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Tehilim Diario

Capítulos 39-43

El Tehilím constituye un diálogo franco entre el hombre mortal y su Padre Celestial.

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Costumbre especial para el mes de Elul y las Altas Fiestas
El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el primero de Elul hasta Iom Kipur (en Iom Kipur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).
Vea a continuación los capítulos adicionales de hoy.
Capítulo 39
David reza por sus sufrimientos; no los objeta pero lamenta que le impidan estudiar Torá siendo tan escasos los días del hombre, "y si no ahora, ¿cuándo?", pues podría morir hoy o mañana. Por eso pide su supresión, para estudiar Torá y adquirir un lugar en el Mundo Venidero.

Para el Director del Coro, para Iedutún, un Salmo por David: Dije: "Guardaré mis sendas de pecar con mi lengua. Cuidaré mi boca con una mordaza, ahora que el perverso está delante de mí". Me torné mudo con el silencio, estuve silencioso del bien; y mi dolor se intensificó. Mi corazón se encendió dentro de mí, en mis contemplaciones ardió un fuego; entonces declaré abiertamente: Hazme saber, Adonái, mi fin y la medida de mis días, ¿cuál es? Entonces concebiré cuán deficiente soy. Como medidos de a palmos Tú hiciste mis días, mi tiempo de vida es como la nada delante de Ti. Todo es absoluta futilidad, toda la existencia humana por siempre. En total oscuridad el hombre hace su camino, total futilidad ansía. Acumula riquezas; con todo, no sabe quién las recogerá. Y ahora, ¿para qué confío, mi Señor? ¿Cuál es mi expectativa de Ti? Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por bochorno delante de toda la generación. Estuve mudo, no abrí mi boca, porque Tú lo hiciste. Aparta de mí Tu plaga; por la hostilidad de Tu mano estoy devastado. Con reproches por la iniquidad castigaste al hombre; descompones como el gusano su carne preciosa, total futilidad y toda humanidad, sela. Oye mi plegaria, Adonái, a mi clamor presta oídos; no Te quedes mudo a mis lágrimas, pues extranjero soy Contigo, residente como todos mis antepasados. Libérame para que pueda recuperar mi fuerza antes de partir y no estar más.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 40
Habla de las maravillas de Dios para el pueblo judío, y pregunta: “¿Quién puede expresar su poderío? ¡Hablaría de ellas, pero son muy abundantes!” Creó el mundo y partió el mar, pero no desea sacrificios sino que oigamos Su voz.

Para el Director del Coro, por David, un Salmo: Estaba confiado y confié, de modo que El Se inclinó hacia mi y oyó mí clamor. El me alzó de a poco de las aguas turbulentas, del fango inmundo; colocó mis pies sobre una roca; afirmó mis pasos. Puso en mi boca una nueva canción, un himno para nuestro Dios. Multitudes verán y temerán, y confiarán en Adonai. Dichoso el hombre que hace de Adonái su confianza, y no se volvió al arrogante y a aquellos que se desvían en pos de falsedades. Mucho has hecho, Adonái, mi Dios. Tus maravillas y Tus pensamientos son para nosotros, nadie se puede comparar a Ti. ¿Puedo contar o hablar de ellas? Son demasiado poderosas para relatar. No deseaste ofrenda ni sacrificio, mas oídos receptivos abriste para mí. No solicitaste holocaustos ni ofrendas por pecado. Entonces dije: “¡He aquí que llegué!” En el Rollo del Libro está escrito de mí. Cumplir Tu voluntad, mi Dios, deseé, y Tu Torá está dentro de mis entrañas. Anuncié Tu rectitud en una vasta asamblea. Es que mis labios no contengo; Adonái, Tú sabes. Tu rectitud no oculté dentro de mi corazón. De Tu fidelidad y de Tu salvación hablé. No negué Tu benevolencia y Tu verdad de la vasta asamblea. Adonái, no retengas de mí Tus piedades; que Tu bondad y Tu verdad me cuiden continuamente. Pues maldades sin número me cercaron, mis pecados me alcanzaron y no pude ver; fueron más que los cabellos de mi cabeza y mi corazón se debilitó. Plázcate, Adonái, socorrerme; Adonái, apresúrate en mi asistencia. Que ellos sean puestos a vergüenza y en desgracia, aquellos que buscan mi vida, para ponerle fin. Que ellos retrocedan y sean humillados, aquellos que me desean mal. Que sean sorprendidos por su merecida vergüenza, aquellos que me dicen: “¡Ajá! ¡Ajá!” Que ellos se regocijen y alegren en Ti, todos los que Te buscan. Que siempre digan: “¡Sea Adonái engrandecido!”, aquellos que aman Tu salvación. En cuanto a mí, soy pobre y necesitado. Mi Señor, piensa en mí. Tú eres mi asistencia y Aquel que hace mi fuga. Mi Dios, no Te demores.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 41
Un Salmo que enseña muchos buenos rasgos de carácter, e inspira a ser conciente al hacer caridad, sabiendo a quién dar primero. Dichoso quien tiene en cuenta al enfermo, cubriendo sus necesidades.

Para el Director del Coro, un Salmo de David. Dichoso aquel que cuida sabiamente del menesteroso. [Por lo tanto,] en el día de calamidad, Adonái lo salvará. Adonái lo preservará y mantendrá vivo; dichoso será en la tierra, El no lo entregará a merced de sus adversarios. Adonái lo fortalecerá en el lecho de enfermedad; todas sus dolencias se conmutarán [para bien] durante su enfermedad. En cuanto a mí, dije: "¡Adonái, apiádate de mí! ¡Cura mi alma, pese a que pequé contra Ti!" Mis adversarios hablan mal de mí; [dicen:] "¿Cuándo morirá, y su nombre perecerá?" Si [uno de ellos] viene a verme, habla [conmigo] hipocresía. En su corazón reúne información maliciosa; al salir, ¡entonces habla [de mí]! Todos mis enemigos murmuran en conjunto acerca de mí, en mi contra maquinan hacerme daño. [Dicen:] "¡El resultado de su malicia se derrama en su interior! Una vez que cayó enfermo, ¡que no se levante más!" Incluso mi aliado en quien confié, que come mi pan, hizo abundar en mi contra a los acechadores. Mas Tú, Adonái, ¡apiádate de mí y álzame [de mi enfermedad]! Entonces les retribuiré [su merecido a mis enemigos]. Con esto sabré que Te satisfaces conmigo, que [no permitirás que] mi adversario cante victoria sobre mí. Yo, por mi candor, Tú me sostuviste y me alzaste [saludablemente] erguido ante Ti para siempre. Bendito sea Adonái, el Dios de Israel, desde [la creación de] el mundo hasta [las generaciones de] el Mundo [Venidero]. ¡Amén y Amén!

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 42
Un Salmo estimulando el corazón insensible a la pérdida, ser expulsados de la mesa del Padre. Si fueran sabios, comprenderían cuán bueno es ver a Dios en los tres Festivales de Peregrinación con alegría y reverencia, libres de adversidad y daño. Ponga Dios misericordia ante nosotros, para siempre.

Para el Director del Coro, un Maskíl, por los hijos de Kóraj: Como un venado suplica por las fuentes de agua, así suplica mi alma por Ti, Dios. Mi alma está sedienta de Dios, Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré ante Dios? Mis lágrimas fueron mi sustento, día y noche, pues ellos se burlaron de mí todo el día: "¿Dónde está tu Dios?" Esto recuerdo y derramo mi alma dentro de mí, cuando pasé con la multitud, marchando cautelosamente con ella hasta la Casa de Dios, con cántico alegre y gratitud, una multitud celebrante. ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías por mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré por las salvaciones de Su Presencia. Dios mío, dentro mí mi alma está deprimida, porque Te recuerdo — desde la tierra del Jordán, y los picos del Jermón, del Monte Mitzor. Aguas profundas a aguas profundas claman al bramido de Tus torrentes; todas Tus olas y ondas pasaron sobre mí. De día Adonái ordena Su bondad, y en la noche Su canción está conmigo, una plegaria al Dios de mi vida. Diré a Dios: "Mi Roca, ¿por qué me olvidaste? ¿Por qué debo caminar en tristeza por causa de la opresión de mis adversarios?" Como una espada en mis huesos son los insultos de mis atormentadores cuando ellos me injurian todo el día: "¿Dónde está tu Dios?" ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías por mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré — mi salvación, la luz de mi semblante y mi Dios.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Capítulo 43
Una plegaria acerca de la magnitud de las vicisitudes que hemos padecido a manos de naciones impías. Quiera Dios enviar al Mashíaj y al Profeta Elías, quienes nos conducirán al Templo para ofrendar como antaño.

Véngame, Dios, y patrocina mi causa contra un pueblo sin benevolencia. Ayúdame a escapar de un impostor y de la iniquidad. Pues Tú eres el Dios de mi poder, ¿por qué me abandonaste? ¿Por qué debo caminar en tristeza por causa de la opresión de mi adversario? Envía Tu luz y Tu verdad, ellas me guiarán. Ellas me traerán al monte de Tu Santuario y a Tus moradas. Para que yo pueda ir al altar de Dios, al Dios del placer de mi júbilo, para alabarte con arpa, Dios, mi Dios. ¿Por qué estás deprimida, alma mía, y por qué ansías de mí? ¡Espera a Dios! Pues aún Le agradeceré, mi salvación, la luz de mi semblante y mi Dios.

Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

Derechos Reservados.

Tres capítulos adicionales
El Baal Shem Tov instituyó la costumbre de recitar tres capítulos adicionales de Salmos cada día, desde el primero de Elul hasta Iom Kipur (en Iom Kipur se recitan los 36 capítulos restantes, completando así todo el libro de Salmos).
Los salmos de hoy son 106, 107 y 108.
Capítulo 106
Continúa el tema del Salmo precedente, alabando a Dios por otros milagros aún no mencionados, pues "¿quién puede enumerar los portentos de Dios?" De intentarlo, no podríamos mencionarlos todos.

(Alabad a Dios! Alabad a Adonái pues El es bueno, pues Su bondad es eterna). Quién puede detallar los poderosos de Adonái, o proclamar todas Sus alabanzas? Afortunados son aquellos que preservan la justicia, que hacen actos de rectitud todo el tiempo. Recuérdame, Adonái, cuando halles favor en Tu pueblo; evócame con Tu salvación; para contemplar la prosperidad de Tu elegido, regocijarse en la alegría de Tu nación, glorificarse con Tu herencia. Hemos pecado como lo han hecho nuestros padres, hemos actuado con perversión y maldad. Nuestros padres en Egipto no reflexionaron en Tus maravillas, no recordaron Tus abundantes bondades, y se sublevaron junto al mar, en el Mar de los Juncos. Aún así, El los salvó en aras de Su Nombre, para hacer conocido Su poderío. Gritó al Mar de los Juncos y se secó; los condujo por las profundidades, como por un desierto. Los salvó de la mano del enemigo, y los redimió de la mano del opositor. Las aguas cubrieron a sus adversarios; uno de ellos no quedó. Entonces ellos creyeron en Sus palabras, cantaron Su alabanza. Rápidamente olvidaron Sus actos, no esperaron Su consejo; y desearon ansioso una apetencia en el desierto, probaron a Dios en el desierto. Y El les concedió su pedido, pero envió demacración en sus almas. Ellos encolerizaron a Moshé en el campamento, y a Aharón, el santo de Adonái. La tierra se abrió y engulló a Datán, y cubrió a la cofradía de Aviram; y un fuego ardió en su asamblea, una llama incendió a los malvados. Hicieron un becerro en Jorev, y se prosternaron a una imagen fundida. Cambiaron su Gloria por la semejanza de un buey que come pasto. Olvidaron a Dios, su salvador, quien había realizado actos grandiosos en Egipto, maravillas en la tierra de Jam, cosas imponentes en el Mar de los Juncos. El dijo que los destruiría, de no ser porque Moshé, Su elegido, se interpuso en la brecha ante El, para recomponer Su ira para destruir. Ellos aborrecieron la tierra preciada, no creyeron en Su palabra. Se quejaron en sus tiendas, no oyeron la voz de Adonái. Alzó El Su mano [en juramento] contra ellos, de derrumbarlos en el desierto, de hacer caer a su progenie entre las naciones, y esparcirlos entre las tierras. Ellos se unieron a [el ídolo] Baal Peor, y comieron de los sacrificios a los muertos; Lo provocaron con sus [malas] acciones y una plaga estalló en su medio. Entonces se alzó Pinjás y ejecutó juicio, y la plaga se detuvo; [esto] se le consideró un acto meritorio, para todas las generaciones, para siempre. Ellos Lo encolerizaron en las aguas de Merivá, y Moshé sufrió por su culpa; pues desafiaron Su espíritu, y El pronunció [un juramento] con Sus labios. Ellos no destruyeron a las naciones como Adonái les había instruido; más bien, se mezclaron con las naciones y aprendieron sus actos. Adoraron sus ídolos, y estos fueron una trampa para ellos. Sacrificaron a sus hijos e hijas a los demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos e hijas a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra resultó culpable con sangre. Se impurificaron con sus actos, y descarriaron con sus acciones. Y la cólera de Adonái se encendió contra Su pueblo, y El aborreció Su herencia; El los entregó en manos de naciones, y sus enemigos los gobernaron. Sus enemigos los oprimieron, y ellos fueron sometidos bajo su mano. Muchas veces El los salvó, y aún así fueron rebeldes en su consejo y empobrecidos por sus pecados. Pero El vio su angustia, cuando oyó su plegaria y recordó para ellos Su pacto y cedió, conforme Su abundante bondad, e hizo que fueran tratados misericordiosamente por todos sus captores. Sálvanos, Adonái nuestro Dios; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer Tu santo Nombre y glorificarnos en Tu alabanza. Bendito es Adonái, el Dios de Israel, por toda la eternidad. Y que todo el pueblo diga: "(Amén! (Alabad a Dios!"

Capítulo 107
Un Salmo que habla de los que, liberados de su aflicción, deben agradecer a Dios. Sufrieron a causa de sus faltas, y fueron salvados por bondad Divina. Es apropiado, entonces, que entonen alabanza y lo difundan.

Dad gracias a Adonái porque El es bueno, porque Su bondad es eterna. Así dirán los redimidos por Adonái, a quienes El ha redimido de la mano del opresor. El los reunió de las tierras — del este y del oeste, del norte y del mar. Anduvieron perdidos en el desierto, en el yermo; no hallaron ciudad habitada. Hambrientos, también sedientos, su alma desfallecía dentro de ellos. En su angustia clamaron a Adonái; El los libró de sus aflicciones. Los guió por el camino recto hasta llegar a una ciudad los redimidos por Adonái, a quienes El ha redimido de la mano del opresor. El los reunió de las tierras — del este y del oeste, del norte y del mar. Anduvieron perdidos en el desierto, en el yermo; no hallaron ciudad habitada. Hambrientos, también sedientos, su alma desfallecía dentro de ellos. En su angustia clamaron a Adonái; El los libró de sus aflicciones. Los guió por el camino recto hasta llegar a una ciudad habitada. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad, y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Pues El ha saciado un alma sedienta, y ha colmado de bien un alma hambrienta. Aquellos que moran en tinieblas y a la sombra de la muerte, aprisionados por la miseria y por cadenas de hierro, por haber desafiado las palabras de Dios y despreciado el consejo del Supremo — El humilló su corazón con el sufrimiento. Tropezaron y no hubo quien los ayudase. Clamaron a Adonái en su angustia; El los salvó de sus aflicciones. Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus ataduras. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Pues El quebró las puertas de cobre y rompió las barras de hierro. Los pecadores insensatos están afligidos a causa de sus sendas pecaminosas y sus iniquidades. Su alma abomina todo alimento, y llegan a los portales de la muerte. En su angustia clamaron a Adonái; El los salvó de sus aflicciones. Envió Su orden y los curó; El los salvó de sus tumbas. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Ofrenden sacrificios de gracias, y jubilosamente relaten Sus obras. Aquellos que bajan al mar en navíos, que cumplen tareas en aguas poderosas, ellos vieron las obras de Adonái y Sus maravillas en el fondo del mar. El habló e hizo levantarse el viento tormentoso que elevó las olas. Estas suben al cielo, a los abismos; sus almas se derriten en angustia. Se tambalean y tropiezan como un borracho, de nada les sirve su pericia. Clamaron a Adonái en su angustia, y El los sacó de sus aprietos. El transformó la tormenta en quietud, y las olas se acallaron. Ellos se alegraron cuando fueron sosegadas, y El los condujo a su destino. Agradezcan ellos a Adonái Su bondad, y [proclamen] Sus maravillas para con los hijos del hombre. Exáltenlo en la congregación del pueblo, y alábenlo en la asamblea de los ancianos. El convierte ríos en desiertos, manantiales en tierra reseca, una tierra fructífera en un saladar, a causa de la iniquidad de quienes la habitan. El convierte un desierto en un lago, la tierra árida en manantiales de agua. Asienta allí a los hambrientos, y ellos establecen una ciudad para habitar. Siembran campos y plantan viñas que dan fruto y trigo. El los bendice y ellos se multiplican abundantemente, y El no hace que disminuya su ganado. [Si pecan] son disminuidos y abatidos, con opresión, miseria y congoja. El vierte desprecio sobre hombres distinguidos, y hace que se pierdan en un desierto sin senda. El eleva al menesteroso del sufrimiento, y hace que sus familias aumenten como rebaños. Los justos observan esto y se alegran, y todos los inicuos cierran su boca. Que aquel que es sabio tenga esto presente, y entonces habrán de comprenderse los actos de bondad de Adonái.

Capítulo 108
Estímulo para estudiar Torá y evitar el pecado. Quien siga este camino tiene asegurado el éxito. Con los inicuos, será a la inversa.

Una canción, un salmo de David: Mi corazón está firme, Dios; cantaré y entonaré alabanzas incluso con mi alma. Despierta, lira y arpa; yo despertaré al amanecer. Te agradeceré entre las naciones, Adonái; entonaré alabanzas a Ti entre los pueblos. De hecho, Tu bondad alcances de allende los cielos; Tu verdad llega a los cielos. Enaltécete sobre los cielos, Dios, [muestra] Tu gloria sobre toda la tierra. Para que Tus queridos puedan ser liberados, ayuda con Tu diestra y respóndeme. Dios habló en Su santidad que yo me regocijaría, que dividiría porciones [de las tierras enemigas], mediría el Valle de Sucot. Mío es Guilad, mío es Menashé, y Efráim es la fortaleza de mi cabeza, Iehudá es mi príncipe. Moav es mi jofaina, yo lanzaré mi calzado sobre Edóm, sobre Filistea resonaré. )Quién me encaminó a la ciudad fortaleza? )Quién me condujo hasta Edóm? )No es Dios, quien [hasta ahora] nos ha abandonado, y no salió, (oh Dios!, con nuestros ejércitos? Danos ayuda contra el adversario; inútil es la asistencia del hombre. Por medio de Dios haremos valientemente, y El pisoteará a nuestros opresores.


Extraído del libro Tehilím con Fonética y Español, de la Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana

© Editorial Kehot Lubavitch Sudamericana.

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de la Editorial.

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