Estimados Lectores:

Este miércoles fue Jai Elul, el 18 de Elul, día del nacimiento del Baal Shem Tov, fundador del Jasidismo y de Rabí Shnuer Zalman de Liadi, fundador de Jabad.

Jai en hebreo es vida, el jasidut vino al mundo para insuflar vida al judaísmo. Antes de la revelación del Baal Shem Tov, los judíos simples y la elite intelectual estaban separados en dos comunidades distintas, quienes estudiaban Torá no tenían amor al prójimo con la gente ignorante, y los judíos simples no tenían acceso a la Torá. Esto cambio con el jasidut, sin amor al prójimo no hay Torá, sin Torá el amor al prójimo siempre será limitado y sin estas dos no puede haber amor a Hashem. Este triángulo de amor a Hashem, amor a la Torá y amor al prójimo es la esencia de nuestro pueblo.

No es casual que el 18 de Elul sea justamente doce días antes de Rosh Hashaná, el año nuevo judío, en estos doce días hacemos un recuento de nuestras acciones a lo largo de los últimos doce meses del año, y la preparación al año entrante.

El jasidismo nos enseña a vivir el judaísmo de una forma más plena y vital, no solo como símbolos y tradiciones vacias, cada elemento de las festividades no debe exigir una transformación personal, nos debe llevar a una reflexión profunda.

El sábado a la noche damos comienzo a las selijot, las plegarias del perdón. El perdón es un regalo maravilloso que Hashem nos da, saber que podemos empezar de nuevo a pesar de los errores pasados nos permite superarnos y mejorar. Pero debemos pedirlo con sinceridad con corazón quebrantado, no hay nada más falso que pedir perdón sin sinceridad.

El jasidut nos exige hacer las cosas con sinceridad y vitalidad. Aprevechemos estas fiestas al máximo para hacer una verdadera transformación.

¡Shabat Shalom! ¡Ketivá Vejatimá Tová!

Rabino Eli Levy