ב"ה

5786

Iaakov —quien daría su nombre a nuestro pueblo— tuvo que escapar de la Tierra de Israel, perseguido por su hermano Esav, que le había jurado la muerte. Llegó a Jarán sin nada, literalmente con lo puesto. Allí trabajó para Labán, un hombre corrupto y aprovechador. Contra todo pronóstico, construyó su familia y, después de 22 años, partió con grandes riquezas y una familia numerosa.