Estimados lectores:
Una de las grandes preguntas de esta semana en la parashá, que relata la construcción del santuario móvil en el desierto, es por qué se utilizaron tablones de madera de acacia. Rashí se pregunta: ¿de dónde obtuvieron madera de acacia en pleno desierto? La respuesta es sorprendente: la trajeron consigo desde Egipto. Mucho antes de fallecer, nuestro patriarca Iaacov había plantado un bosque de acacias y les dijo a sus hijos que algún día saldrían de Egipto y se llevarían esos árboles para construir un santuario en el desierto y servir a Hashem.
Ese bosque tenía un significado doble. Durante los largos siglos de esclavitud en Egipto, cuando el pueblo sentía angustia y desesperación, pensando que no podrían sobrevivir ni resistir más, levantaban la vista y veían aquellos árboles altos. Esos árboles representaban la esperanza de la libertad, la promesa de que algún día serían redimidos y podrían servir a Dios en su propia tierra. No eran solo madera futura para el Mishkán, eran un recordatorio constante de que el exilio no era eterno.
Se explica que también hoy, en cada generación de exilio, tenemos a nuestros tzadikim, nuestros justos, que son como esos árboles. Cuando levantamos la vista y los observamos, encontramos inspiración y esperanza. Ellos nos ayudan a reforzar nuestro compromiso de no dejarnos vencer por las dificultades del galut, de no bajar los brazos ante las vicisitudes del tiempo y del entorno.
En estos días estoy leyendo una biografía recientemente editada del Rebe anterior, y encuentro inspiración en cada capítulo de su vida, llena de desafíos y pruebas. Siempre mantuvo la vara muy alta, con firmeza y entrega absoluta. Así como él, todos los Rebes atravesaron épocas difíciles, pero nunca bajaron la cabeza. Dieron todo de sí para fortalecer, proteger y exaltar la vida judía en cualquier circunstancia.
Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy

¡Shalom Elí Levy!
Usted es mi Esperanza
Cada semana espero el Magazzine con Ilusión y...
me espero un poco para leerlo
a veces pienso que si me tardo mucho en responder podrían dejar de enviármelo.
pero tengo guardados todos sus envíos, y sé que si algún día Usted decidiera ya no obsequiarme (porque no puedo cooperar)
...si Usted decidiera ya no enviarlos, tengo guardado un Tesoro para leer, repasar, memorizar y practicar cada una de sus Enseñanzas.
Siempre temo que las Personas a quienes quiero y admiro , desaparezcan...
no me olvide Elí, no deje de mandarme sus Correos...