La Biblia relata que, al finalizar el Gran Diluvio, el Arca se posó sobre las montañas de Ararat, que algunos identifican con las tierras altas de Armenia. Como la Torá no atribuye ninguna santidad intrínseca al Arca de Noaj, no resulta sorprendente que, una vez que Noaj salió de ella, prácticamente no se vuelva a hablar de lo que ocurrió con la embarcación.
Sin embargo, a lo largo de los siglos, la ubicación del Arca de Noaj ha despertado una enorme fascinación, e incluso hubo quienes afirmaron haberla encontrado.
Aunque es posible que el Arca no haya sobrevivido hasta nuestros días, el Talmud y el Midrash sostienen que todavía existía miles de años después del Gran Diluvio.
La divinidad de Sanjeriv
En el segundo libro de Melajim (Reyes) leemos que Sanjeriv, rey de Asiria, se estableció en Nínive después de que sus ejércitos fueran destruidos durante el sitio de Jerusalén:
“Mientras se prosternaba en el templo de Nisroj, su dios, sus hijos Adramélej y Sharétzer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esarjadón reinó en su lugar”.1
Al explicar este pasaje, el Talmud señala que el nombre “Nisroj” está relacionado con la palabra hebrea néser, que significa “viga”, y que hace referencia a una viga del Arca de Noaj.2
Cuando Sanjeriv encontró aquella viga del Arca, exclamó:
—¡Este debe ser el gran dios que salvó a Noaj del Diluvio!
Entonces se dirigió a la viga, a la que había convertido en su divinidad, y prometió:
—Si voy a la guerra y salgo victorioso, ¡te ofreceré a mis dos hijos como sacrificio!
Sus hijos escucharon aquella promesa y decidieron matarlo.
Curiosamente, el historiador judío Flavio Josefo, en su obra Antigüedades judías, afirmó conocer el paradero del Arca de Noaj.
También citó a historiadores anteriores, entre ellos Beroso el Caldeo, del siglo III antes de la era común, quienes relataban que las personas tomaban fragmentos del Arca y los utilizaban como amuletos para protegerse del mal.3
La horca de Hamán
Poco menos de doscientos años después de Sanjeriv, durante los acontecimientos de Purim, Hamán construyó una horca de “cincuenta codos de altura”, aproximadamente veintitrés metros, con la intención de colgar en ella a Mordejai.
Una tradición recogida en el Midrash4 relata que uno de los hijos de Hamán era gobernador de la provincia donde se encontraba el Arca de Noaj.
Este hijo le proporcionó a Hamán una viga del Arca, que medía cincuenta codos de ancho.5
¿Por qué sobrevivió el Arca?
En el libro de Tehilim, el rey David canta que Di-s “hizo un memorial de Sus maravillas”,6 para que las personas recuerden Sus milagros y eleven alabanzas en Su honor.
Los comentaristas explican que esta es la razón por la cual se conservaron restos del Arca.
La Providencia Divina dispuso que Hamán utilizara madera del Arca para construir la horca en la que finalmente él mismo terminaría colgado.
Así, la misma madera que había servido para salvar a los sobrevivientes de la humanidad volvió a ser utilizada, siglos después, para salvar al pueblo judío.7
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