Esta semana culminamos el libro de Bereshit, contándonos el proceso de asentamiento de los hijos de Israel en Egipto, y culminando con las bendiciones de Iaakov a sus doce hijos.

Iaakov reúne a todos sus hijos y bendice en forma individual a cada uno de ellos. A cada hijo Iaakov le adjudica características y los bendice para poder explotar al máximo sus virtudes.

Creo que este mensaje de nuestro patriarca es fundamental, para padres y maestros. Debemos siempre tener en cuenta que cada hijo es diferente, cada uno tiene características especiales y un padre inteligente debe saber como realzar esas virtudes y llevar a su hijo al éxito.

Hace unos días escuche que un padre estaba muy decepcionado por que su hijo había abandonado la yeshiva (academia religiosa) para convertirse en encargado de un supermercado, con toda su amargura fue al rabino para escuchar consejo, y el rabino le preguntó:- ¿Es honesto en su nuevo trabajo? El padre sorprendido respondió – Sin duda, nadie pone en tela de juicio su honestidad los dueños incluso le dieron toda la responsabilidad del local a el. El rabino continuó -¿Es responsable? el padre le dijo -se levanta temprano y trabaja duro hasta el final del día, el rabino prosiguió - ¿Lo felicitaste alguna vez por su éxito laboral? El padre quedo sin palabras, esperaba escuchar una estrategia de boca del rabino para hacerlo retornar a sus estudios, y en su lugar el rabino le recomienda felicitarlo.

Debemos aprender de Iaakov y entender a cada hijo según sus necesidades.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy