Las manzanas tienen una mala reputación, especialmente dentro del contexto religioso, por haber sido asociadas con el fruto prohibido. Por lo que resulta pertinente aclarar que, a pesar de que existen diversas opiniones respecto de la identidad de dicho fruto, evidentemente, no se trataba de una manzana (Ampliaremos más adelante).

Nuestros sabios afirman que la Torá ocultó la identidad del fruto prohibido en el Jardín del Edén por miedo a que las personas señalasen ese fruto y dijesen “Este es el fruto que trajo la muerte al mundo”1 . Sin embargo, los sabios ofrecen varias opiniones basándose en pistas que proporciona la Torá.

Trigo: Según la Torá, el trigo representa la sabiduría, ya que se considera que un niño ha adquirido cierto grado de madurez intelectual solo luego de que ha probado el sabor del trigo.2

Según este punto de vista, el trigo debía, en un principio, crecer en los árboles en forma de pan ya horneado, no de un grano. Luego del pecado, dicho árbol, que proveía alimentos ya cocidos, fue reducido a una mera planta que debía ser cosechada y procesada para producir harina. En el futuro, cuando el pecado del fruto prohibido sea rectificado, el Árbol del Conocimiento será restituido a su gloria pasada .3

Uvas o vino: No existe fruto que pueda causar tanta miseria como las uvas y el vino4 .Según el Zohar, Noé plantó vid al descender del Arca con el objetivo de rectificar el pecado del fruto prohibido 5