Un joven de nombre Meir Bastomsky visitó una vez al Rebe en busca de orientación sobre su futuro profesional. Había invertido mucho tiempo en su formación como ingeniero mecánico, pero seguía sin estar seguro de que ese camino fuera para él.
El Rebe le aconsejó: "Si las finanzas no son tu mayor preocupación, entonces elige una carrera en la rama de la educación".
Al principio, Meir se sintió desconcertado por la respuesta del Rebe; después de todo, parecía un desperdicio abandonar todo el esfuerzo invertido en su formación previa. Pero las palabras del Rebe le recordaron que en la Escuela, los exámenes psicométricos de Israel habían demostrado que tenía una aptitud natural y que se sentía más atraído por las humanidades que por las ciencias.
Resumiendo el impacto del consejo del Rebe, Meir recordó en una entrevista:
"El Rebe comprendió que yo era más adecuado para la educación que para la ingeniería. Aprendí que por motivos económicos, una persona puede encontrarse trabajando en una profesión que no se ajusta a sus talentos y características naturales. Puede tener satisfacción económica pero no emocional. Sólo cuando uno trabaja en un ámbito que realmente le sienta bien él puede sentir que cumple su verdadera misión en este mundo. Esta percepción cambió mi vida. El Rebe me reveló que la misión de mi vida —y de hecho mi plenitud emocional— residía en una profesión más espiritual. ¡Cuánta razón tenía!1
En un mundo impulsado por la búsqueda de beneficios materiales, status y poder, es demasiado común pasar por alto nuestra propia personalidad y pasiones a la hora de decidir qué hacer con nuestras vidas. Pero como el Rebe aconsejó innumerables veces, hay pocos indicadores más importantes o confiables de tu propósito Divino que las pasiones y la personalidad natural con las que Di-s te haya dotado.
Sin estas indicaciones críticas que nos guíen, es fácil dejarnos hipnotizar y confundir por oportunidades que no nos convienen. Al perdernos en un mar de posibilidades, podemos alejarnos del propósito que se nos ha asignado.
Este fue precisamente el consejo que el Rebe dio a cierto rabino que ansiaba ejercer como shelíaj (emisario) de Jabad. Habiendo recibido diferentes tentadoras propuestas de shlijut, escribió una carta al Rebe describiendo los diversos puestos que le habían ofrecido y pidió orientación para tomar su decisión final.
En respuesta a la diversidad de propuestas que le presentó el joven, el Rebe preguntó: "¿Cómo es posible que una persona sea apta para todos los puestos mencionados, que varían tan radicalmente de un extremo al otro?”2
El Rebe explicó entonces que, cuando una persona intenta encontrar una vocación, primero debe considerar para qué es más apto, de qué es capaz y qué es más práctico en función de sus aptitudes e inclinaciones naturales. Desde este lugar de alineación interior, uno es más capaz de discernir con claridad cuándo una oportunidad se ajusta a su propósito.
Esta misma verdad el Rebe la inculcó a un estudiante de derecho judío, de nombre Michael Tabor, que había sido invitado por su amigo, R. Shmuel Lew, a visitar 770, ocasión en la que tuvo la oportunidad de conocer al Rebe en persona. Durante su encuentro privado mencionó que sus dos grandes pasiones eran la música de cámara y las melodías jasídicas, y que era orgulloso director de la orquesta de la facultad de Ciencias Económicas de Londres. También mencionó que usaba su kipá para tocar, pero aun así se sentía un poco culpable por estar complaciendo su amor por la música en lugar de estudiar Torá.
"¿No es una pérdida de tiempo?", preguntó al Rebe.
El Rebe respondió: "Si sientes que la música es importante para ti, céntrate en ella. Tienes un don, así que aprovéchalo. Pero mientras permanezcas en la orquesta, haz más que solo tocar… pretendo que te esfuerces por influir en los no judíos para que vivan según las Siete Leyes Noájidas."
Más tarde, al ser entrevistado sobre el encuentro, Michael recordó: "Pude haberme desplomado. El Rebe desde Nueva York estaba preocupado por la moralidad y la vida espiritual de los no judíos que tocaban en una orquesta de una facultad de Londres3
De hecho, el Rebe desafiaba a menudo la arraigada suposición de que las pasiones se oponen de algún modo a una vida de devoción religiosa.
Por ejemplo, cuando Eli Lipsker estudiaba en la Yeshivá Lubavitch de Brooklyn, tenía la música como pasatiempo. Sin embargo, la dirección de la yeshivá no veía con buenos ojos su actividad extracurricular, temiendo que fuera en detrimento de sus estudios. La preocupación por su doble actividad alcanzó un punto crítico cuando Eli fue sorprendido ausentándose de la yeshivá para asistir a clases de música en la Juilliard School of Music de Manhattan. En ese momento iniciaron el proceso de expulsión de Eli de la yeshivá. Sin embargo, como era habitual, ningún alumno era expulsado a menos que el director recibiera la aprobación del Rebe.
Cuando el director fue a ver al Rebe para discutir el caso de Eli, se sorprendió cuando el Rebe le preguntó si la yeshivá le había conferido a Eli alguna asignación para ayudarle a cubrir los costos de sus clases de música fuera del horario de la yeshivá.
Eli llegaría a alcanzar renombre como músico, con su célebre coro de niños presentándose regularmente en eventos de la comunidad. De hecho, Eli, a quien el Rebe se refería cariñosamente como "mi músico", solía presentarse en mítines y reuniones celebradas en 770, y dirigía los servicios principales allí durante las Altas Festividades. 4
Con su habitual perspicacia, el Rebe reconoció la mano de Di-s en el amor de esos jóvenes por la música, enseñándoles que servir a Di-s y perseguir sus sueños no eran mutuamente excluyentes. Todo lo contrario: sus sueños y pasiones eran la manera en que Di-s los guiaba hacia las almas y circunstancias propias de su propósito único que aguardaba ser realizado.
Sigue a tu corazón
Además de observar nuestras pasiones y tendencias personales, otra forma de descubrir nuestro propósito en la vida es identificar y seguir la atracción de las fuerzas que resuenan profundamente en nuestra alma. Pues conforme con la enseñanza espiritual, esas resonancias fueron implantadas en tu alma por Di-s a fin de guiarte hacia los elementos fragmentados del mundo que tú debes rectificar.
Shavi Slodowitz había hallado su hogar espiritual en Brownsville, Nueva York, en Beis Rikva, una escuela de Jabad para chicas. Conoció al Rebe a la edad de doce años, e inmediatamente él se tornó para ella en un faro en su camino espiritual.
Un viernes, caminando por Brooklyn, Shavi se encontró con un gatito callejero que había sido abandonado a su suerte. Shavi siempre había sido una obsesionada por los animales y, para frustración de sus padres, solía llevar a su casa animalitos callejeros. Así que recogió al gatito y, a pesar de la amenaza de desaprobación de sus padres, se dirigió con su mascota a casa. En su caminata, Shavi se encontró con el Rebe, que la miró a ella y al gatito, esbozó una enorme sonrisa y le deseó afectuosamente: "¡Gut Shabes !"
"Estaba en el cielo", recordó Shavi más tarde en una entrevista. "Corrí a casa y le dije a mi madre que, pasara lo que pasara, iba a cuidar de este gatito. Sentí que mis sentimientos por los animales habían sido legitimados por la respuesta del Rebe".
Varios años después, Shavi participó en la publicación del anuario de su escuela y el director la invitó a escribir un artículo en hebreo.
"Mi respuesta inicial fue: 'No sé escribir en inglés, ¡y menos en hebreo!’," relató. "Así que me negué. Él no aceptaba un no por respuesta y me ofreció todo tipo de incentivos, pero yo era una chica muy testaruda y me mantuve firme en mi negativa."
Poco después, en una audiencia privada con el Rebe, él le preguntó a Shavi cómo le iba en la escuela y ella mencionó acerca de su negativa a escribir el artículo que el director le había solicitado.
El Rebe respondió: "Seguramente debe haber algún tema que te interese especialmente y sobre el que quieras hacer el esfuerzo de escribir".
"Me apasionan los animales", respondió.
"¿Entonces, por qué no escribes sobre tzaar baalei jaim, la prohibición de crueldad contra los animales?", sugirió.
Impulsada por la motivadora sugerencia del Rebe, Shavi escribió un artículo sobre todos los casos en que la Torá enfatiza la importancia del buen trato a los animales.
La valiosa guía del Rebe impulsó a Shavi a cuidar de los animales, tanto en su vida profesional como personal. Al comentar sobre el profundo impacto del Rebe en su vida, dijo:
“He trabajado para la rspca (organización del Reino Unido para la prevención de la crueldad contra los animales) y he sido criadora de loros durante muchos años. Ahora que me he retirado de la educación, dedico mi tiempo a cuidar de los animales de otras personas y a educar a la gente sobre cómo los animales pueden ayudar a niños discapacitados y a ancianos a modo de terapia sumamente efectiva.
”En retrospectiva, debo decir que el Rebe, sin duda, elevó mi autoestima y mi autoconciencia, y también moldeó mi singular vida y mi forma de percibir las cosas. El Rebe tenía una capacidad asombrosa para motivarme —al igual que ha motivado a mucha gente— y animarme a hacer cosas que jamás pensé que sería capaz de hacer o que ni siquiera desearía hacer. Poder conectar con la singularidad de cada individuo y aconsejarlo y guiarlo en consecuencia es lo que hizo al Rebe tan grande. Estaré por siempre agradecida por haber tenido el privilegio de ser una de esas personas”.5
El Rebe solía reorientar a las personas hacia su propósito, destacando sus habilidades únicas y dónde y cómo podían encajar con las necesidades en torno de ellas.
Un ejemplo notable de esta influencia motivadora lo compartió el Gran Rabino Jonathan Sacks en la siguiente reflexión sobre su trayectoria de vida:
"Al principio de mi carrera no quería ser rabino. Aspiraba a ser economista. Aspiraba a ser abogado. Soñaba con ser académico. No pensé en ser rabino hasta bastante tarde. Era muy consciente de que nos faltaban rabinos. Eso es lo que había que hacer. Pero nunca vi que eso fuera lo que yo quería hacer, hasta que [el Rebe] encendió esa pequeña chispa, esa llama en mí, y de repente lo que yo quería hacer se transformó en lo que yo debía hacer. Y así llegué a ser rabino.”6
Resumiendo la sabiduría que recibió del Rebe, R. Sacks concluyó:
"Allí donde lo que tú quieres hacer se encuentra con lo que se necesita hacer, es ahí donde Di-s quiere que tú estés".
Sea cual fuese tu personalidad, tus pasiones o tus aficiones, debes saber que has sido creado a la perfección para desempeñar el papel que te corresponde.
Sean cuales fuesen las oportunidades externas que te atraigan en tu búsqueda de propósito, recuerda mirar primero hacia ti y adentro de ti, tus fortalezas únicas, tus deseos más auténticos, tus dones, tus pasiones y tus pasatiempos favoritos. Tómate el tiempo para sentir su fuerza de atracción, porque son ellos los que cuidadosamente te están llevando hacia el mayor propósito y las mayores posibilidades de tu vida.
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