Un tema recurrente en el pensamento judío es la unidad innata del pueblo judío. Se hace énfasis en particular en esta idea durante el mes de Tishrei, el primer mes del año judío, e imparte este atmósfera a las semanas y meses siguientes.

Todos somos parte de un todo espiritual y es únicamente debido al cuerpo físico que se interpone que estamos conscientes de las “diferencias”. En este momento del año, empezando con Rosh Hashaná y Yom Kipur, cuando todos estamos por igual ante D-os, vemos esa dimensión de la unidad judía de una manera muy poderosa.

El festival de Sukot, que se inicia el viernes en la noche (14 de octubre), también celebra esta unidad. Las características básicas del festival son vivir en una Sukkah y tomar las “cuatro especies”: Etrog (citrón), Lulav (rama de palmera), mirto y sauce.

Cada una de estas leyes de Sukot expresa el tema de unidad y colectividad. La Sukkah misma expresa inclusividad. Todo en ella está rodeado por las paredes y el techo de hojas de la morada. No se requieren credenciales para entrar a ella: todo judío tiene un lugar. De hecho, el Talmud dice: “Sería adecuado para todo el pueblo judío morar juntos en una Sukkah” - ¡obviamente un edificio muy vasto!

El Etrog (citrón) es una fruta poco usual, ya que permanece en el árbol y continúa creciendo, a diferencia de otras frutas que maduran y no se desarrollan más. El Etrog puede permanecer en el árbol durante varios años, haciéndose cada vez más grandes. Por lo tanto, experimenta todas las estaciones y representa la unidad del tiempo.

Las hojas de la rama de palmera Lulav son realmente hechas de dos hojas que se unen y permanecen juntas. Esto expresa unidad, como lo hace el hecho de que todas las hojas abrazan la espina de manera compacta.

El Hadas, mirto, está hecho de grupos de hojas, cada uno de los cuales forma un triplete que crece desde un punto en el tallo. Esto también expresa unidad. Finalmente, la Aravah, el sauce, también exhibe unidad social y cohesión. Los árboles de sauce tienden a crecer juntos en grupos cerca del agua, y al mirar sus gráciles frondas, uno se siente como si estuviese mirando una muchedumbre de muchos amigos.

Cumplir las leyes de Sukot nos permite lograr nuestro verdadero potencial. Todas las divisiones entre el pueblo judío son únicamente superficiales: en lo profundo, somos todos uno solo. Esta sensación de unidad es descrita como el 'receptáculo' para recibir las bendiciones divinas que nos serán dadas el año que viene.