La siguiente anécdota ocurrió en uno de nuestros viajes a Nueva York. Estaba con el grupo de jóvenes en el Ohel del Rebe; y comencé a contarles de cómo influye el Rebe en nuestras vidas, les hablé del modo en que el Rebe permanece con nosotros y cómo espiritualmente siempre vela por nuestro bienestar.

Pasaron unos minutos, uno de los jóvenes alzó la mano y me pidió permiso para narrar su historia con el Rebe, muy sorprendido le pregunté, ¿conociste al Rebe?

No rabino, pero tengo una historia personal con él. Al oír eso, le dije que sería un privilegio escuchar su historia.

El joven comenzó contándonos acerca de su familia; nos dijo que sus padres eran judíos de nacimiento, pero, siempre mantuvieron una relación liberal con el judaísmo.

Cuando yo nací, mis padres se abstuvieron de hacerme el Brit Milá, querían que yo tomara la decisión al crecer, el joven no se apuró por hacerse la Milá; fueron pasando los años y nunca lo consideró.

Cierto día se encontró con un amigo y, por alguna razón este le comentó que se había hecho la Milá de adulto. ¿En serio?, respondió el joven, yo nunca me la hice. Su amigo se sorprendió mucho y trató de convencerlo para que se la hiciera, ¿cómo? ¡Un judío tiene que tener el Brit Milá!, pronunció el amigo.

El joven no se dejó convencer, pero la firmeza con la que su amigo le habló sí lo puso a pensar sobre el tema, no podía olvidar la conversación, las palabras de su amigo lo habían sacudido por dentro.

Recapacitó y pensó lo siguiente: D-os, yo no creo en Ti ni me interesa la religión; pero si en realidad existes, dame una señal de que debo hacerme el Brit Milá.

Ese viernes, cerca de la puesta del sol, el joven iba regresando de su trabajo a su casa y cuando estaba por cruzar la avenida Corrientes, en Buenos Aires, dos estudiantes de la Yeshivá le pasaron por delante, y al verlo, uno de ellos le preguntó: ¿eres judío?

Instintivamente el joven respondió que sí. Uno de los estudiantes se puso algo nervioso y rápidamente le entregó una copia de La Enseñanza Semanal, mientras le deseaba ¡Shabat Shalom!

El joven por cordialidad recibió el folleto, pero su intención era echarlo en el primer basurero que encontrara. Siguió caminando y cuando estaba por tirarlo a la basura, algo le hizo detenerse.

Contó que abrió el folleto y sus ojos se posaron de inmediato en la sección de la Halajá Semanal, no puedo describir mi emoción al ver el título, “El Brit Milá”; cuando vi eso, no me quedó la más mínima duda de que se trataba de una Señal Divina, el domingo siguiente me hicieron la Milá.

Para Reflexionar

Los jóvenes de la Yeshivá salen cada viernes por la tarde para visitar judíos y ponerle los Tefilin. Para mí, es obvio, que esos dos estudiantes querían colocarle los Tefilin, pero al ver que ya estaba cerca la puesta del sol, no tuvieron tiempo para hacerlo. Quizás ese era el motivo por el cual uno de los jóvenes se puso nervioso, se sintió frustrado, porque, lo único que podía hacer era entregarle el folleto de la Enseñanza Semanal.

Los caminos de D-os son perfectos y ese folleto resultó ser la Señal Divina que impulsó al joven a hacerse el Brit Milá.

El mensaje es muy poderoso: nunca debemos subestimar nuestro esfuerzo. A veces, uno cree que no está logrando nada, y en realidad puede estar cambiándole la vida a alguien sin siquiera saberlo.

Esos estudiantes desconocen lo que pasó aquel día, el joven ni siquiera sabe quiénes son. Pero algo me ha quedado claro, D-os se encargó de que el joven recibiera el folleto y gracias a su lectura, la vida de esa persona, la de sus hijos y la de toda su descendencia cambió profundamente el curso de sus vidas hasta la llegada del Mashiaj.

El rabino Yoel Migdal vive en Buenos Aires, Argentina, es el director del Instituto Superior de Estudios Judaicos (ISEJ), en donde jóvenes universitarios y profesionales estudian los valores del judaísmo; se inició en el año 2005 y hasta ahora han participado más de siete mil jóvenes.

ISEJ cuenta con más de cuarenta cursos semanales, y al finalizar el año académico organiza un viaje, a diferentes lugares, bien sea, Israel, Europa, Estados Unidos, y desde hace unos años a Silicon Valley para jóvenes emprendedores.