Estimados lectores:

Esta semana leemos algunas de las reglas principales sobre el kashrut, la dieta judía por excelencia.

La palabra hebrea kosher significa “apto” y se refiere, entre otras cosas, a los alimentos aptos para comer y el modo de hacerlo.

Hay muchos niveles de cumplimiento de estas normas, casi tantos como judíos hay.

Están quienes solo comen carne kosher en la casa. Otros se cuidan de no mezclar carne con leche. Algunos extreman los cuidados hasta tener dos heladeras una para lácteos y otra para carnes ya que está expresamente prohibido mezclar esos alimentos. Las variantes son muchas.

Pero hay algo en común a todas las personas que cuidan estas normas: al margen de las motivaciones personales, todos son judíos.

Alguien que no lo fuera no tiene ninguna obligación de cuidar estas reglas alimentarias. Y aunque elija hacerlo, no es un mandato divino para él.

A lo largo de la historia de nuestro pueblo, el kashrut permitió la cohesión de sus miembros, cuando las circunstancias hacían que se tuviera que emigrar, elegían hacerlo a ciudades donde la comida kosher sea accesible, el kashrut permitió estar atentos cuando había necesitados, incluso en Europa oriental antes de la segunda guerra, los rabinatos cobraban un impuesto extra a la carne para becar a los niños que no podían pagar la escuela.

Hoy en día no hay mejor método para luchar contra la asimilación que mantener un hogar kosher. Si los hijos aprenden que no pueden comer cualquier cosa en cualquier lugar, difícilmente elijan a una persona que no comparte esas creencias para formar una familia. Somos lo que comemos, todo lo que ingerimos se convierte en sangre y en vida.

Cuando uno elige comer solo kosher está eligiendo la continuidad del pueblo judío.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy