Hay muchas verdades. Hay una verdad para cada ser y para cada partícula del universo, pues cada uno refleja a su Creador de un modo diferente.

Buscar la verdad significa más que encontrar la propia verdad. Significa encontrar una verdad que funcione para uno y para los demás, ahora y siempre, acá y en cualquier parte, para el cuerpo y para el alma, para el sabio y para el niño inocente.

Cuanto más sublime sea la verdad, menos límites conocerá.