Antes de alcanzar los trece años, Asaf Abramovitch fue preparado para su Bar Mitzvá por un joven de nombre Rajamim Jerufi. A medida que profundizaba sus estudios y su inmersión en la cultura de Jabad, sintió curiosidad por saber por qué el Rebe permanecía en Brooklyn, Nueva York, en lugar de radicarse en Israel. Planteó la pregunta un tanto impertinente a su rabino, quien le animó a escribir al Rebe y preguntarle directamente, lo cual él hizo.

Algún tiempo después, Asaf recibió la visita de R. Jerufi, que llegó con una respuesta del Rebe, que incluía bendiciones con motivo de su Bar Mitzvá y una nota a pie de página que decía así:

"En cuanto a tu pregunta sobre el lugar de residencia, el factor determinante no es dónde sea personalmente mejor para el individuo o más agradable para él vivir, sino dónde pueda hacer el mayor bien y dónde sea más necesario.1 Por ejemplo, un médico. Un médico debe vivir en algún lugar donde sea necesario, donde la gente requiera de su asistencia, y no simplemente en un lugar donde le sea placentero. Y en verdad, toda persona necesita sanar su entorno, llevar allí más luz y santidad.”2

Parece no haber fin a las causas e iniciativas que nos invitan a atender las necesidades de los que están cerca y los que están lejos. En una época en la que nos espera un mundo de oportunidades, ¿cómo decidir cuáles de tales causas son las más beneficiosas para nosotros?

El Rebe ofrece un principio esencial que puede ayudarnos a clarificar qué oportunidades están destinadas a nuestras almas particulares. A saber, una tarea que sólo tú puedes realizar prevalece sobre todas las demás a la hora de decidir qué necesidades priorizar.

Especialmente en los casos en que alguien fuera especialmente apto para atender alguna necesidad concreta de la comunidad judía, el Rebe le aconsejaba que diera prioridad a esa necesidad, aunque ello significara sacrificar otros compromisos que compitieran con aquella.

Por ejemplo, R. Sholom Ber Lifshitz escribió una vez al Rebe en relación con el vigoroso crecimiento de Yad L'ajim, una organización que ayudó a fundar en 1950 para atender las necesidades de la afluencia de judíos que inundaron Israel tras el establecimiento del Estado. En su carta, señaló que inicialmente sus esfuerzos habían dado frutos impresionantes, pero luego la respuesta y el apoyo del público se habían desvanecido, dejándolo a él con el peso de la responsabilidad. Mientras tanto, su estudio de la Torá se había resentido mientras sus esfuerzos los dirigía a seguir construyendo la organización.

Escribiendo en busca de orientación, preguntó al Rebe: "¿Acaso es mi deber abandonar las necesidades de mi alma (estudiar la Torá) a favor de servir a las almas de los demás?".

El Rebe respondió:

"...Me asombra esta pregunta, después de que el Santo, Bendito es, te ha concedido éxito y te ha dado la oportunidad de salvar las almas de los hijos e hijas de Israel y ayudarles a permanecer fieles a Di-s y a Su Torá. Y ahora viene tu inclinación al mal alegando: 'Quién sabe si esto es lo correcto, quizás sea mejor para ti dedicarte a otras actividades y entonces podrías prosperar en el estudio de la Torá, etc., etc.’.

"Un conocido dictamen legal en la Guemará establece que una mitzvá que otros no pueden realizar tiene prioridad sobre el estudio de la Torá (Moed Katan 9b).3

Sería fácil escuchar los susurros de la inclinación negativa cuando trata de infundir sutiles dudas sobre dónde somos más necesarios. Pero incluso las prácticas más sagradas deben dejarse de lado cuando hay una tarea urgente que nos ha sido asignada de forma exclusiva por la Divina Providencia. Sin importar lo que nos empuje en otras direcciones, debemos permanecer firmemente centrados en la obra que es responsabilidad exclusiva de nosotros.

El Rebe y el cazador de nazis

De joven, Tuviah Friedman se vio impotente cuando los nazis invadieron su casa en Polonia y lo enviaron a él y a su familia al gueto de Radom. Su familia fue asesinada en las cámaras de gas de Treblinka, mientras que él fue enviado a un campo de trabajo del que escapó con una ambición más allá de la supervivencia: llevar a los arquitectos del Holocausto ante la justicia.

Lo que comenzó como un esfuerzo singular por capturar a los oficiales de las SS que supervisaban el gueto de Radom se convertiría en el trabajo de su vida. A lo largo de su ilustre carrera, Friedman colaboró con diversas agencias e iniciativas para capturar a cientos de criminales de guerra, entre ellos Adolf Eichmann, el principal arquitecto de la Solución Final.

Gracias al apoyo de su esposa, que era la principal sostén de la familia y financiaba la mayor parte de los esfuerzos de Friedman, él pudo continuar durante mucho tiempo con la labor que consideraba tan importante.

Después de más de veinte años, su mujer empezó a insistir en que ella ya había hecho bastante y que no podía continuar financiando sus esfuerzos; y le pidió que suspendiera sus búsquedas. Aún reacio, Tuviah decidió visitar al Rebe en Nueva York, con la esperanza de que pudiera ayudarle a hallar otra manera de financiar su trabajo.

"Plantearé la situación al Rebe y escucharé lo que tenga para decir. Si no puede sugerirme otra forma de financiar mi trabajo, lo abandonaré y me dedicaré a los negocios", prometió a su mujer.

Cuando se reunió con el Rebe en iejidut (audiencia privada), Friedman tomó conocimiento de que el Rebe conocía su trabajo pero tenía curiosidad por saber más. Le contó historias sobre los muchos nazis que había llevado a la justicia, antes de abordar el tema que lo había llevado a ver al Rebe:

—Mi problema es el siguiente: no tengo ingresos. Mi esposa me ha estado manteniendo durante los últimos veinte años, y ya no podemos permitírnoslo. Aunque quiero continuar, no tengo forma de financiar mi trabajo.

—¿Realmente puede usted detenerse? —respondió el Rebe: —¿Cuánta gente sigue en ello? ¿Usted y Simon Wiesenthal? Mire lo que usted ha logrado hasta ahora. Si abandona este trabajo, los nazis se alegrarán de haber ganado. ¿Puede usted designar a alguien que esté dispuesto a tomar su lugar? ¿En los últimos veinte años, alguien se ha ofrecido como voluntario?

—No. Nadie está interesado, ¡no hay nadie más!

—¿Entonces, qué otra opción hay? Usted debe ir de ciudad en ciudad en Alemania, llevándolos a todos ante la justicia. Esto es muy importante para la historia del pueblo judío: todos los criminales nazis deben ser castigados por sus acciones. Y si no lo hace usted, ¿quién lo hará?

"Y en cuanto a mantener a su familia, sugiero lo siguiente: Tome su libro, Nunca Olvidaremos: La solución final [sobre el juicio a Adolf Eichmann], y tradúzcalo al inglés. Dondequiera que se presente a disertar en las comunidades judías de Estados Unidos, llévese unos veinte ejemplares. El libro se venderá y usted así se ganará la vida... Mire los millones de criaturas que hay en este mundo; todas comen y sobreviven. Di-s cuida de todas Sus creaciones; Él cuidará también de usted".

Friedman siguió el consejo del Rebe, regresó a casa e hizo un curso para mejorar su inglés. Luego realizó una gira de conferencias por comunidades judías de Estados Unidos, donde ofreció numerosas charlas y presentaciones aranceladas.. También publicó y vendió una edición en inglés de su libro El Cazador, que junto con las ganancias de sus giras generó ingresos suficientes para continuar su trabajo e incluso para adquirir una nueva vivienda. Gracias al oportuno consejo del Rebe, pudo continuar su trabajo durante otros cuarenta años, y más tarde fundó el Instituto para la Documentación de los Crímenes de Guerra Nazis.

En una entrevista, observaría: "Si no hubiera sido por el Rebe, me habría detenido al cabo de veinte años, y unos mil nazis habrían quedado impunes. El hecho de que no haya sido así fue gracias a la guía del Rebe.4

Donde más se te necesita

Esta cuestión de la responsabilidad radical era una consideración fundamental para el propio Rebe a la hora de decidir entre las innumerables causas que se le presentaban.

"La gente se pregunta por qué el Rebe asume causas que parecen inconexas del movimiento Jabad —cuestiones del judaísmo mundial, del judaísmo ruso, acontecimientos en Israel—, especialmente cuando parecen causas imposibles", le preguntó audazmente un periodista al Rebe.

El Rebe respondió citando el versículo: En aquellos días, Moisés creció y fue a ver a sus hermanos y observó su sufrimiento. Vio a un egipcio que golpeaba a un hebreo. Entonces miró hacia un lado y hacia otro y siendo que no había ningún hombre mató al egipcio y lo ocultó en la arena. 5

El Rebe se preguntó en voz alta: "¿Por qué Moisés miró a su alrededor y sólo cuando no vio a nadie golpeó al egipcio? ¿Acaso en ese momento de crisis Moisés estaba tan preocupado por su propio bienestar?".

"Vio que no había hombre" puede interpretarse en el sentido de que no vio a nadie que se preocupara: nadie se preocupaba por la injustica contra sus hermanos Por eso intervino Moisés, para hacer lo necesario a fin de proteger a los inocentes de la crueldad y la opresión.

"Cuando somos testigos de una injusticia y miramos a nuestro alrededor y a nadie parece importarle", concluyó el Rebe, "debemos actuar". 6 ,7

El Rebe, a menudo, enraizaba este principio en una enseñanza halájica que establece: "Si te encuentras con una mitzvá que sólo tú puedes realizar, el cumplimiento de esa mitzvá tiene prioridad sobre cualquier otra.”8

Esa fue la guía que el Rebe proporcionó al R. Dr. Abraham J. Twersky, un destacado psicólogo rabínico, reconocido por su trabajo pionero en el abordaje de la adicción y otras áreas de la salud mental en la comunidad judía.

Años antes de alcanzar gran renombre, era un joven rabino a punto de graduarse como psiquiatra, y fue a conversar con el Rebe sobre su carrera. El Rebe le sugirió que se trasladara a Nueva York para poder atender a los miembros de la comunidad judía local que necesitaban de su ayuda, lo que provocó la protesta inmediata de Twersky.

"¡Pero si soy el único psiquiatra religioso de Nueva York, la carga será tan inmensa que quizá nunca vuelva a tener tiempo para estudiar la Torá!", respondió.

Reconociendo su formación rabínica, el Rebe le respondió amablemente, citando el principio halájico antes mencionado: "Una buena acción que sólo puedas realizar tú tiene prioridad sobre el estudio de la Torá".

"¿Eres tú el único que puede hacer lo que hay que hacer? Si es así, ésa es la forma que tiene Di-s de decirte: '¡Esto es tuyo, hazlo!”9

No es tan fácil

Desde el comienzo de su liderazgo en 1950, el Rebe inició una revolución espiritual en el mundo jasídico y judío en general enviando a jóvenes parejas de Jabad a los rincones más remotos del mundo en busca de sus semejantes judíos. Pero incluso a finales de la década de 1960, casi veinte años después de la iniciativa, aún resultaba difícil generar el impulso adecuado para el esfuerzo.

Y para quienes ya estaban en el campo, aún quedaba la duda ocasional sobre el valor de su esfuerzo personal en relación con las penurias que debían soportar, al estar tan alejados de su familia, de su comunidad y de su centro espiritual.

En la siguiente conmovedora alocución, el Rebe aborda una aparente curiosidad en el corazón de la misión de Jabad de crear puestos de avanzada en todas partes del mundo, incluyendo lugares remotos con poblaciones judías por demás escasas.

Desde cierto punto de vista, no era el mejor uso de los recursos. Se podría argumentar que sería mucho más eficiente y estratégico enviar a los shlujim (emisarios) a las ciudades judías más pobladas, donde su impacto probablemente sería mucho más pronunciado. ¿Por qué, entonces, enviar shlujim a todos los rincones del mundo, aun a lugares con poblaciones judías escasas y solitarias?

En un farbrenguen en 1968, el Rebe ofreció la siguiente respuesta:

"Los líderes judíos se han esforzado —y más significativamente en los últimos tiempos, los Rebes de Jabad, especialmente mi suegro— en difundir el estudio de la Torá y la observancia judía en todos los rincones del mundo, incluso en los lugares más remotos. Ahora bien, si se puede beneficiar a más judíos en la proximidad de uno, ¿por qué dedicar tanto esfuerzo en llegar a algún judío solitario, a una familia solitaria o incluso a unas pocas familias? En primer lugar, el consejo (metafórico) prevaleciente, en especial en esta época, es: "Aprovecha toda comida y bebida que se te presente", es decir, cualquier oportunidad, porque la Torá y las mitzvot son el sustento, la "comida y la bebida", de un judío. Si se cruza en tu camino una mitzvá, ¡no te demores! Si te enteras de que hay un judío aislado lejos de ti, (debes saber que) 'Di-s no hace nada en vano': el mero hecho de que te hayas enterado indica que de ti se espera que actúes en consecuencia.

"Ahora bien, uno puede hacer cálculos: “Con el mismo esfuerzo que se requiere para tener éxito en un país lejano, puedo lograr mucho más en un lugar más cercano”. En primer lugar, podrías estar equivocado… y eso te confunde y te distrae de tu responsabilidad de rescatar a un semejante judío. Además, la ley judía establece que una mitzvá, que nadie más puede realizar, debe ser tu máxima prioridad. Para alguien que vive en una zona con población judía, habrá muchos judíos observantes que puedan llegar a él. Pero si tú, que conoces a un judío solitario y remoto, no actúas, ¿quién sí acudirá a su rescate?"

Aquí, el Rebe refuta la perspectiva utilitarista que afirma que es mejor salvar a muchos que a pocos, declarando que si tomas conocimiento de siquiera un único individuo en situación comprometida en cualquier parte del mundo, y solo tu intervención puede modificar favorablemente el destino de ese individuo, ello es la manera de Di-s de decirte: "Esto es parte de tu misión y tu responsabilidad, especialmente cuando nadie más puede ayudarle”. Tal situación se convierte en "una mitzvá que sólo tú puedes cumplir".

"Que ello sea doble consuelo para los shlujim que están allanando este camino inexplorado. A veces se sienten frustrados, ya sea que se lo guarden para sí mismos o lo expresen en privado al Creador o se lo planteen a otro: '¿Es justo que mi destino sea estar solo, con mi cónyuge, en algún pueblo o lugar remoto para dar a conocer (allí) a Di-s y Su Torá? En semejante lugar apenas puedo compartir los conceptos más básicos, porque cualquier cosa más sutil los sobrepasa'. ...Debes darte cuenta de que esta es la misión de Di-s (a ti encomendada). Di-s te escogió (a ti) para cumplir esta misión específicamente en ese lugar distante, y sólo así podrás lograr la plenitud personal; las alturas espirituales que puedes alcanzar allí jamás podrías alcanzarlas si permanecieras en un lugar donde el estudio de la Torá y la observancia judía se presentan con facilidad."

Tu misión personal, sea cual sea y donde sea, no se ve afectada ni determinada por cuánto, aparentemente, ganará o se nutrirá tu alma, ni siquiera por cuánto, según tus cálculos, podrías contribuir al bien común.

De hecho, el Rebe añade:

“Aquí [en una ciudad judía más vibrante], quizás, uno podría estudiar una página más del Talmud o ser más riguroso (en la observancia)… Pero afortunados son, en verdad, los que emprenden con entusiasmo esta misión y la cumplen con alegría y felicidad… Su éxito, sin duda, será inimaginable, pues Di-s mismo está allí con ellos, y mi suegro, el Rebe, está allí con ellos”. ¡Ojalá otros judíos pudieran alcanzar el mismo grado superlativo de merecimiento que los shlujim en aquellas lejanas tierras…”.10

El Rebe ofreció este último y apasionado punto como parte de su esfuerzo por cambiar la mentalidad de sus Jasidim y, por extensión, de la comunidad judía ortodoxa en general, que de forma demasiado humana medía su espiritualidad en términos de crecimiento espiritual personal y de la mayor conciencia espiritual y compromiso que conlleva vivir en una comunidad judía próspera.

En un mundo donde las aspiraciones religiosas de cada uno estaban inextricablemente ligadas al estudio y dominio de la mayor parte posible de la Torá, así como a la observancia de las mitzvot con creciente rigor y meticulosidad, abandonar la incubadora espiritual de la amada comunidad parecía comprometer, más que complementar, sus objetivos más sagrados.

Eso era especialmente cierto en el contexto de Jabad en Brooklyn, donde el Rebe residía y presidía. Ser enviado a una misión lejana parecía, para muchos, intimidante en el mejor de los casos, y en el peor, una ruptura con su idílica vida espiritual. Sin embargo, el Rebe enseñó lo contrario sin vacilar. Si estamos aquí con un propósito, declaró una y otra vez, debemos preguntarnos no qué necesito yo o qué pretendo yo de esta vida, sino por qué he sido enviado aquí, cuál es el proyecto de Di-s para mí, dónde soy más necesario yo y cómo puedo servir mejor en el lugar y del modo que (de lo Alto) fuera diseñado específicamente para mí.