas Tus mandamientos son mis delicias. Tus testimonios son justos por siempre; bríndame entendimiento y viviré. (ק/KUF) Clamo con todo mi corazón; respóndeme, Adonái; Tus estatutos guardaré. Te he llamado; sálvame y observaré Tus testimonios. Me levanto antes del amanecer, y suplico; mi esperanza está en Tu palabra. Mis ojos preceden a las vigías de la noche, a fin de hablar de Tus palabras. Escucha mi voz de acuerdo a Tu bondad; Adonái, tal como es Tu modo, concédeme vida. Quienes persiguen el agravio se aproximan; está lejos de Tu Torá. Tú estás cerca, Adonái, y todos Tus mandamientos son verdad. De antaño he conocido Tus testimonios, pues los has fundado para todos los tiempos. (ר/REISH) Advierte mi aflicción y sálvame, pues no he olvidado Tu Torá. Libra mi batalla y redímeme; concédeme vida en aras de Tu palabra. Distante de los malvados está la salvación; ellos no procuran Tus estatutos. Tus misericordias son abundantes, Adonái; concédeme vida, como es Tu hábito. Mis perseguidores y enemigos son muchos, mas de Tus testimonios no me aparté. Percibo infractores, y reñí [con ellos], porque no guardan Tus palabras. Mira cómo amo Tus preceptos; bríndame vida, Adonái, conforme Tu bondad. El inicio de Tu palabra es verdad; todos Tus rectos juicios son eternos. (ש/SHIN) Príncipes me han perseguido sin causa, pero es a Tu palabra que mi corazón teme. Me regocijo en Tu palabra, como quien halla gran botín. Odio y aborrezco la falsedad, mas Tu Torá amo. Siete veces al día Te alabo a causa de Tus rectos juicios. Quienes aman Tu Torá tienen abundante paz; y no hay para ellos tropiezo. Tu salvación he esperado, Adonái; Tus mandamientos he practicado. Mi alma ha cuidado Tus testimonios, y los amo enormemente. He observado Tus preceptos y Tus testimonios, pues todos mis caminos están ante Ti. (ת/TAV) Acérquese mi cántico a Tu presencia, Adonái; otórgame entendimiento conforme Tu palabra. Haz que mi súplica venga a Ti; sálvame de acuerdo a Tu promesa. Mis labios pronunciarán alabanza, pues Tú me has enseñado Tus estatutos. Mi lengua se hará eco de Tu palabra, pues todos Tus mandamientos son justicia. Que Tu mano me provea asistencia, pues he escogido Tus preceptos. Anhelo Tu salvación, Adonái, y Tu Torá es mi delicia. Permite que mi alma viva, y Te loará; que Tu juicio me asista. He descarriado como una oveja perdida; busca a Tu servidor, pues no he olvidado Tus mandamientos.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Tres capítulos adicionales
El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el primero de Elul hasta Iom Kipur (en Iom Kipur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).
Los salmos de hoy son 76, 77 y 78.
Capítulo 76
Este Salmo contiene la profecía de cuando el gran ejército de Sanjerív sufrió modorra imposibilitando a sus soldados alzar sus armas; así, todos cayeron.

Para el Director del Coro, con música instrumental, un salmo por [el Levita] Asaf, una canción: Dios es conocido en Iehudá, Su Nombre es grande en Israel. Su Tabernáculo estuvo en Shalém, y Su lugar de morada en Tzión. Allí quebró las flechas voladoras del arco, el escudo, la espada y la batalla, por siempre. Tú eres iluminación, más poderoso que las montañas de presa. Los de corazón recio perdieron el sentido, durmieron su sueño, y todos los guerreros fueron incapaces de hallar sus manos. De Tu grito, Dios de Iaacov, se durmieron jinete y corcel. Tú, Tú eres temible, )quién puede enfrentarte, una vez que Te enojas? Desde el cielo dejaste oír el veredicto; la tierra temió y estuvo quieta, cuando Dios Se alzó para juicio, para salvar a todos los humildes de la tierra para siempre. El enfado del hombre nos hará agradecerte; Tú contendrás el residuo de la cólera. Haced votos a Adonái su Dios y saldadlos; todos los que Lo rodean traerán tributo al Imponente. El segará el espíritu de los nobles; es imponente a los reyes de la tierra.

Capítulo 77

Para el Director del Coro, sobre el iedutún, por Asaf, un Salmo: [Alzo] mi voz a Dios y clamo; [alzo] mi voz a Dios y El me escuchará. En el día de mi angustia busqué a mi Señor. Mi herida supura de noche y no disminuye; mi alma se niega a ser consolada. Recuerdo a Dios y gimo; hablo, y mi espíritu se desvanece, sela. Tú sostuviste mis párpados; estoy quebrado, no puedo hablar. Pienso en días pasados, en años de antaño. Durante la noche evoco mi música, medito con mi corazón y mi espíritu busca: ¿Es para la eternidad que mi Señor [me] abandona, para jamás ser apaciguado? ¿Ha cesado Su bondad para siempre? ¿Ha sellado El el decreto para todas las generaciones? ¿Ha olvidado Dios la misericordia? ¿Ha retenido El, en Su furor, la compasión para siempre? Dije: "Es para aterrorizarme que la diestra del Altísimo cambia". Recuerdo los actos de Dios, cuando recuerdo Tus maravillas de hace muchos años. Medito sobre todas Tus obras, y hablo de Tus actos. Dios! Tu camino es en santidad; ¿qué deidad es tan grande como Dios? Tú eres el Dios que hace portentos; haces conocido Tu poderío entre las naciones. Redimiste a Tu pueblo con un brazo poderoso, los hijos de Iaacov y Iosef, sela. Las aguas Te vieron, Dios, las aguas Te vieron y temblaron; hasta las profundidades temblaron. Las nubes fluyeron agua, los cielos resonaron, incluso Tus flechas volaron. El sonido de Tu trueno estuvo en el viento arrollador; el relámpago iluminó el mundo; la tierra tembló y vibró. Tu camino estuvo por el mar, Tu senda por las aguas poderosas; y Tus pasos no fueron conocidos. Condujiste a Tu pueblo como un rebaño, a manos de Moshé y Aharón.

Capítulo 78
Este Salmo enumera todos los milagros que Dios hizo para Israel, desde el Exodo de Egipto hasta que David se tornó rey de Israel.

Un Maskíl de Asaf: Escuche, pueblo mío, mi enseñanza; inclinen su oreja a las palabras de mi boca. Abriré mi boca con una parábola, pronunciaré enigmas de hace muchos años; aquello que hemos oído y sabido [como cierto], y aquello que nuestros padres nos han contado. No [lo] retendremos de sus hijos, contando a la generación final las alabanzas de Adonái, y Su poder, y las maravillas que ha hecho. El estableció un testimonio en Iaacov, y puso la Torá en Israel, que ordenó a nuestros padres dar a conocer a sus hijos, para que la última generación sepa; los niños aún por nacer se alzarán y contarán a sus hijos, y ellos depositarán su esperanza en Dios, y no olvidarán las obras del Omnipotente; y cuidarán Sus mandamientos. Ellos no serán como sus padres, una generación perturbadora y rebelde, una generación que no dispuso derecho su corazón, y cuyo espíritu no fue fiel a Dios. Los hijos de Efráim, arqueros armados, retrocedieron en el día de batalla. No guardaron el pacto de Dios, y se rehusaron a marchar en Su Torá. Olvidaron Sus actos y Sus maravillas que El les había mostrado. El realizó maravillas ante sus padres, en la tierra de Egipto, en el campamento de Tzóan. El partió el mar y los hizo pasar; irguió las aguas como una pared. Los condujo con una nube de día, y durante toda la noche con la luz del fuego. Partió rocas en el desierto, y les dio de beber como desde las abundantes profundidades. Extrajo aguas corrientes de la roca, e hizo descender agua como ríos. Con todo, ellos continuaron pecando adicionalmente contra El, rebelándose contra el Altísimo en la tierra árida. Probaron a Dios en sus corazones, pidiendo alimento para su apetencia. Hablaron en contra de Dios; dijeron: ")Puede Dios tender una mesa en el desierto? Cierto, El golpeó la roca y las aguas fluyeron, brotaron arroyos; pero, )puede dar El también pan? ) Preparará carne para Su pueblo?" Por eso Adonái oyó y Se enfureció; un fuego se encendió contra Iaacov; ira, también, ardió contra Israel. Pues no creyeron en Dios ni confiaron en Su salvación, [aunque] El había ordenado los cielos arriba, y abrió las compuertas del cielo. Hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio grano del cielo. El hombre comió el pan de los ángeles; El les envió [suficientes] provisiones, hasta el hartazgo. Transportó el viento oeste por el cielo, y condujo al viento sur con Su poderío. Hizo llover carne sobre ellos como polvo, pájaros alados como arena de mares y los precipitó dentro Su campamento, alrededor de Sus moradas. Ellos comieron y se saciaron mucho, pues El les trajo su deseo. No se habían apartado aún de su antojo, su alimento estaba todavía en sus bocas, cuando la ira de Dios se alzó contra ellos y mató a sus poderosos, y menguó a los selectos de Israel. Pese a esto, pecaron de nuevo y no creyeron en Sus maravillas. De modo que El terminó sus días en futilidad, y sus años en miedo. Si El los mataba, ellos Lo buscaban, volvían y oraban a Dios. Recordaron que Dios es su roca, el Altísimo Dios su redentor. Pero Lo engañaron con su boca, Lo estafaron con su lengua. Su corazón no estaba con El; no eran fieles a Su pacto. Pero El, al ser misericordioso, perdona la iniquidad y no destruye; una y otra vez aparta Su enojo, y no despierta toda Su ira. Recordó que ellos no eran sino carne, un espíritu que parte y no regresa. (Cuán a menudo Lo provocaron en el desierto, y Lo entristecieron en tierra desolada! Una y otra vez probaron a Dios, y buscaron una señal del Santo de Israel. No recordaron Su mano, el día que El los redimió del opresor; que El colocó Sus señales en Egipto, y Sus maravillas en el campamento de Tzóan. Convirtió sus ríos en sangre, volviendo impotable sus aguas. Envió contra ellos una mezcla de bestias que los devoraron, y ranas que los destruyeron. Dio su producto al saltamontes, y su esfuerzo a la langosta. Mató sus viñas con el granizo, y sus sicamores con mordaz helada. Entregó a sus animales al granizo, y a su ganado a chispas de fuego. Envió contra ellos Su fiera ira, furor, indignación, angustia, una pandilla de emisarios de mal. El allanó un sendero para Su enfado, y no eximió su alma de la muerte; entregó sus animales a la pestilencia. Golpeó a cada primogénito en Egipto, la primera fruta de su fortaleza en las tiendas de Jam. Condujo a Su nación como ovejas, y los guió como un rebaño por el desierto. Los encaminó con seguridad y ellos no temieron, pues el mar cubrió a sus enemigos. Y El los llevó al sitio de Su santidad, esa montaña que Su diestra adquirió. Echó naciones ante ellos, y les asignó una heredad. Estableció a las Tribus de Israel en las tiendas de ellos. Con todo, ellos probaron y desafiaron a Dios, el Altísimo, y no cuidaron Sus testimonios. Retrocedieron y se rebelaron como sus padres; se volvieron como un arco engañoso. Lo enfadaron con sus altos altares, y Lo provocaron con sus ídolos. Dios oyó y Se enfureció, estaba totalmente asqueado con Israel. Entonces abandonó el Tabernáculo de Shiló, la Tienda donde El había morado entre hombres. Dio Su poderío en cautiverio, y Su gloria en mano del opresor. Entregó a Su nación a la espada, y estaba enfurecido con Su herencia. Fuego consumió a Sus jóvenes, y Sus doncellas no tuvieron canción de bodas. Sus sacerdotes cayeron por la espada, y sus viudas no lloraron. Y mi Señor despertó como quien estaba dormido, como un guerrero despabilándose del vino. Golpeó a sus opresores y los hizo retroceder, los puso por vergüenza eterna. Despreció la tienda de Iosef, y no escogió a la tribu de Efráim. Eligió a la tribu de Iehudá, el Monte Tzión que El ama. Construyó Su Santuario permanente como los cielos; como la tierra, lo estableció para siempre. Y eligió a David, Su sirviente, y lo tomó de los corrales de ovejas. De seguir a las ovejas que dan de mamar, lo trajo para pastorear Su nación Iaacov, Israel Su herencia. Y él los cuidó con la integridad de su corazón, y los condujo con la habilidad de sus manos.


Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.
© Copyright, todos los derechos reservados. Si te ha gustado este artículo, te animamos a distribuirlo, siempre y cuando cumpla con la política de derechos de autor de Chabad.org.

La Parashá
Parshah
Text:
Esta pagina en otros idiomas