Estimados Lectores:

Esta semana, leemos sobre la relación de dos hermanos, Iaakov y Eisav.

A pesar de que Iaakov era el más justo de los dos, el padre favorecía a Eisav ya que lograba engañarlo y se mostraba como un hombre piadoso.

¿Acaso Isaac era tan ingenuo? ¿Era posible que no supiera la verdad sobre su propio hijo?

En realidad, Isaac conocía la conducta de su hijo, pero de todas formas elegía acercarlo. Él sabía que Eisav tenía un enorme potencial espiritual y que, si este era bien canalizado podría lograr cosas increíbles.

A los hijos, debemos siempre acercarlos, no importa que tan alejados estén, debemos ignorar lo negativo y poner todo nuestro foco en cómo elevar su potencial.

Shabat shalom

Rabino Eli Levy