Queridos amigos:
Este Shabat es conocido en el mundo judío como Shabat Teshuvá. La palabra teshuvá suele traducirse como arrepentimiento, pero en realidad significa retorno, volver a las fuentes, a las raíces.
El judío no peca por gusto ni se aleja de Hashem porque lo desee; a menudo las circunstancias de la vida lo llevan a lugares donde no tiene oportunidad de conocer o estudiar, o bien las tentaciones del cuerpo lo hacen tropezar. Sin embargo, la esencia de un judío siempre está conectada con Hashem.
Incluso quien jamás pecó necesita hacer teshuvá, porque el camino de acercarnos a Di-s es infinito. Hoy se habla de baal teshuvá como si fuera un estado estático, alguien que “ya hizo teshuvá”. Pero la realidad es que teshuvá significa vivir siempre en un proceso de perfeccionamiento y acercamiento constante a nuestra verdadera fuente.
El alma es una partícula indivisible de la divinidad. Solo que, a veces, el mundo (olam), que también significa elem —ocultamiento—, impide sentir de manera clara que estamos conectados con Hashem.
En estos días debemos reencontrarnos con esa chispa divina que habita en nuestro interior. Que seamos merecedores de seguir creciendo en este camino constante de teshuvá.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Únete a la charla