Sin embargo, la diferencia entre Torá [sin intención] y plegaria sin intención es autoevidente: En el estudio de la Torá, la persona entiende y comprende [de todos modos] lo que está estudiando —pues de otra modo no se llamaría estudio en absoluto—, sólo que lo hace de manera neutra —sin la intención de lishmá ("en aras de ella misma") en razón de un manifiesto amor a Di-s en su corazón— sólo por el amor natural latente [que todo judío abriga en su corazón]. Sin embargo, no estudia con una motivación [explícitamente negativa,] que no sea "en aras de ella misma", como ser, para su propio enaltecimiento personal o algo por el estilo, "pues ésta [manera de estudio de la Torá] no asciende más alto que el sol", como se declara en [el Zohar,] Parshat Vaiejí, folio 223b. Esto es así porque el pensamiento e intención de la persona están investidos dentro de las letras [de Torá] que pronuncia, y les impide ascender.

Del mismo modo, también, [es] en la plegaria sin intención, que significa que la persona abriga pensamientos foráneos (sólo que, dado que su intención [al rezar] está dirigida a Di-s, es por lo tanto fácilmente corregible, de modo que [su plegaria] pueda elevarse una vez más [al estado del que fue repelida antes] cuando ore con la intención apropiada siquiera una única plegaria [completa] compilada con trozos de las plegarias del año entero, como está escrito en Mikdash Mélej sobre Parshat Pekudéi).