1) Al ingresar a un cementerio, se dice una oración - si hace más de 30 días que no se lo visita. Si la razón de la visita es un funeral, no es necesario el recitado de esta plegaria. Dicha oración se encuentra aquí.

2) No se visita la misma tumba más de una vez por día.

3) Hay quienes acostumbran a realizar su visita al cementerio en forma circular, es decir que se llega a la tumba por un camino y se vuelve por otro, por esto es conveniente que el recorrido para visitar todas las tumbas (si se visita más de una) se realice en este modo, ya que como dijimos antes no se puede visitar una tumba dos veces en un mismo día. Si se llegara a dar el caso de tener que pasar frente a una tumba ya visitada anteriormente durante la jornada, se debe rezar una petición de permiso.

4) En el cementerio se puede rezar y estudiar únicamente aquellos temas que atañen a la elevación de las almas.

5) Es costumbre de algunos, colocar la mano izquierda sobre la tumba.

6) Hay quienes acostumbran a colocar una piedra sobre la tumba.

7) No se acostumbra en la religión judía a colocar flores sobre las tumbas, ya que esto no representa ningún beneficio para el fallecido. Lo correcto, en cambio, es donar ese importe para Tzedaká (caridad), ya que de esta forma se ven beneficiados el alma de quien yace en la tumba (pues la Tzedaká es hecha en su memoria y esto ayuda a su elevación), quien realiza la donación y aquel que la recibe.

8) Cuando se visita una tumba hay que decir la oración correspondiente, aunque no haya Minián (diez varones judíos mayores de 13 años). El Kadish, NO se permite decir sin Minián, teniendo en cuenta que los hombres que forman dicho grupo, no deben estar dispersos en todo el cementerio, sino todos juntos en el lugar. Dicha oración se encuentra aquí. Si el visitante no tiene el tiempo para decir toda la oración, por lo menos debe recitar algunos de los salmos presentes en este libro.

9) Durante el primer año al realizar las visitas se reza por el alma del fallecido, luego de pasado este período se puede acudir a la tumba para realizar peticiones por terceros, teniendo siempre en cuenta que a quien se le hacen los pedidos es a Dios, pero que el alma de la persona a quien estamos visitando puede ayudarnos con sus méritos, intrercediendo frente al Altísimo, como defensor del necesitado. A su vez las plegarias hechas en el cementerio -donde acompañan pensamientos de pureza y elevación espiritual- tienen más fuerza.

10) Al salir de un cementerio se debe lavar cada mano 3 veces en forma alternada (primero una y luego la otra, repitiendo la acción en tres oportunidades), preferentemente volcando el agua desde un recipiente. Es la costumbre no secarlas con una toalla y no utilizar el agua que dejó otro en el recipiente. Hay algunos que también las lavan al entrar al cementerio.