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Vaishlaj

Bereshit
Vaishlaj
Iaacov vuelve a la Tierra Santa luego de veinte años de vivir en Jaran, y envía ángeles emisarios a Eisav con la esperanza de lograr una reconciliación..
Historias Contemporaneas
La medalla

Ocurrió hace tiempo, en mi adolescencia. La época de la vida en la que la infancia se apresura a ir en busca de la juventud, pero cuando aún la frescura y la ingenuidad de la niñez no se han marchado todavía.
Comentaristas de la Parashá
La parábola de las tribus

“La paradoja es que una defensa exitosa frente a un agresor que abusa de su poder requiere que una sociedad se vuelva más parecida a la sociedad que la amenaza. El poder sólo puede ser detenido con más poder”.
Historias Jasídicas
La historia del bebé que fue abuelo

El trabajo era abrumador y los beneficios, escasos. Aun así, Israel era feliz. Llevaba cada día su caballo y su carreta destartalada a las montañas para llenarla de arcilla. Cuando completaba una carga, conducía a su fiel pero añoso caballo al mercado, donde vendía su mercadería a ladrilleros y alfareros por apenas el dinero suficiente para comprar comida para él y para su esposa Jana, y algo de avena para su caballo.
Comentaristas de la Parashá
¿Quién quiere ser judío?

A Iaacov se lo sigue llamando “Iaakov” en la Torá, aunque también es llamado por su nuevo nombre, “Israel”; desde este punto en adelante, la Torá alterna entre los dos nombres. Lo mismo pasa con el pueblo judío en su conjunto: nosotros somos generalmente llamados “Israel” o los “Hijos de Israel”, pero también hay muchos lugares de la Torá donde se nos llama, como colectivo, “Iaakov” o “La simiente de Iaakov”.
Leyes y costumbres
¿Por qué los religiosos le temen tanto a los perros?

Se exactamente como tu perro se siente. Yo tengo la misma sensación a veces de algunos judíos. De la misma forma que muchos judíos observantes les temen a los perros, muchos judíos no observantes les temen a los rabinos.
Educación e Hijos
¿Por Qué Gritamos?

¡Los chicos pueden ser tan exasperantes! Puedes llamarlos, y volver a llamarlos y no vienen. Les gritas y les explicas y no escuchan. A veces les tienes que pegar cuatro gritos para que te presten atención. Entonces, cuando les gritas, por fin te toman en serio.
Cierto Jasid se quejó delante de Rabí Meir de Primishlan: “El instinto del mal me persigue y no puedo librarme de él”. Rabí Meir le dijo: “Aún no has llegado al nivel de que el instinto del mal te persiga; todavía eres tú quién lo persigue a él”