Estimados lectores:

Hoy le pedí a ChatGPT que me ayudara a diseñar un flyer con los horarios de los rezos de Tishá BeAv. Sin que yo se lo pidiera, eligió una frase como título: “El día más triste del año”. Me sorprendió, porque no formaba parte de mi pedido. Pero es lógico: la inteligencia artificial busca entre millones de fuentes y probablemente encontró que esa es la definición más repetida para este día, que recuerda la destrucción del Beit Hamikdash y el comienzo del exilio del pueblo judío.

Sin embargo, esa frase me dejó pensando. Es cierto que Tishá BeAv es un día de duelo, de ayuno, de dolor y de restricciones. Pero definirlo únicamente como “el día más triste del año” es quedarse con una parte de la historia. Nuestros sabios enseñan que en Tishá BeAv nació el Mashíaj. Es el día en que comenzó la redención. La destrucción del Beit Hamikdash marcó también el inicio de su futura reconstrucción. Hashem permitió la destrucción únicamente para dar lugar a un Templo eterno y mucho más elevado.

Ese es, quizás, uno de los mensajes más profundos del judaísmo: detrás de cada oscuridad existe una luz esperando revelarse. Detrás del galut se encuentra la gueulá. Detrás de cada caída está la posibilidad de levantarse con más fuerza. El dolor no es el destino final, sino parte del camino hacia una realidad mejor.

Les compartimos en nuestro sitio varios artículos con las leyes y costumbres de Tishá BeAv para acompañar este día tan especial. Les deseo un ayuno fácil y significativo, y que tengamos el mérito de que este sea el último Tishá BeAv de duelo y que muy pronto podamos encontrarnos en el Beit Hamikdash reconstruido, con la llegada del Mashíaj.

Rabino Eli Levy