Estimados Lectores:

Esta semana la perasha comienza con la orden de encender la Menorá. Moshe le indica a Aarón, el sumo sacerdote encender diariamente la menorá.

La menorá es el símbolo judío por excelencia, incluso antes que tengamos la estrella de David, los kneidalaj (bolitas de matzá) y la kipá, ya teníamos la menorá.

En el cuarto versículo de la parashá (Números 8:4) nos dice que La menorá estaba hecha de una única pieza de oro labrado.

La menorá tuvo que hacerse de un solo bloque de oro: sin soldaduras, sin tornillos y sin bisagras. Sin embargo, la menorá tenía siete luminarias, no sólo una. Los Sabios nos dicen que esta característica de la Menorá representa la diversidad del pueblo judío: siete ramas, del extremo izquierdo al extremo derecho. El hecho de que la menorá se haya construido a partir de un sólo bloque de oro pone un énfasis en que, a pesar de la diversidad, somos todos uno en esencia.

Todo judío independientemente de su religiosidad, ideología, posición política, es parte del mismo núcleo indivisible de nuestro pueblo.

A lo largo de nuestra historia y en la actualidad sufrimos mucho por lo tironeo de las distintas facciones que trataban de convencer a la otra que este es el camino correcto de servir a Hashem. Incluso el gran templo de Jerusalem, el Beit Hamikdash, fue destruido por estos conflictos.

Quizas debemos mirar a nuestro símbolo más de cerca y darnos cuenta que tendremos la redención solamente cuando entendamos que somos uno a pesar de las diferencias.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy