El río que estás navegando tiene su dosis de turbulencias. Es un ingrediente inevitable, sin escapatoria, en todo río que cada persona ha navegado desde siempre.

Tu opción sólo consiste en determinar dónde deseas encontrar esas turbulencias. Puedes padecerlas preocupándote acerca del camino a tomar, qué sucederá allí, en quién confiar y qué te hará, adonde iras y qué harás al llegar allá...

O bien, puedes permanecer por encima de todo eso y cumplir con tu cuota de turbulencia como el gran maestro talmúdico de Rogotchov.

Mi maestro, el Rabí Iosef Rosen de Rogotchov, cierta vez confesó que el Shabat era para él el día más difícil de la semana. Durante el resto de la semana, cuando miles de teorías sobre un solo pasaje del Talmud invadían su mente, él podía controlarlas, escribiendo, Pero en Shabat, no está permitido escribir.

Todos tienen su dosis de turbulencias. Tú decides en qué mundo estarán las tuyas.