Lej Lejá
El secreto de la riqueza de Abraham
Estimados lectores:
Abraham provenía de una familia acomodada, pero dejó atrás la seguridad del hogar paterno para cumplir su misión de difundir la creencia en un único Dios. Al llegar a Canaán, una hambruna lo obligó a viajar a Egipto, donde, tras el episodio en el que el faraón intentó tomar a Sara como esposa, salió con grandes riquezas. Rashi explica que, al regresar, Abraham volvió por las mismas posadas donde se había alojado para pagar las deudas que había contraído durante su viaje.
Pero hay una enseñanza mucho más profunda detrás de esta historia.
El Talmud (Bava Metzia 59a) afirma:
«Una persona siempre debe cuidar el honor de su esposa, porque la bendición se encuentra en su hogar gracias a ella».
Y trae como prueba justamente el versículo de nuestra perashá: «Y trató bien a Abram por causa de ella» (Génesis 12:16).
El Talmud continúa relatando que Rava aconsejaba a los habitantes de Mejoza: «Honren a sus esposas para que sean ricos».
Es interesante que muchas de las discusiones matrimoniales giren precisamente alrededor del dinero. Los gastos, las responsabilidades económicas y las diferencias sobre cómo administrar el hogar pueden convertirse en fuentes de tensión. Incluso hoy escuchamos hablar de personas que, al salir a una cita, están más preocupadas por dividir la cuenta que por construir una relación.
Sin embargo, la historia de Abraham nos enseña que la verdadera prosperidad no comienza en la cuenta bancaria, sino en el hogar. La esposa no es simplemente alguien con quien compartir los gastos, sino la compañera que Hashem puso a nuestro lado para construir una vida juntos.
Honrarla, valorarla y tratarla con generosidad no es solamente una obligación moral, sino también una fuente de bendición.
Que tengamos el mérito de construir hogares llenos de respeto, amor y armonía, y que Hashem nos bendiga con abundancia material y espiritual.
Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy
Di-s habla con Avram, diciéndole "Vete de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostrare...
¿Por qué estás tan feliz? ¿Qué es lo que estás buscando? preguntaron con mucha curiosidad.
La cuestión del aborto es, quizás, uno de los temas más sensibles y controvertidos del ámbito político
Llegué a sentir un cariño muy especial por la Rebetzin Jana. Era una persona alegre, que irradiaba optimismo y siempre tenía una sonrisa en el rostro. Me hacía sentir como si fuera mi propia abuela, mi bobe, y que realmente se preocupaba por mí, aquel niño que le llevaba las compras a cuestas.
El Rebe enseñaba muchas veces que no debemos esperar a tener ganas para actuar. A veces sucede exactamente al revés: primero actuamos, creamos el recipiente, y después comienza nuevamente a revelarse la energía interior.
Aunque es posible que el Arca no haya sobrevivido hasta nuestros días, el Talmud y el Midrash sostienen que todavía existía miles de años después del Gran Diluvio.
En la porción de la Torá de esta semana, después del victorioso regreso de Abraham de la batalla, leemos: "Malkitzedek, el rey de Shalem, sacó pan y vino, y fue sacerdote del Di-s Altísimo. Y [Malkitzedek] lo bendijo, y dijo: “Bendito sea Abram por el Altísimo Di-s, que posee el cielo y la tierra, y bendito sea el Altísimo Di-s, que ha entregado a sus adversarios en su mano". Y [Abram] le dio un diezmo de todo”.
¿Quién era este Malkitzedek (Melquisedec)? ¿Qué clase de sacerdote era, y por qué Abraham le dio el diezmo?