Rabí Akiva enseña a amar al prójimo hasta el punto de dar la vida por él. En tanto, sus alumnos fallecieron por una epidemia, por no tratarse con respeto. ¿Cómo pudo ser?

Hay ocasiones en que el amor puede matar. Ocasiones en que puedes amar tanto a alguien, que no le permites respirar. Él debe hacer las cosas del modo que tú entiendes que es mejor para él, porque no puedes tolerar que —aquel a quien tanto amas—, esté de algún modo distante de la verdad, según tú la conoces.

"¡Después de todo —imaginas— debo hacer por él lo que debería hacer por mí mismo!"

Pero el amor verdadero deja lugar para aquel a quien amas.

Como Hilel, el Anciano, afirma: "Lo que no te gusta para ti, no se lo hagas a tu prójimo".

El amor verdadero se expresa mejor no en lo que haces o dices, sino en lo que no haces y no dices.