Estimados Lectores:

Esta semana leemos sobre la entrega de la Torá y los Diez mandamientos. Es bien conocido el Midrash que dice que al dar los primeros dos mandamientos en forma directa, los hijos de Israel no pudieron soportar la magnitud de la revelación y por eso se separaron los cuerpos de las almas, hasta que pidieron a Moshe que el dicte los restante mandamientos para que esto no vuelva a suceder.

El momento de la entrega de la Torá en el Monte Sinai fue un momento de extrema revelación que nunca antes ocurrió y que se repetirá solo con la llegada del Mashiaj y la futura redención.

La pregunta es ¿No deberíamos temer que nos pase lo mismo cuando llegue el mashiaj? ¿Qué nuestros cuerpos no toleren tamaña revelación y se separen de nuestra alma?

La respuesta es No, no debemos temer esto, porque con los siglos de cumplimientos de Torá y mitzvot incluso en situaciones adversas, hemos logrado que incluso nuestros cuerpos sean receptores de la divinidad, el mundo a nuestro alrededor también se conviertio en un receptáculo apto para contener a la divinidad. Por eso cuando Hashem se revele en la llegada del Mashiaj podremos disfrutar de su brillo y su presencia con cuerpo y alma.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy