Cubra sus ojos con la mano derecha y diga:

"Oye, oh Israel. Di-s es nuestro Señor, Di-s es Uno."

Recite la próxima frase en voz baja:

Bendito Es el Nombre Majestuoso eternamente.

Y amarás al Eterno tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu fuerza, grabarás en tu corazón las palabras que te ordeno hoy, las enseñaras a tus hijos y las meditarás estando en tu hogar y andando por tu camino, al acostarte y al levantarte, las atarás por señal sobre tu brazo y por ornamento sobre tu frente; las escribirás en el acceso de tu morada y en tus portales.

Y sucederá, si cumplen diligentemente los mandamientos que hoy les prescribo, amando al Eterno su Dios para servirle con todo su corazón y toda su alma, que haré llegar la lluvia en tu tierra a su tiempo, la primera lluvia y la última, para que coseches tu trigo, tu mosto y tu aceite. También daré hierba en sus campos para su ganado, y de él comerás y te saciarás. Cuiden que su corazón no se descarríe apartándolos para servir a otros dioses y postrarse ante ellos, porque si ello ocurriere se encendería la ira del Eterno contra ustedes e impedirá que el cielo les traiga la lluvia y que la tierra les dé su fruto, y van a perecer presto en la buena tierra que les dio el Eterno. Por lo tanto pondrán estas palabras en su corazón y su alma y las atarán por señal en su mano y por frontales entre sus ojos. y las enseñarán a sus hijos, hablando acerca de ellas cuando estén sentados en vuestra casa, cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten, y las escribirán sobre las jambas de las puertas de su casa y en sus portales, para que sus días se prolonguen y también los días de sus hijos, en la tierra que Eterno juró dar a sus padres, como los días del cielo sobre la tierra.

Y le dijo el Eterno a Moisés: Dile a los hijos de Israel que se hagan flecos en los bordes de sus mantos, por todas sus generaciones, y se pongan sobre los flecos del extremo un cordón celeste. Y los flecos les servirán para recordar, al verlos, todos los mandamientos del Eterno para cumplirlos, Y no se desviarán de ellos, siguiendo a su corazón y sus ojos, caminos usuales de sus idolatrías. Se acordarán así de cumplir mis mandatos para ser santos ante su Dios. Yo, el Eterno, su Dios, que los libró de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, el Eterno, su Dios. Así es.