Estimados Lectores:

Esta semana leemos sobre el diluvio de Noaj. Podríamos decir que fue la máxima catástrofe registrada por la humanidad. Noaj era el único hombre justo que existía en ese momento, el resto de la humanidad estaba tan corrupta que no tenía posibilidad de rehabilitarse y la única solución era el agua que purifique y básicamente recomenzar el mundo de cero.

Al bajar del arca Noaj se encuentra con un panorama devastador, el mundo que él conocía ya no existe más, la responsabilidad de reconstruirlo y restaurar a la humanidad recae sobre él y sobre su familia. La reacción de Noaj frente a este desafío fue terrible, se desesperó, se vio abrumado por el desafío, recurrió al vino para escapar de esa responsabilidad, termino desnudo, borracho y humillado. No pudo enfrentarse a tan gran obra y se quebró.

La historia del diluvio es muy fuerte, pero como todo lo que hay en la Torá debe dejarnos una enseñanza practica a nuestras vidas actuales, especialmente teniendo en cuenta que somos todos descendientes directos de Noaj.

La vida está hecha de desafíos. Uno de los principales errores es tratar de abarcar todo, en el mundo moderno nos vemos muy exigidos en todas las áreas, queremos arreglar todo, ser perfectos en todos los aspectos. Esta actitud nos puede llevar a la desesperación y si no podemos manejar bien estas exigencias las adicciones escapistas están al alcance de la mano y son muy peligrosas.

El mundo lo podemos arreglar, pero no una sola persona, cada uno un poquito, cada uno debe saber cuál es su fortaleza y dedicarse a ella dejando su aporte para la humanidad, no tratar de ser perfectos en todo, todo el tiempo.

Justamente por eso teniendo en cuenta que la preocupación y la mirada de todos nosotros ahora están puestas en la tierra de Israel, debemos saber si cada uno hace una pequeña buena acción podemos torcer este decreto nefasto. Para eso proponemos algunas ideas de lo que pueden hacer para restaurar la calma en tierra santa. Haciendo clic aquí pueden encontrarlas.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy