Estimados lectores:

Llegamos al final del mes de Tishrei, un mes cargado de fechas fundamentales para la vida judía, y lo culminamos con Simjat Torá. Terminamos de leer la Torá y, casi inmediatamente, volvemos a abrirla desde el comienzo. Para quien sigue su estudio diario o semanal puede surgir una pregunta muy sencilla: ¿cuántas veces podemos leer el mismo libro? Una persona de cuarenta o cincuenta años quizás ya haya escuchado las mismas perashot decenas de veces. ¿Qué podemos encontrar este año que no hayamos encontrado antes?

La respuesta es que quizás la Torá sea la misma, pero nosotros no somos los mismos. Estamos parados en otro lugar de nuestra vida. Tenemos nuevas experiencias, desafíos, alegrías y preocupaciones. Por eso, una misma frase que hace algunos años podía pasar desapercibida, hoy puede hablarnos directamente. Una palabra, un comentario o una historia que conocemos desde niños puede adquirir repentinamente un significado completamente diferente.

La Torá no es simplemente un antiguo texto que estudiamos para conocer nuestro pasado. Es el mensaje de Hashem para cada uno de nosotros y se conecta con nuestra vida y con nuestra neshamá. El Alter Rebe enseñaba que debemos “vivir con el tiempo”, es decir, vivir cada semana con la perashá correspondiente. La Torá que leemos debe ayudarnos a interpretar aquello que estamos viviendo y acompañarnos en nuestras decisiones, nuestros desafíos y nuestro crecimiento.

Quizás por eso en Simjat Torá hacemos algo tan particular. Cerramos los rollos de la Torá y bailamos con ellos. En ese momento no estamos concentrados en comprender un versículo más, sino en expresar una conexión que está incluso más allá de nuestro intelecto. Abrazamos la Torá porque antes de ser solamente un libro que estudiamos, es parte de nuestra propia vida. Después de bailar con ella, volvemos a abrirla y comenzamos nuevamente, preparados para descubrir qué tiene para decirnos este año.

Quiero terminar con una invitación concreta: este Simjat Torá, cuando volvamos a comenzar la Torá desde Bereshit, comencemos también nosotros un nuevo ciclo de estudio. Los invito a sumarse a nuestras clases semanales de perashá, con las que ya hemos completado dos ciclos de estudio, o a seguir cada día la porción correspondiente que publicamos en nuestro sitio. No importa cuánto hayan estudiado hasta ahora ni cuántas veces hayan leído la misma perashá. Abramos nuevamente la Torá y descubramos qué tiene Hashem para decirnos hoy. Hagamos que este año la Torá no sea solamente algo que leemos, sino algo con lo que vivimos.

Jag Sameaj,
Rabino Eli Levy