El sevivón ha evolucionado desde su versión sencilla de barro o madera hasta convertirse en una versión “de alta tecnología”, multimedia, con luces y acompañamiento musical, que hoy puede encontrarse en las tiendas y en muchos hogares. Pero incluso los sevivoním ultramodernos aún conservan las antiguas letras hebreas: Nun, Guímel, Hei, Shin. ¿Qué significado tienen estas letras y por qué aparecen en el sevivón?

Veremos que el sevivón cuenta la historia tanto del mundo como de su propósito final.

Cuerpo, alma e intelecto; cuatro imperios

Las enseñanzas cabalísticas explican que la persona está compuesta por tres elementos: cuerpo, alma e intelecto. En hebreo: Guf, Néfesh y Séjel. Estas enseñanzas también explican que la historia de los imperios del mundo puede dividirse en cuatro: Babilonia, Persia, Grecia y Roma. Cada uno de estos imperios atacó al pueblo judío de una manera única, y en cada ocasión el pueblo judío prevaleció.

El Imperio Babilonio atacó el cuerpo judío (Guf), masacrando mientras destruían el Primer Templo y llevando a los judíos cautivos a Babilonia.

El Imperio Persa, conocido por su promiscuidad y libertinaje, atacó al pueblo judío en el alma (Néfesh).

El Imperio Griego, que produjo a algunos de los más grandes filósofos del mundo, intentó demostrar (falsamente) la incompatibilidad entre la Torá y la ciencia o el intelecto (Séjel).

Finalmente, el Imperio Romano utilizó los tres métodos anteriores —ataques al cuerpo, al alma y al intelecto— en un intento de desacreditar y deslegitimar la Torá y el judaísmo. La palabra hebrea para “todo” es Hakol.

Qué representan las letras del sevivón

  • Guímel representa el cuerpo judío — Guf (Babilonia).
  • Nun representa el alma judía — Néfesh (Persia).
  • Shin representa el intelecto judío — Séjel (Grecia).
  • Hei representa todo lo anterior — Hakol (Roma).

Guematria: Najash y Mashíaj

En hebreo cada letra tiene un valor numérico, conocido como guematria. La guematria (suma de los valores numéricos) de las letras Guímel, Nun, Shin y Hei es 358, el mismo valor que Najash —la serpiente que sedujo a Adán y Javá al principio del tiempo—. Es también la misma guematria que Mashíaj, el Redentor del pueblo judío a quien esperamos que venga pronto, en nuestros días.

Así, el sevivón representa la historia del mundo desde su inicio hasta el fin del dominio de la impureza. La historia comenzó con el intento del Najash de seducir a Adán y Javá. La serpiente continuó su seducción a lo largo de la historia, bajo las formas de los babilonios, persas, griegos y romanos. Al final, sin embargo, el Najash será derrotado por el Mashíaj.

Es importante notar que Najash y Mashíaj tienen la misma guematria, lo que significa que la victoria del Mashíaj no excluye el uso del cuerpo, el alma y el intelecto. Al contrario, cada uno de estos elementos tiene su lugar en el servicio a Di-s. Debemos servir a Di-s con un cuerpo sano. Nuestras emociones y deseos pueden y deben emplearse para los actos más elevados de santidad. Y por supuesto, el intelecto —especialmente los avances de la ciencia, la tecnología y la comunicación— nos capacita como individuos y permite que las masas alcancen un conocimiento espiritual antes inalcanzable.

Transformación y rededicación

A medida que se acerca la era del Mashíaj, las herramientas del Najash —cuerpo, alma e intelecto, que podrían parecer opuestas a la santidad— deben transformarse en instrumentos para servir mejor a Di-s.

Janucá significa “rededicación”. Es un momento para encontrar nuevas formas de utilizar todos los poderes que nos hacen humanos, para alcanzar nuestra realización última como seres humanos y acercarnos más a Di-s y a la Redención del Mashíaj.

Qué poderosa lección la que nos enseña el humilde sevivón.