Con motivo de su cumpleaños, una mujer escribió al Rebe, mencionando sus esfuerzos durante el año saliente por compartir la belleza del judaísmo con su comunidad.
Tras destacar cálidamente sus logros, el Rebe escribió: "...tenga en cuenta, sin embargo, que una persona a la que se le ha concedido (de lo Alto) la capacidad de impactar sobre cien personas y sólo alcanza a noventa y nueve, aún no ha realizado plenamente el potencial que Di-s le ha conferido.” 1
Previamente hemos visto que nacemos con talentos que nos ayudan a canalizar nuestra misión en la vida, y que nuestros dones encuentran su mayor expresión cuando los utilizamos para sanar y elevar nuestro mundo. A medida que vivimos con valentía nuestros mandatos sagrados personales, una pregunta esencial que debemos plantearnos constantemente es: ¿Lo estoy dando todo o tengo aún más para dar?
Esta línea de cuestionamiento introspectivo constituyó la base de un ritual nocturno practicado por el Rebe.
Como una vez compartió con R. Yochanan Gordon:
"Cada noche, previo a la plegaria de Krias Shemá She'al Hamitá (Shemá antes de dormir), cuando hago un balance espiritual del día, me pregunto: ¿He dado todo de mí este día?".
Reiteradamente, el Rebe insistía en que cada uno de nosotros, con su constelación particular de talentos y fortalezas individuales, dispone de capacidades y recursos propios específicamente adaptados para él, a fin de impactar en el mundo. Los niveles de energía, la salud en general, la capacidad para lidiar con el estrés o la falta de sueño: cada uno de esos factores influye en nuestra capacidad de esforzarnos y servir. Algunos pueden hacer más, otros menos. En cualquier caso, nuestra capacidad es tan única como nuestro propósito y, por lo tanto, una parte integral de cumplirlo implica utilizar al máximo la capacidad que D-os nos diera. En palabras del propio Rebe:
"...Si alguien tiene la capacidad de impactar en 1000 personas y sólo impacta en 999, seguramente será recompensado por su trabajo, ¡pero no cumplió el propósito para el que fue creado!”2
Todo radica en los detalles
En un farbrenguen de Purim en 1973, el Rebe se valió del ejemplo del rey persa Asuero para ilustrar hasta qué punto debemos esforzarnos para aplicar nuestro potencial innato al máximo. Llamando la atención sobre los minuciosos detalles de un fastuoso banquete ofrecido por el rey a sus súbditos, el Rebe explicó:
"...no está del todo claro por qué la Meguilá debe relatar, y nosotros debemos leer, todos los detalles de cómo el rey Asuero organizó su banquete real...".
"Saber que el rey estaba alegre es una cosa. ¿Pero qué importancia tienen los tapices de fino algodón blanco y azul,3 o los divanes dorados,4 o todos los detalles de lo que se ofreció a los invitados que participaron en aquel banquete real?
"...La enseñanza que tomamos de esta narración es que cuando una persona hace algo, debe hacerlo al máximo de sus capacidades; y no entrar en cálculos de que si tal o cual esfuerzo es suficiente para otra persona, entonces para mí alcanza con hacer sólo un poco más. Más bien, como tu potencial es mayor, no basta con que hagas una celebración común y corriente, sino debe ser una celebración (con toda la pompa, literalmente:) en la corte del jardín del palacio real. 5
"La enseñanza que tomamos de esto... [es que] debemos reflexionar: ¡Tienes una misión de D-os! No basta con que hagas lo mismo que alguien con menores recursos que tú...
"¡No! ¡Debes utilizar todo tu potencial! ¡Debes medir tus propias habilidades, y luego superarlas.”6
Con demasiada frecuencia tenemos la tentación de calcular nuestra capacidad basándonos en las contribuciones y expectativas de los demás. Pero tu nivel de esfuerzo y compromiso, como tantos otros aspectos de tu propósito, debes discernirlo mirando hacia adentro y no hacia afuera.
Como enfáticamente afirmó una vez el Rebe: "Vivir una vida plena significa utilizar todas las habilidades únicas que Di-s nos concede y aprovecharlas en su máxima medida, de la manera que resulte más beneficiosa para uno mismo y para los demás." 7 ,8 ,9
En presencia de la Grandeza
Este fue el empoderador mensaje que el Rebe compartió con una persona que luchaba por hallar motivación y energía mientras perseguía el propósito de su vida:
"Una de las maneras efectivas de superar esta dificultad es reflexionar profundamente sobre el hecho de que Di-s está presente en todas partes y siempre, como explica el Alter Rebe [R. Schneur Zalman] al comienzo del capítulo 41 del Tania: “Y he aquí, Di-s está sobre él… y lo observa y ‘escudriña su mente y su corazón’ (para ver) si Le está sirviendo debidamente....
“La cuestión es recordar que, dado que Di-s nos da el gran regalo del tiempo y la capacidad mental, etc., no debemos desperdiciar esos grandes dones que Él nos concede.
"A modo de ilustración: Supongamos que un majestuoso y gran rey, gentilmente y en persona te entrega un regalo y se queda a tu lado observando qué harás con él; ¿qué parecería si lo dejases caer con total desprecio y te fueras a dar un paseo o te dedicaras a algún otro pasatiempo?”10
Tu propósito divino, solo tú mismo puedes desarrollarlo y ponerlo a disposición del mundo. No importa lo que se interponga en el camino para maximizar el impacto de tu misión sagrada, debes saber que D-os espera de ti un retorno de la inversión que Él hizo para crear el milagro que eres.
Potencial dinámico de crecimiento
Lo mismo ocurre con las nuevas oportunidades, las cuales nos invitan a ampliar nuestra capacidad.11 Aunque pueda resultar tentador permanecer en nuestra zona de confort, las nuevas oportunidades que se nos presentan son invitaciones divinas para expandir aún más el alcance de nuestro servicio. Estos dolores de crecimiento, por incómodos que sean, son simplemente algo natural y deben verse como oportunidades para alcanzar mayor profundidad y brillar con mayor intensidad..
Este fue el desafío que enfrentó R. Yitzchok Dovid Groner, cuya despreocupada vida como empleado rabínico en Nueva York se vio alterada por su designación como responsable de establecer una sede de Jabad en Melbourne, Australia.
En una carta al Rebe, la esposa de R. Groner, Devorah, expresó su frustración por la carga que suponía la nueva designación de su marido, señalando la relativa facilidad de su anterior trabajo en Nueva York, donde gozaba del apoyo y aprecio de sus colegas. Al notar la nostalgia de la pareja por su vida anterior, libre de complicaciones, el Rebe respondió en detalle:
"…en cuanto a la falta de aprecio, etc., que dio lugar a sus reflexiones sobre las desventajas relativas del nuevo puesto de su esposo en comparación con el anterior… la diferencia entre su trabajo actual y el anterior no radica en el lugar ni el entorno, sino en la calidad y el carácter esenciales del trabajo en sí. Anteriormente, él era un empleado, y como tal, sin duda tenía varias ventajas.
“Un empleado tiene un horario definido, y al finalizar su jornada laboral puede olvidarse de ello, sabiendo que la responsabilidad recae plenamente sobre su superior. Solo necesita realizar la tarea que se le encomienda, de la mejor manera, y entonces puede librarse de preocupaciones, responsabilidades u otros compromisos. Además, un trabajo así despierta menos envidia, provoca menos tensión nerviosa, etc.
"En contraste, cuando uno tiene la tarea de un ejecutivo, sobre el que recae toda la responsabilidad, tanto más estando a gran distancia y teniendo que tomar decisiones, y sobre todo cuando asume el trabajo con voluntad y entusiasmo y tiene éxito, es inevitable que despierte envidia.
"Evidentemente, alguien cuya capacidad le limita a un puesto secundario como el de empleado, poco puede hacer al respecto, ya que es todo lo que puede lograr. [Sin embargo,] quien tiene la capacidad de ser un ejecutivo y estar a cargo de un proyecto de responsabilidad, si tal persona se limitara al marco del trabajo de un empleado, sería una gran injusticia incluso para sí mismo, por no mencionar para la causa".
"Está escrito: 'Mayor conocimiento, mayor sufrimiento’, la persona más informada y avanzada inevitablemente se ve involucrada en cuestiones más complejas. Uno puede decir: Renuncio al nivel superior para ahorrarme el sufrimiento'. Pero eso equivaldría a decir: ‘No quiero ser un humano; quiero ser como un animal y librarme así de todo el dolor asociado a la vida humana’.
"...Además, en un país donde el judaísmo está aún en sus inicios... ¡qué desafío y qué oportunidad ofrece un trabajo así a la persona cualificada!”12
Asegurándole que no era su intención reprenderla y que su puesto anterior siempre estaría disponible si decidían regresar a Nueva York, el Rebe concluyó:
"Lo importante, para que el trabajo resulte exitoso debe llevarse a cabo de buen grado, sin imposiciones.
“Por otro lado, sería negligente si no señalara las diferencias esenciales entre un trabajo y el otro, a la luz de la cita mencionada anteriormente: ‘Mayor conocimiento, mayor sufrimiento’.”
Nuevas capacidades
Desde la perspectiva del Rebe, nuestra capacidad es dinámica, crece a medida que nos fortalecemos. Y a medida que crece nuestra capacidad, crece también nuestra responsabilidad y nuestro poder para hacer brillar la luz de Di-s en el mundo. Puede ser tentador definir el alcance de nuestros esfuerzos actuales basándonos en las exigencias y logros del pasado. Pero tal enfoque sería similar a pretender basar nuestras ambiciones en las de alguien con menores capacidades o recursos que nosotros. Es importante evitar la insensatez de decidir cuánto podríamos lograr hoy en virtud de lo que hemos sido ayer.
Mientras tanto, cada desafío al que nos enfrentamos abre nuevos canales de energía y bendiciones Divinas.
El Rebe aclaró este punto a la esposa de R. Avraham Alter Heber, quien le había escrito planteándole la abrumadora carga que exigía su trabajo en aras de establecer una nueva comunidad en la ciudad de Kiriat Malaji.
En aquel momento, estaba profundamente comprometida con la promoción de las diversas campañas de mitzvot que el Rebe había lanzado, y confesó que a veces sentía que sus (auto) exigencias superaban sus capacidades.
El Rebe respondió compartiendo un adagio de su suegro, el Rebe Anterior, que enseñó: "cuando alguien decide ir más allá de lo que normalmente es capaz de hacer, esa misma decisión abre nuevos canales de energía, otorgándole mayores habilidades de las que poseía.”13
Desde esta perspectiva, incluso las tareas que, de momento, nos parecen inalcanzables podemos superarlas, ya que Di-s promete proveernos todo lo que podamos requerir para completar la tarea que Él nos asigna como parte de nuestro propósito Divino.
Nunca es suficiente
Llegados a este punto, tiene sentido preguntarse: ¿Cuándo podré navegar hacia el ocaso? La convención moderna diría que, como mínimo, se espera que nos jubilemos en nuestros llamados años dorados. Esta recompensa, para muchos, es un hecho: la recompensa final por una vida de trabajo incansable. Pero una y otra vez, el Rebe rechazó fervientemente la idea de que alguna vez llegue el momento de decir: "Misión cumplida".
Para el Rebe, siempre hay más bien por hacer en el mundo y siempre estamos en deuda con la misión que Di-s nos encomendó, sin importar la alternativa confortable que se nos presente.
Por ejemplo, un judío de Montreal se acercó una vez al Rebe con una pregunta sobre su vida como empresario. Después de haber dedicado gran parte de su vida al trabajo, el hombre vendió su negocio con planes de jubilarse. Pero una reciente oportunidad de recomprar el negocio puso en duda sus planes y entonces se debatió con la idea de retomar las exigencias de aquel viejo trabajo.
—¿Cuánto es suficiente? —preguntó el hombre.
—¿Suficiente de qué? —preguntó el Rebe.
—Vendimos nuestro negocio —explicó el visitante.— Y ahora tenemos una oferta para recomprarlo. Estoy tratando de comprender: ¿Cuándo debe uno sentir que tiene suficiente para sí mismo y su familia?
—Si usted tiene experiencia en los negocios, debe aprovecharla —respondió el Rebe.
El visitante seguía inseguro.
—¿Y [qué se supone que debes hacer] si tienes suficiente, y sientes que hay suficiente para ti y que has alcanzado tu meta? —volvió a preguntar el hombre.
—¡Eso no es posible para un judío! —exclamó el Rebe— ¡porque él [el judío] tiene un mensaje y una misión sin fin de Di-s Todopoderoso!
Aquí, la pregunta del Rebe, “¿Suficiente de qué?”, no buscaba aclaración, sino cuestionar la noción misma de “suficiente”, y si tal rótulo siquiera existe en el contexto del propósito de la vida.
Esto no significa desestimar la enseñanza rabínica: "¿Quién es rico? El que está feliz con su suerte".
De hecho, de acuerdo con esta máxima, podríamos ver la pregunta de aquel hombre de negocios: "¿Cuánto es suficiente?", como su forma de preguntar si, habiendo alcanzado el éxito material, tal vez había llegado el momento de pasar a búsquedas más espirituales.
Sin embargo, desde la perspectiva del Rebe, donde todo lo disponible, incluyendo la influencia y la riqueza, puede usarse como un conducto para mejorar nuestro mundo, no hay separación entre las capacidades espirituales y materiales, y por lo tanto, no existe tal concepto como “basta, suficiente”. Si alguien tiene oportunidades y habilidades en los negocios o de otro tipo, está llamado a utilizar esas herramientas para influir en el mundo para mejor. Mientras tengamos la oportunidad, tenemos la misión divina de brillar. 14
Acelerando con la edad
Para el Rebe, que se mantuvo extraordinariamente activo hasta los noventa años, la idea de jubilarse nunca estuvo en consideración. Veía cada día como una oportunidad para seguir revelando la presencia y la Providencia de Di-s en el mundo.
El Rebe vivió esta filosofía de forma extraordinaria. En su septuagésimo cumpleaños, por ejemplo, recibió decenas de miles de cartas de simpatizantes de todo el mundo. Entre ellas, muchas sugerían que quizás era hora de que considerara "bajar el ritmo" y "tomárselo con calma" después de tantas benditas décadas como líder mundial y activista, a lo que, en un encuentro público en celebración de su cumpleaños, respondió: "Me han sugerido: 'Ahora que ha cumplido los setenta, ¿cuáles son sus planes? Quizás sea el momento adecuado para descansar un poco....’.15 Mi respuesta es: debemos empezar a ir por más” .
El Rebe anunció entonces el lanzamiento de una campaña para abrir setenta y una nuevas instituciones educativas en el transcurso del próximo año, duplicando virtualmente la red de alcance mundial de Jabad.
Una década más tarde, en un farbrenguen con motivo de su octogésimo cumpleaños, el Rebe hizo lo mismo, instando a una expansión masiva de las actividades de Jabad.
No abandones nunca
En una historia tras otra, el Rebe desafió reiterada y vehementemente la idea misma de que fuera posible que, con el tiempo, alguien dejara de ser útil.
El hecho mismo de que Di-s le haya concedido a una persona un solo día más para reunir las chispas dispersas de la creación significa que no ha concluido su misión en la vida. La mera oportunidad de lograr algo mejor exige que estemos a la altura de las circunstancias.
El Rebe compartió este mensaje motivador con Esther Mentz al final de su largo y exitoso mandato como presidenta de N'Shei Jabad en Crown Heights. Ella se presentó ante el Rebe agotada, alegando:
—No puedo seguir con esto. Este año es el último. Lo estoy dejando.
—¿Por qué lo estás dejando? Estás cumpliendo una función sumamente importante —le dijo el Rebe.
—Estoy cansada. Este trabajo me quita todas las fuerzas. Nadie coopera conmigo. Lo hago todo sola. Todo debo hacerlo yo misma. Estoy cansada. Ya no quiero seguir.
—¿Estás cansada y ya no quieres continuar? —preguntó el Rebe.
—Así es. —afirmó ella.
—¿Pero (entonces) qué debería decir el Rebe? —le preguntó el Rebe.—El Rebe está cansado. Nadie le ayuda. Pero el Rebe continúa...
—Es que yo no soy el Rebe —respondió Esther.
—Pero usted no hace el trabajo de un Rebe. —respondió el Rebe— Usted hace el trabajo que usted puede hacer. ¿Podría continuar un año más?16
La dedicación del Rebe a estrujar al máximo el potencial de cada momento puede servir cual ejemplo viviente para cada uno de nosotros. Tanto seas un líder o un mero ciudadano, tu capacidad sagrada es única, al igual que tu propósito divino. No tienes que igualar las contribuciones de nadie. Solo necesitas vivir a la altura de tu propio potencial divino y darlo todo en cada día y oportunidad que Di-s te concede para llevar al mundo un paso más cerca de su redención definitiva.
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