Estimados Lectores:

Esta noche encendí hace unos momentos la quinta vela de Janucá junto a mi familia, jugamos a la perinola y comimos cosas fritas (una vez al año no hace mal), los chicos recibieron sus regalos. Que linda fiesta Janucá, tan llena de símbolos y costumbres lindas.

El Talmud discute sobre el orden del encendido de las velas de Janucá, la opinión de Shamai es comenzar la primer noche con 8 velas e ir disminuyendo con el paso de los días, del mismo modo que se hacía en el templo con los sacrificios durante la fiesta de Sucot, la opinión de Hilel, que es la que predomina hasta hoy en día, es encender una luz el primer día e ir aumentando con el pasar de los días, su razonamiento es que cuando hacemos algo que tiene que ver con santidad no debemos nunca retroceder ni aminorar siempre sumar y avanzar.

La luz y el fuego es lo único que al compartirlo se multiplica, cuando compartimos algo material, nos quedamos con menos nosotros, pero el fuego al pasarlo a otro no nos debilita, por el contrario.

Nuestro mundo está cada vez más oscuro, la amenaza agobiante del terrorismo, la omnipresente carrera materialista y frívola que nos imponen los medios masivos, la debilidad en los lazos familiares, la superficialidad de las amistades en tiempos de redes sociales, y la lista puede seguir.

Nunca más vigente el mensaje de Janucá, compartir las luces de las velas en familia, con amigos, en comunidad, pasándonos unos a los otros esa llamita titilante hasta convertirla en una luz tan potente que ilumine todo el mundo, llenándolo de bienestar y paz universal. #Sharethelights #Compartílaluz.

¡Shabat Shalom y Feliz Janucá!

Rabino Eli Levy