Es el precepto con el cual se nos ordenó bonificar al esclavo hebreo y ayudarle cuando sale a la libertad, y que no salga con las manos vacías.

Es lo que El, exaltado sea, dijo: Bonificar, has de bonificarlo; de tu rebaño, de tu granero y de tu vino, con los que te bendijo el Señor, tu Di-s, le darás.

Las leyes de este precepto han sido explicadas ya en el Capítulo Primero (del Tratado Talmúdico) de Kidushín.