El Tania del Día
Likutei Amarim, en medio de Capítulo 30
Incluso en la categoría de "aléjate del mal", todo hombre pensante puede descubrir dentro de sí que no se aparta completa y totalmente del mal, en una situación que requiere una lucha del nivel [—magnitud—] descripto arriba [en comparación con el kal shebekalím], o aun de una magnitud menor. Por ejemplo, [hallará que no reúne las fuerzas necesarias] para cortar en medio de un chisme placentero, o de un cuento en descrédito de su prójimo; [debería hacerlo] aun si es un desaire menor y muy leve, y aun si fuera verdad, y aunque [su objetivo] fuera para exonerarse —como se sabe de lo que dijo Rabí Shimón a su padre, Rabeinu HaKadosh: "No fui yo quien la ha escrito, sino Iehudá el sastre la escribió", y su padre contestó: "Mantente apartado de la difamación". [Obsérvese allí en la Guemará, Tratado de Bavá Batrá, al comienzo del capítulo 10].
Lo mismo es aplicable a diversas cosas similares que ocurren frecuentemente. Esto es especialmente cierto con respecto a santificarse en asuntos permitidos [absteniéndose de su indulgencia] — y éste es un mandamiento bíblico, derivado de los versículos: "Santos serán...", y "Os santificaréis a vosotros mismos...". Además, [para las opiniones de que no es mandamiento bíblico,] "las normas rabínicas son aún más estrictas que las leyes bíblicas", etc. Sólo que todos estos, y sus similares, son de "los pecados que la gente pisotea con sus talones", [insensible a su importancia,] y que pasaron a considerarse como permitidos porque se incurre en ellos repetidamente.