Durante mis primeros anos de estudio en la Ieshivá de Lubavitch, conocí otros músicos que también habían ido a estudiar. Comenzamos a tocar juntos y poco después formamos el primer grupo de Hard Rock Jasídico: la "Baal Shem Tov Band". La fórmula fue sencilla: Tomamos melodías jasídicas tradicionales y las interpretamos con ritmos y compases de rock aplicándoles distorsiones muy amplificadas. Nos divertíamos mucho. Un reportero del "Village Voice" escribió que éramos "eléctricos".

En ocasiones incorporábamos un baterista y cantante marroquí, que había sido estrella en uno de los grupos de rock más destacados de Francia. Nos relató su primera visita al Rebe, a la que se presentó con collares, lentejuelas y cabello hasta las rodillas. Le dijo al Rebe que quería abandonar la música y retornar a la vida religiosa del hogar de su infancia.

El Rebe le respondió:

"Todo tiene su propósito. En todo lo que recogiste en tus viajes, si no es algo malo debes encontrar Divinidad. Por el contrario, debes aplicar la música de rock para fines buenos, y de esa forma lograrás sublimar el mundo del rock".