"¡David!,vení."

"¡Nooooo! El agua está muy fría."

"Entra dale, te vas a acostumbrar enseguida."

David no estaba convencido. Se paró en el borde de la pileta y miró a sus amigos nadar. Lentamente, sumergió su pie en el agua y lo balanceó de aquí para allá.

"Mira, David. No esta tan fría".

David no pensaba igual. Meneó la cabeza y miró a Gabriel que estaba parado cerca.

"¡Ni loco!," dijo. "Siento que el agua está helada aún en el talón de mi pie".

¿Vos haces lo mismo cuando vas a entrar en una pileta? ¿Probas el agua con tu pie primero? ¿Por qué es más fácil poner el pie primero?

Es muy simple. El pie no es tan sensible al frío como otras partes de nuestro cuerpo, puede soportarlo. Pero ésta es sólo una forma de explicarlo. Hay otra forma diferente de entender lo que ocurre.

Nuestro cerebro nos dice que movamos las manos, los pies y el resto del cuerpo. Envía señales e instrucciones, y nuestro cuerpo responde. Ahora vamos a volver a David y la pileta. Su cerebro dijo: "Dale, tiráte. Enseguida vas a superar el frío y te vas a divertir con tus amigos". La mayor parte de su cuerpo no quería escuchar, pero pudo poner su pie en la pileta. El pie es el miembro que más lejos está del cerebro, pero es el que más listo está para cumplir instrucciones.

Ekev, el nombre de la parashá de esta semana, significa "talón". La parashá nos dice que HaShem nos da muchas bendiciones cuando cumplimos sus Mitzvot tan rápidamente como el talón del pie sigue las instrucciones del cerebro.

Vivimos en "íkveta deMashíja", el tiempo previo a la llegada del Mashíaj, cuando podemos oír "las pisadas de Mashíaj acercándose". La palabra "íkveta" viene de la palabra eikev (talón). Nuestra generación fue seleccionada para recibir al Mashíaj. Como los talones del pie, estamos listos para hacer todo lo que Hashem quiere.