Estimados lectores:

El comienzo de nuestra parashá nos dice:

“Observa, que estoy poniendo delante de ustedes tanto una bendición como una maldición”.

La Torá nos da dos opciones: lo mejor o lo peor. Vos podés elegir dónde querés estar.

El Sforno comenta:

Prestá atención y comprendé que nunca vas a ser alguien común, como la mayoría. Hoy te pongo delante una elección: la bendición o la maldición, los dos extremos.

La bendición significa alcanzar un éxito mayor al esperado, llegar al punto más alto de la bondad; mientras que la maldición es la falta y la carencia, donde ni siquiera se logra lo mínimo indispensable.

Ambas posibilidades están frente a vos, para que elijas cuál preferís.

En el judaísmo no hay término medio. “Voy a cumplir algunos mandamientos y voy a relegar otros, no me interesa la máxima bendición, quiero el término medio”. Esa opción no existe.

Nadie puede cumplir todas las mitzvot, ni estar todo el día estudiando Torá, pero lo que importa es hacia dónde uno está apuntando: ¿estás eligiendo la bendición o estás eligiendo dejarte llevar por los sentimientos más egoístas y oscuros?

Cuando era joven tuve algunas dudas, porque veía a ciertos jasidim que usaban traje largo pero se recortaban la barba. Me preguntaba: ¿son o no son jasidim? ¿Se puede estar un poco en cada lado? Le consulté a mi mentor, y él me dijo algo que me quedó grabado hasta hoy:

“En la vida o estás subiendo o estás bajando. Nunca estás estático. Hay quienes están subiendo: eligieron ponerse el traje jasídico pero aún no tomaron la decisión de dejarse la barba. Y hay quienes están bajando: eligieron sacarse la barba pero todavía no se sacaron el traje. Pero no se puede estar en el medio”.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy