Estimados lectores:

Hoy es Pésaj Shení, el “segundo Pésaj”. La Torá nos cuenta que durante el desierto hubo un grupo de personas que estaban impuras y no pudieron traer el sacrificio de Pésaj en su momento. Lejos de resignarse, se acercaron a Moshé con un reclamo sincero: querían tener una segunda oportunidad para cumplir la mitzvá. Hashem aceptó su pedido, y así nació Pésaj Shení, un día que hasta hoy recordamos comiendo un poco de matzá.

La idea central de Pésaj Shení es profundamente poderosa: siempre hay una segunda oportunidad. El Rebe anterior solía repetir que “nada está perdido”. No importa en qué situación espiritual se encuentre una persona, no importa cuán lejos sienta que está, siempre existe la posibilidad de volver a empezar.

A veces uno puede pensar: ya es tarde, ya me equivoqué demasiado, ya no hay vuelta atrás. Pero la Torá nos enseña lo contrario. Incluso alguien que se encontraba en un estado de impureza que le impedía el cumplimiento de las mitzvot recibió una nueva oportunidad. Hashem nunca cierra la puerta.

Ese es el mensaje que debemos llevarnos: no existe el “ya está, ya perdí”. Siempre se puede volver, siempre se puede reparar, siempre se puede reconectar. Y cuando damos ese paso, Hashem nos recibe con los brazos abiertos.

Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy