A lo largo de esta sección del libro hemos ofrecido numerosas enseñanzas y perspectivas del Rebe para guiarte a través del laberinto de posibilidades hacia tu propio diseño Divino y el propósito único que el mismo conlleva.
En última instancia, estas enseñanzas son meros principios en abstracto. Sin embargo, su aplicación y vivencia suelen ser tan complejas y multifacéticas como las personas en las que se integran, y se complican más aún por el mundo dinámico y tumultuoso en el que vivimos cada uno de nosotros.
Por ejemplo, ¿qué ocurre cuando una persona tiene más de una misión, o cuando una aparente misión entra en conflicto con otra? ¿Qué sucede si tienes una clara señal de que eres el único apto para una tarea, pero careces del talento natural o los recursos para llevarla a cabo? ¿Inviertes tus valiosos talentos y recursos en causas que te resultan naturales y fáciles, o inviertes tu tiempo y energía en evolucionar para convertirte en la persona que necesitas ser para afrontar un desafío que supera tus capacidades actuales? En generaciones anteriores, hubo grandes maestros espirituales que se comunicaban directamente desde una fuente superior y guiaban a las personas hacia su misión en la vida. Pero incluso entonces, era raro encontrar una guía explícita y clara. En la era moderna, cuando los verdaderos ejemplos de tales guías son cada vez más escasos, ¿a quién debemos apelar?
El Rebe abordó estos apremiantes cuestionamientos recurriendo a una enseñanza fundamental de la Mishná: “Hazte para ti de un mentor, adquiere para ti un amigo”.1
Esta directiva nos llama a buscar dos tipos de interlocutores objetivos, un mentor y un amigo, que puedan ayudarnos a encontrar claridad en medio de los numerosos enigmas y prejuicios que podrían confundirnos, alejándonos de nuestro papel divinamente asignado en la creación.
El principal de los muchos prejuicios que debemos evitar con la ayuda de un mentor es el nuestro propio.
El Rebe planteó esta cuestión durante una audiencia privada con el jefe de redacción de un periódico judío nacional, quien ensalzó su propio periódico: “¡Nuestra publicación es independiente y completamente objetiva!”.
El Rebe respondió intencionadamente: “Independiente, quizás, ¿pero objetivo? No existe tal cosa. Es humanamente imposible ser absolutamente objetivo.
"Todos tenemos algún tipo de prejuicio”. 2
La observación del Rebe surge de la profunda comprensión de que cada uno de nosotros, seamos conscientes o no, con demasiada frecuencia nos dejamos llevar por una miríada de capas superpuestas de intereses personales, deseos contrapuestos y distorsiones de la percepción.
Por eso el Rebe insistió en que es necesario un observador externo que nos ayude a filtrar la escoria de nuestros egos y nos brinde una perspectiva clara y objetiva.
En varias ocasiones, el Rebe señaló que esta "cuestión de la subjetividad" se aplica a todo ser humano. Señaló que aun las personas de carácter más refinado y admirable y una vasta sabiduría —por ejemplo, gigantes de la Torá como Jatam Sofer y el Gaón de Vilna— recurrían a otros eruditos para evitar prejuicios personales en materia de derecho y desarrollo del carácter. 3
Observando los peligros inherentes y los puntos ciegos de nuestros prejuicios, el Rebe enseñó que todos, desde personas simples hasta los sabios, deben buscar una perspectiva externa.
"Qué importante es, pues, contar con un tercero cualificado y objetivo, que no se deje 'sobornar por intereses propios'. ... [La] Torá dice que el soborno enceguece y distorsiona la percepción, uno realmente cree que ha hecho algo bueno hasta el punto de que realmente ve lo malo como bueno y lo bueno como malo; ve lo dulce como amargo y lo amargo como dulce. Por lo tanto, cada uno debe contar con un mentor objetivo”.4
Con este fin, en sus últimos años de liderazgo, el Rebe introdujo un sistema que animaba a todo el mundo a tomar un mentor espiritual personal. El rol se denomina mashpía y su función sería la de servir como guía independiente y objetivo para la vida. Más que una fuente de objetividad, el Rebe enseñó que cuando designamos un mentor para nosotros mismos, de conformidad con la instrucción de la Mishná basada en la Torá, nuestro elegido guía se convierte en una extensión de la influencia viva de la Torá y en un canal personalizado para la orientación Divina.
Durante una alocución de Shabat Lej Lejá 5746 (1985), el Rebe profundizó sobre la necesidad de un mashpía.
"...[Uno] podría argumentar: [En el esfuerzo por hacer este mundo más Divino,] hay tantas cosas que requieren dedicación que todo se vuelve sumamente confuso (y nos rendimos exclamando:) ¡no sé por dónde empezar y, siendo así, no hay nada que pueda hacer!
"Con respecto a tal planteo, a esa persona le respondemos: ...[He aquí] un consejo sencillo: acude a alguien más sabio que tú, preséntale tu caso y él te indicará qué hacer.
"En este barrio hay un rabino que ejerce como autoridad local. Acércate a él y pregúntale, lo cual es una mera deducción lógica, pues si le consultas por otros casos, con mayor razón aun debes consultarle por éste. O sea, si acudes a consultarle por una cuchara para productos lácteos que haya caído en un recipiente para carne, cuando, sencillamente, bien podrías descartar esta cuchara y este recipiente, cuánto más debes consultar cuando se trata de una cuestión sobre tu servicio divino, ya sea una cuestión que haya surgido hoy o aun en este preciso instante, lo cual es una cuestión realmente urgente, imposible de postergar, ya que si no haces hoy lo que debes hacer hoy, desperdicias un día, porque 'cada día (y así cada instante del día mismo) requiere de tu trabajo propio y específico'.”5 ,6
La clave es el carácter
Dicho esto, encontrar al mentor adecuado no siempre es tarea fácil. De hecho, el Rebe señala que la Mishná utiliza el término asé, “hazte de un mentor”, lo cual implica que esta tarea a veces requiere esfuerzo y quizás incluso lucha. Es decir, aunque creas que no puedes encontrar un guía más cualificado que tú, haz todo lo posible por encontrarlo. No esperes a que llegue el mentor perfecto, porque no procuras un guía perfecto, sino una perspectiva esclarecedora, libre de prejuicios personales.
Con ese fin, el Rebe recomendó evitar a las personas propensas a la envidia, la rivalidad y otras corrupciones de la perspectiva que potencialmente puedan distorsionar su consejo e inspiración.
Además, el Rebe presentó varias cualidades positivas que uno debe buscar en un mentor o guía:
"... [Debe ser] modesto, compasivo, amable, generoso... Tales cualidades no se las puede ocultar. Uno debe poder ver abiertamente cómo su mentor vive su vida. Si resulta ser naturalmente modesto, compasivo y amable en su conducta pública, es un claro indicador de que realmente es un mentor... con todas las sublimes cualidades requeridas.”7
Aquí, más allá del mero carisma o erudición, el Rebe enfatiza la importancia crítica del buen carácter en el rol del mentor. Humildad, compasión, bondad y generosidad, tales virtudes son señales de que el mentor elegido es idóneo para la tarea de actuar como canal de la instrucción divina de Di-s, que es el rol que, por definición, desempeña todo mashpía.
Además, como ilustra la siguiente historia, un mashpia, según el Rebe, es alguien capaz de dejar de lado su propio ego e intereses al aconsejar a otros.
Durante una audiencia privada con el Rebe, R. Herbert Weiner, autor de Nueve místicos y medio, le preguntó con franqueza: "¿Cómo asume usted la responsabilidad de los consejos que brinda a la gente en todos los asuntos, negocios y medicina incluidos?".
El Rebe respondió: "Cuando alguien acude a mí con alguna cuestión, así es como trato de ayudarle. Toda persona conoce su propio problema mejor que nadie, así que uno debe tratar de unírsele por medio de tornarse batel, esto es disociándose lo más posible del propio ego. Luego, en sintonía con la otra persona, uno intenta comprender el principio de la Divina Providencia en su caso particular".8
Consejos amistosos
Volviendo a las palabras de la Mishná, allí nos pide también que "adquiramos un amigo" que pueda ser un espejo existencial y brindarnos perspectiva espiritual y apoyo, basándose en su profundo conocimiento de nuestra personalidad y vida.
Al igual que otras personas que la Divina Providencia pone en tu camino para ayudarte a identificar y materializar tu designio Divino, un verdadero amigo es un recurso invaluable y preciado al que puedes recurrir al lidiar con las complejidades de tu propósito individual.
El Rebe enfatiza este punto en una carta dirigida a Pinchas Joseph Saffran, quien una vez acudió al Rebe en procura de ayuda para discernir el propósito de su vida. El Rebe le respondió:
"He recibido su carta, en la que me pregunta cuál es su misión en la vida.
"...Puesto que uno no debe confiar en su propio juicio, sería bueno que discutiera usted el asunto con sus propios maestros en la yeshivá, y ellos le orientarán.
"...también le convendría conversar del asunto con sus amigos, a quienes podría explicar los problemas en detalle, y ellos podrían brindarle algún consejo útil.”9
Como guías, los amigos pueden incluso tener una ventaja sobre un mentor tradicional.
Mientras que un mentor suele ser mayor en edad, una persona que ya ha adquirido sabiduría, además de estar más alejado del contexto íntimo de tu vida diaria, un amigo está profundamente familiarizado con tus peculiaridades, circunstancias, personalidad e historia. Un amigo te conoce exactamente tal y como eres y puede aconsejarte basándose en tu yo real además de en tu yo aspiracional.
Incluso si tu amigo no es un erudito o un sabio, su vínculo providencial, su cuidado desinteresado y su conexión sincera contigo lo convierten en un guía precioso. Y cual mashpia, el Rebe enseñó que la definición de un verdadero amigo es aquel que, al ofrecerte apoyo y consejo, pone tus intereses y bienestar por encima de los suyos propios, como queda de relieve en la siguiente historia:
Una vez un hombre preguntó sin rodeos:
—Rebe, ¿qué es exactamente lo que usted hace? ¿Y por qué son tantos los que le admiran?".
—Intento ser un buen amigo —respondió el Rebe.
Incrédulo, el hombre exclamó: —¿¡Un amigo!? ¿¡Eso es todo!?
Sin inmutarse, el Rebe respondió con su propia pregunta:
—¿Cuántos amigos tienes tú?
—Muchos.
—Déjame que te defina qué es ‘amigo’ y luego me dirás cuántos amigos tienes:
—Un amigo es alguien en cuya presencia puedes pensar en voz alta sin preocuparte de que vayan a aprovecharse de ti. Un amigo es alguien que sufre contigo cuando tú sufres y se alegra con tu alegría. Un amigo es alguien que vela por ti y siempre tiene en cuenta tus intereses. De hecho, un verdadero amigo es como una extensión de ti mismo.
Entonces, con una sonrisa, el Rebe le preguntó:
—¿Cuántos amigos así tienes?10
Emisarios providenciales
La siguiente historia muestra hasta qué punto el Rebe enfatizaba la importancia de los verdaderos amigos como emisarios providenciales para transmitir el amor y los valores de lo Divino.
Después de haber contraído matrimonio en 1965, R. Mayer Plotkin y su esposa se sintieron profundamente inspirados a dejar su hogar en Montreal para ejercer como emisarios del Rebe. Surgieron oportunidades en Detroit, California o Florida, pero antes de aceptar algún cargo, el ansioso rabino escribió al Rebe en procura de su bendición y consejo. El Rebe respondió, simplemente, que debía "consultar con sus amigos", y no ofreció su bendición para que la pareja asumiera el cargo en ninguno de los lugares propuestos. Por su parte, teniendo en cuenta la personalidad y las habilidades de Mayer, sus amigos le habían aconsejado reiteradamente que se dedicara a los negocios.
Manteniendo la convicción de que ejercer como emisario (del Rebe) era parte del propósito de su vida, Mayer escribió varias cartas más al Rebe, insistiendo en que, contrariamente al consejo de sus amigos, quería dedicarse a shlijut, recibiendo siempre la misma respuesta: “consulta a tus amigos”. Después de escribir la que sería su última carta sobre este tema, explicando que sospechaba que, a pesar de su constante postergación, el Rebe realmente quería que ejerciese como emisario, el Rebe respondió:
"¿De dónde has sacado tal idea? ¿No te he escrito ya, una, dos, tres veces que deberías consultar con tus amigos? Deja de enviarme cartas porque no te responderé. Toma inmediatamente una decisión basada en el consejo de tus amigos y que Di-s te conceda éxito.”11
Aquí vemos la seriedad con que el Rebe tomaba la idea de que el mentor y los amigos son instrumentos de la guía Divina, incluso si el consejo guiase al estudiante hacia una vida de negocios en lugar de una vida dedicada exclusivamente a la difusión espiritual, lo cual era la mayor pasión del Rebe.
El sabio interior
Además de la importancia de recurrir a un mentor y/o amigo al hallarnos en una encrucijada en la vida, el Rebe también animaba a las personas a pasar tiempo a solas consigo mismas,12 en reflexión e introspección, en la profunda creencia de que tenemos inexplotadas reservas de sabiduría interior que deberían incluirse en toda conversación relevante relacionada con la misión de nuestra vida.
De hecho, el Rebe advertía enérgicamente contra el uso del maestro o mashpia para eludir el trabajo esencial de entender las cosas por uno mismo. El Rebe recordaba con frecuencia que Di-s da a cada persona el poder de encontrar la solución a sus preguntas y dudas; solo necesita esforzarse. Como enseñan nuestros Sabios: "Si te esfuerzas, tendrás éxito.”13
Algunos años después de mudarse con su familia a Maryland para seguir una carrera en psicología, R. Tzvi Hirsh Weinreb se encontró en una encrucijada desafiante en su vida y decidió llamar al Rebe para que le orientase.
El secretario del Rebe atendió el teléfono y pidió al interlocutor que se identificara. Como no quería revelar su nombre debido a la sensibilidad de sus consultas, R. Weinreb solo respondió: “Un judío de Maryland”.
A continuación, expuso las cuestiones para las que procuraba la orientación del Rebe: incertidumbres relativas a su vida, su carrera y la fe.
De repente, R. Weinreb oyó la voz del Rebe de fondo (diciéndole a su secretario): "Dígale que hay un judío en Maryland con quien puede hablar. Se llama Weinreb".
El secretario repitió las palabras del Rebe. "Sí", exclamó, "pero... ¡yo soy Weinreb!".
R. Weinreb oyó entonces al Rebe decir por lo bajo: "Si es así, debería saber que a veces uno necesita hablar consigo mismo”.14
En última instancia, cuando adoptamos el rol de mentor y de amigo en nuestras vidas, basándonos en la exhortación de la Torá, nos abrimos a un canal providencial y personalizado para la instrucción Divina. De este modo, nuestro mentor o amigo se convierte en un punto de contacto en nuestra constante conversación con Di-s, Quien nos habla a través de los guías que Él pone en nuestras vidas justamente con dicho propósito.
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