En una audiencia privada con un periodista de un importante periódico judío de Texas, el Rebe le preguntó si su periódico llegaba también a regiones remotas.

"Efectivamente”, respondió el periodista. “De hecho, enviamos periódicos a dos familias judías en zonas periféricas de Texas".

El Rebe preguntó: "¿Es consciente usted de su gran sentido de responsabilidad para con esas dos familias? Además de ofrecer las noticias, su periódico es el único vínculo de ellas con la vida y la comunidad judías.”1

Al igual que los talentos y las oportunidades, tu esfera de influencia es un don de Di-s que debes utilizar plenamente. Por Divina Providencia, las almas que Di-s ha colocado en los círculos concéntricos de tu vida son parte integral de tu misión y responsabilidad Divinas. 2

De hecho, al igual que hay chispas de Divinidad incrustadas en el universo, y cada uno de nosotros recibió su porción personal específica del mundo para cultivar y elevar, del mismo modo, a cada uno de nosotros nos confiaron (de lo Alto) ciertas almas preciosas para nutrir y elevar.

Junto con otros indicadores de nuestro propósito divino, como la ubicación y las circunstancias en las que nacemos, podemos evaluar aún más el alcance de nuestra misión, identificando las formas y los medios de que disponemos para moldear las vidas de quienes están en la órbita de nuestra influencia.

Aprovecha el momento

Un poderoso ejemplo bíblico de ello, referido por el Rebe en numerosas ocasiones, es la historia de la Reina Esther, quien inesperadamente ascendió al poder llegando a ser reina de Persia mediante una serie de eventos aparentemente aleatorios orquestados por la Divina Providencia.

Al principio, cuando Mordejai insta a Ester a revelar su identidad judía y utilizar su posición para influir en el rey a fin de que revoque su decreto genocida contra el pueblo judío, ella se muestra reticente ya que ello implicaría poner su propia vida en peligro.

Fue entonces que Mordejai dijo a Esher las siguientes inmortales palabras:

No creas que en el palacio real estarás más a resguardo que los demás judíos (del eino). Porque si callas en este momento, igualmente llegará alivio y rescate para los judíos, desde otro lugar; pero tú y la casa de tu padre perecerán . Y quién sabe si no habrás alcanzado la realeza para un momento (crucial) como este .

En una alocución de Purim 5744 (1984), el Rebe se explayó sobre las formas en que el inspirador mensaje de Mordejai puede servirnos a cada uno de nosotros cuando procuramos maximizar nuestra influencia (sobre otros.)

"Cuando un judío se encuentra en el exilio y de repente se halla sentado a la puerta del rey, debe saber que ello es por Providencia Divina particular, para que cumpla su verdadero propósito: ejercer influencia sobre la casa real y sobre el rey mismo, y por su intermedio... sobre todo asunto positivo en todo aquel país.

"...Uno debe recordar que se trata de un gran privilegio personal, pues con respecto a la acción esencial de ejercer impacto en la casa del rey, el alivio y el rescate llegarán a los judíos de alguna otra parte, pero entonces tú y la casa de tu padre se perderán; lo cual significa que perderás el mérito asociado con el tema en cuestión.”

Del mismo modo, un judío que pueda hacer impacto en una parte del país, de una ciudad o de un barrio, hasta un judío que sólo pueda impactar sobre su propio grupo familiar o siquiera sobre su propio mundo interior y microcosmos, incluso en una situación así puede emprender acciones que inclinen la balanza de su propia vida y del mundo entero hacia el bien, procurando ‘la salvación y el rescate [para el mundo todo]’, por citar la sentencia legal de Maimónides". 3 ,4

La fuente de la prominencia

Desde estadistas hasta estudiantes, el Rebe enseñó que, independientemente de tus ambiciones o la magnitud de tu influencia, tienes la responsabilidad divina de utilizarla para un bien mayor. El Rebe veía a todo individuo, no solo a quienes ocupaban puestos importantes, como líderes de su propio reino, sin importar su dimensión o escala.

Por ejemplo, Dena Horn [de soltera Mendelowitz] no esperaba recibir mucha atención del Rebe cuando, a la edad de dieciocho años, acompañó a su madre a iejidut. Sin embargo, se sintió humilde y profundamente conmovida cuando el Rebe se tomó el tiempo de preguntarle sobre sus estudios y actividades en la Universidad de Nueva York, donde se desempeñaba como vicepresidenta de la Fundación de Cultura Judía. Unas semanas después de haber regresado a la universidad, se sorprendió cuando le llegó una carta del Rebe dirigida específicamente a ella, y no a su madre. La carta, que cambiaría el curso de su vida, decía:

"Su visita de hace algún tiempo me dio la agradable oportunidad de abordar un tema importante, que merecía más tiempo del que disponía....

"Toda persona reflexiva debe preguntarse con frecuencia: ‘¿Cuál es el propósito de mi vida?’

“…La Torá… nos ofrece una verdadera definición del propósito de nuestra vida y nos muestra los medios para alcanzarlo.

"...El alcance de nuestro deber [tal como se describe en la Torá] es directamente proporcional a nuestra posición social. Y es aun mayor en el caso de quienes ocupa una posición de cierta prominencia, lo que les da la oportunidad de ejercer mayor influencia sobre los demás, especialmente sobre los jóvenes. Estas personas deben apreciar plenamente el privilegio y la responsabilidad que la Divina Providencia les ha conferido para difundir la luz de la Torá y combatir la oscuridad dondequiera (que sea) y en la forma que sea.”

Haciendo hincapié en el poder que incluso una persona por sí sola tiene para lograr grandes cambios, el Rebe añadió:

“…No debemos permitir que el desánimo ni el espíritu derrotista se infiltren en nuestra mente, pensamientos del tipo: ‘¿Qué puedo hacer? Estoy solo…’, etc. Nuestro padre Abraham nos enseñó todo lo que una persona es capaz de lograr por sí sola. Porque Abraham era uno solo, pero heredó toda la tierra (Ezequiel 33:24). Nuestra era, que (causalmente) algunos prefieren llamar la Era Atómica, ha demostrado, además, que en la más mínima cantidad de materia se puede hallar enormes reservas de energía. Solo se necesita descubrirlas y luego aprovechar tales reservas de energía con fines constructivos, y no, Di-s no lo quiera, lo opuesto”.5 ,6

Grandes expectativas

En consonancia con el aforismo atribuido a Voltaire, "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad", el Rebe enseñó sistemáticamente que cuanta más poder de influencia confiere la Providencia Divina a la persona, mayor es su responsabilidad de utilizarla para el mejoramiento de la humanidad.

El Rebe elaboró este principio durante una alocución por su cumpleaños, el 11 de Nissan de 5744 (1984):

"Una persona que ha alcanzado una posición de élite [influencia] en la sociedad; por ejemplo, en el gobierno, [tanto sea a nivel nacional, estatal, municipal o barrial]...

"Una persona así no puede contentarse con ocuparse meramente de las cosas buenas, justas y rectas, como cualquier [otro miembro íntegro de la sociedad], porque, respecto de todos esos asuntos, tiene [mayor capacidad de influir sobre otros] que quienes le rodean.

"No puede alegar: ‘¿Qué problema hay si no utilizo parte de mi potencial y mis oportunidades?’

"Pues tales potenciales y oportunidades no son cosas de su propia creación; sino, más bien, le fueron otorgados por el Santo, Bendito es, y con toda seguridad le fueron otorgados con un propósito y una meta: difundir la justicia y la rectitud por todo el mundo.

"No hay duda en absoluto de que tus... talentos no son producto de: (parafraseando el versículo) Mi propia fuerza y el poder de mi mano me concedieron este éxito7 ; sino, más bien, son producto de: es el Supremo, tu Di-s, Quien te da el poder para ser exitoso.8 Es el Creador y Director del hombre Quien te ha concedido esos dones: Di-s establece los pasos del hombre9 , (es decir,) lo que te ha traído a este lugar, 'lugar' tanto en su sentido simple como 'lugar' de importancia y elevación y poder de influencia, es sólo para que cumplas la misión del Santo, Bendito es.

"...Por lo tanto, esto de usar tu potencial plenamente depende de tu elección: Pues he puesto ante ti la vida y el bien,10 y también lo opuesto, D-os no lo quiera. Pero el Santo, Bendito es, te ordena y te implora: ¡Escoge la vida!11 Aquí, esto significa que debes utilizar plena y completamente los poderes con los que el Santo, Bendito es12 , te haya dotado.

Llamamientos celestiales

Incluso cuando no guarde relación directa con tu rol o vocación principal, el Rebe enseñó que si, por Providencia Divina, descubres una manera de utilizar tu influencia para bien y beneficio de los demás, es probable que sea una señal de que debes seguir esas llamadas celestiales.

Por ejemplo, el Primer Ministro de Israel, Menajem Begin, se reunió con el Rebe varias veces.

Al finalizar una de esas audiencias, el Rebe se dirigió a Begin preguntándole si le haría un favor personal. Begin respondió que sí.

El Rebe le contó entonces que había recibido una carta de los padres de una chica francesa que escribían muy dolidos por su hija, que planeaba casarse fuera de la fe. Los padres habían intentado intervenir de todas las maneras posibles, pero sin éxito.

Desesperados, acudieron al Rebe en busca de ayuda y consejo.

"Estoy seguro", dijo el Rebe a Begin, "de que si una persona prominente como usted, sobre todo porque sabe francés, le habla (a la joven) acerca de su elección matrimonial, la joven le escuchará y así influirá en ella en la dirección correcta."

Begin aceptó el rol, y el Rebe le dio el nombre, la dirección y el número de teléfono de la joven, e insistió en pagar todos los gastos del viaje.

Begin viajó a Francia y habló con la joven. Sus palabras entraron en su corazón y finalmente ella decidió trasladarse a Israel, donde formó una hermosa familia judía. 13

Un pedido sorprendente

En su propia vida, el Rebe encarnó este principio una y otra vez. Siempre que se percataba de una causa o una necesidad, por pequeña que fuera, y veía una manera de usar su influencia para promover el bien común, la adoptaba, aun cuando dicha causa no tenía nada que ver con los objetivos de su propio movimiento.

Un bello ejemplo de esto podemos verlo en el encuentro del Rebe con un senador estatal de Nueva York, que acudió al Rebe en procura de consejo en relación a ciertos asuntos que involucraban a la comunidad judía. Después de ofrecerle consejo con respecto a tales asuntos, el Rebe le preguntó si podía pedirle un favor.

"‘Aquí viene”, pensé”, relató más tarde el senador. "Igual que todos los demás, está buscando la recompensa.

"Pero, ¿qué me pidió el Rebe?

"Hay una comunidad creciente en el Barrio Chino. Son personas tranquilas, reservadas, trabajadoras y respetuosas de la ley; el tipo de ciudadanos que la mayoría de los países apreciarían. Pero como los estadounidenses son tan extrovertidos y los chinos, por naturaleza, tan reservados, a menudo los programas gubernamentales los ignoran. Como senador del estado de Nueva York, le sugiero que se preocupe por sus necesidades".

"Me sentí abrumado. El Rebe tiene una comunidad de miles de personas en Nueva York, e instituciones en todo el estado que podrían beneficiarse del apoyo del gobierno. Yo estaba en condiciones de ayudar a conseguirles financiación, pero el Rebe no pidió eso; estaba preocupado por el Barrio Chino. No creo que el Rebe haya estado allí alguna vez, y estoy seguro de que la mayoría de la gente allí ni lo conoce, pero él se preocupa por ellos. Eso es un verdadero líder.”14

En este caso, y en innumerables otros, el Rebe se guió por la profunda convicción de que toda oportunidad de utilizar la influencia en beneficio de los demás es la forma que tiene Di-s de decirte: "Esto forma parte de tu propósito. Estas son tus chispas. ¡No las evites ni las reprimas! Utiliza el don de la influencia que te he conferido".

Amigos en las altas esferas

Lo mismo Vemos en la siguiente historia del encuentro del Rebe con un líder comunitario en ciernes de Tel Aviv.

En 1972, R. Avraham Chaputa fue nombrado director de Yeshivat HaRambam U'Beit Yosef, una yeshivá sefardí de Tel Aviv, a la temprana edad de veinte años. Bajo su dirección, la que había sido una modesta yeshivá creció tanto que el rabino empezó a buscar oportunidades para expandirse. Con tal fin viajó a los Estados Unidos en procura de recaudación de fondos para cubrir los gastos de construcción. Y posteriormente fue invitado por algunos de sus donantes a reunirse con el Rebe durante su estancia en Nueva York.

El joven Rabino llegó con sus acaudalados e importantes acompañantes, y permaneció en silencio durante toda la reunión, sin pronunciar palabra; y se sorprendió de las palabras del Rebe a sus camaradas: "El rabino que está con ustedes debería quedarse", entonces el Rebe se puso de pie y dirigiéndose directamente al silencioso rabino, le preguntó. "¿Es usted R. Avraham Chaputa?"

Así comenzó un largo e improvisado iejidut (audiencia privada) en que el Rebe preguntó sobre los alumnos del rabino, la yeshivá y los planes para su expansión. Después de su reunión, R. Chaputa regresó a Tel Aviv y poco después lo sorprendió la noticia de que los funcionarios de la ciudad habían ofrecido una parcela de tierra para construir el nuevo edificio para su institución. El agradecido rabino atribuyó la sorprendente donación del terreno a su labor en el Consejo Religioso de Tel Aviv.

Fue sólo gracias a un encuentro casual, unos treinta y cuatro años más tarde, que R. Chaputa se enteró de la verdadera fuente de su bendición. Habiendo sido invitado por Jabad a participar en una noche de estudio, en un momento dado lo llevaron aparte y le mostraron una carta del Rebe escrita poco después de aquel improvisado iejidut tantos años antes. Estaba dirigida a Yehoshúa Rabinovitz, entonces alcalde de Tel Aviv. Al notar algunos de los trámites burocráticos que habían dificultado la expansión de la yeshivá, el Rebe le había escrito al alcalde pidiéndole ayudara para allanar el camino.

"Quedé estupefacto", recordó posteriormente R. Chaputa en una entrevista. "¡El Rebe estaba pidiendo que el alcalde nos cediera un terreno para nuestra yeshivá! En aquella reunión, el Rebe me había oído decir que necesitaba un terreno para poder ampliarnos y admitir más alumnos. Pero yo no le había pedido que me ayudara, ni esperaba que lo hiciera. Sin embargo, él se encargó de hacer lo imposible por conseguirnos ese terreno. Sus ojos estaban muy abiertos vigilándolo todo: no era un Rebe solo para sus Jasidim; se preocupaba por todo el mundo judío15

Promociones Divinas

A continuación hallamos ejemplos de la insistencia del Rebe en que los ascensos, promociones y otras vías de mayor influencia conllevan la responsabilidad adicional de servicio a Aquel que te facilitó ascender.

Cuando William Horowitz fue elegido miembro del Consejo de Administración de la Universidad de Yale, el Rebe le envió una carta recordándole que, además de honores y elogios, su nueva posición era una invitación Divina para poner en práctica su ahora ampliado rango de influencia:

"Me complació tomar conocimiento del distinguido honor que se le ha concedido en designarlo miembro del Consejo Directivo de la Universidad de Yale. Sé por el informe que el evento marcó un hito histórico que rompió con la tradición, al ser usted el primer judío elegido para dicho organismo.

"...Huelga decir que todo acontecimiento en la vida de uno tiene significación también en otros sentidos, además del personal, especialmente un acontecimiento extraordinario como éste. Confío, pues, en que vea en este nombramiento no sólo un merecido homenaje personal, sino también el deber añadido de aprovechar sus nuevas oportunidades para el bien de muchos.

"Tengo entendido que hay muchos estudiantes judíos en Yale con dificultades específicas, como las relacionadas con la observancia del Shabat y Iom Tov, y similares. Espero que hallen en usted un amigo comprensivo y empático que se involucre personalmente en sus problemas.

"Sin duda, una distinción de este tipo va acompañada de un sentimiento de humildad y gratitud a Di-s, que seguramente usted deseará expresar plenamente.” 16 ,17 ,18

El Rebe brindó un estímulo similar al célebre científico y profesor Dr. Velvel Green a lo largo de su carrera. Cuando el Dr. Green fue promovido a una cátedra en la Universidad de Minnesota, el Rebe envió, a él y a su esposa, una carta de felicitación con el siguiente importante recordatorio:

"Se trata, sin duda, de un verdadero ascenso, tanto profesional como en la apertura de nuevos horizontes en su trabajo para beneficio espiritual de muchos, y cuando ambas cosas van unidas es realmente un ascenso genuino y absoluto.

"Quiera Di-s que esto sea el precursor de un avance aun mayor en la misma dirección, lo cual es de hecho una aspiración natural, como declaran nuestros Sabios: 'El que tiene cien desea doscientos, y el que tiene doscientos desea cuatrocientos'. Esto indica que la ambición crece con el éxito y que, tras avanzar, uno ya no se conforma con el incremento anterior. Lo mismo debería ser cierto, al menos, en sentido espiritual". 19 ,20

Naturalmente, al recibir un ascenso, uno podría contentarse con satisfacer las demandas de su nueva y mayor carga de trabajo. El Rebe enseñó lo contrario, insistiendo en que a medida que crecemos y alcanzamos logros, también nuestro poder se incrementa. Cuando somos bendecidos con la posibilidad de ejercer mayor influencia, también recibimos, proporcionalmente, una mayor cuota de responsabilidad y mayores habilidades para utilizar esa influencia adicional en propagar la bondad y la amabilidad.21

Cuestión de impacto

Aun nuestras decisiones sobre qué oportunidades aprovechar deben guiarse por su capacidad para generar el mayor grado de influencia. Por ejemplo, un rabino de una congregación que se encontraba en una encrucijada en su carrera acudió al Rebe en procura de orientación. Le habían ofrecido un puesto como profesor, y era un apasionado de la educación judía, pero tenía reservas sobre dejar el rabinato. "¿Debo continuar mi carrera como rabino o debo ser maestro?", preguntó. El Rebe le respondió: "La pregunta que debes hacerte es la siguiente: '¿Dónde podré tener el mayor impacto sobre la mayor cantidad de personas?".

"En el aula, tendrás veinte o treinta alumnos por año, mientras que a través de tu trabajo con la comunidad, tu esfera de influencia se extiende a muchas más personas. Si Di-s te ha conferido la capacidad de liderar una comunidad, esa es la elección correcta para ti.”22

Aquí, el Rebe expresa el deber del individuo de ejercer influencia en términos cuantitativos: si puedes llegar a miles de personas, es un claro indicador de que ese es el lugar en el que debes centrar tus esfuerzos. Pero, como ilustra la siguiente historia, la influencia también tiene una dimensión cualitativa, que debemos tratar de maximizar en beneficio de los demás.

Cuando la Dra. Ruth Benjamin, autora e investigadora psiquiátrica pionera, estaba trabajando en su tesis de licenciatura en psicología, se planteó la cuestión de si debía continuar sus estudios de posgrado y obtener un doctorado. El Rebe la animó, diciéndole que su doctorado era importante para su "prestigio".

"Después de leer tantas enseñanzas jasídicas que hacen hincapié en la humildad, ¿no sería el 'prestigio' la motivación equivocada?". preguntó la Dra. Benjamin.

El Rebe respondió: "Lo que quiero decir es que si una persona viniera a pedirte consejo, sería más probable que te escuchase por tener un doctorado. Por eso digo que es importante tener un doctorado por prestigio.23

Un ciudadano ejemplar

En definitiva, la mejor manera de maximizar y manifestar nuestra influencia es modelando vidas de fe, compromiso y propósito, lo que a su vez activa la misma actitud en los demás.

Por ejemplo, durante sus vacaciones en su yate privado, el empresario y filántropo judeo-estadounidense David Chase se ponía los tefilín que le había obsequiado el Rebe.

En alta mar, Chase preguntaba frecuentemente a su capitán, Dick Winters, en qué dirección estaba orientado el yate, a fin de rezar hacia el este, hacia Jerusalem, como es habitual.

Después de unos días, Winters, desconcertado por las reiteradas preguntas de Chase, le consultó a su jefe si acaso estaba estudiando los principios de la navegación marítima.

"Oh, no", respondió Chase, explicando que necesitaba conocer la información por motivos religiosos.

El domingo siguiente, cuando el yate atracó en Block Island, en el océano Atlántico, Winters solicitó, de forma inusual, ausentarse de su puesto durante una hora, junto con su esposa.

"Por supuesto", respondió Chase, y preguntándole el motivo.

"Cuando tomé conocimiento de que usted ora diariamente", explicó Winters, "me hizo sentir culpable por no seguir mi propia fe. Así que me gustaría ausentarme una hora para acudir a la iglesia con mi esposa.24

Luego, Chase compartió el incidente con el Rebe. En una alocución pública posterior, el Rebe narró la historia a los miles de Jasidim presentes, utilizándola como una enseñanza viviente de cómo un judío comprometido y a gusto en su observancia puede influir positivamente en quienes le rodean, tanto judíos como no judíos.25

En conjunto, todos estos ejemplos proporcionan una clara ilustración de una poderosa verdad que el Rebe reiteraba a menudo: “La persona alcanza verdaderamente su propósito en la vida, solo si aprovecha al máximo su poder de influencia para impactar positivamente en quienes le rodean.”

Los actos significativos de influencia auspiciosa pueden adquirir una naturaleza viral, impactando innumerables vidas en una cadena de positividad y crecimiento cada vez mayor. A medida que activamos y dirigimos nuestra influencia de forma consciente y constructiva, sus efectos se propagan sin cesar desatando una reacción en cadena de bondad y bendiciones.