Esta semana leemos sobre los diferentes sacrificios que se acercaban en el santuario, y subsecuentemente en el Templo de Jerusalem. Existían sacrificios de agradecimiento, de perdón, para las festividades, para diferentes ocasiones y situaciones se podía traer un Korban. Una de las características principales del Korban era que debían ser animales íntegros y perfectos, sin mácula.

Luego de la destrucción del templo, perdimos la oportunidad de traer sacrificios animales, la plegaria y el arrepentimiento sincero ocuparon su lugar.

Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de sacrificar parte de su confort físico y sus deseos animales para servir a Di-s, de este modo estamos ofrendando nuestra alma animal, nuestro cuerpo, nuestras pasiones físicas.

Cada deseo negativo que sublimamos, cada pasión que controlamos, cada pensamiento impuro que evitamos es considerado como un Korban que trae placer y satisfacción a Di-s, esta oportunidad la tenemos todos los días y a cada momento, aprovechémosla.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy