Pero un converso no debía convertirse al Judaísmo. Nadie lo forzó. Al contrario, aquellos que eligen el judaísmo están al tanto de lo que llamamos Antisemitismo. ¿Para que necesitan esto en sus vidas? ¿Son suicidas o simplemente estupidos? ¿Puede alguien cuerdo buscar deliberadamente Tzores (Sufrimientos)?
Bitajón es vida. Y donde hay vida, no hay supervivencia. Ambos no pueden existir a la vez. Porque donde hay vida, no hay futuro ni pasado. Sólo hay vida -- aquella que está frente a ti en cualquier momento determinado, aceptada a pleno y sin juicio
Todos tenemos fe en algo. Algunos tenemos fe en que el Uruguay haga otro Maracanazo en el próximo Mundial. Algunos no la tenemos. Algunos tenemos fe en que nos entiendan cuando hablamos. Otros no la tenemos.
Como es habitual, cuando el lector llegó a la parte de las maldiciones, bajó la voz. De pronto, el Rebe de Klausenberg gritó en ídish: “¡Ejer!” (“¡Más fuerte!”). El lector se desconcertó. Solo estaba siguiendo la costumbre de generaciones.
Hay un arte en el disfrute. Si uno quiere saborear una comida exótica, un buen vino, música, pintura o poesía, hay una forma especial de hacerlo para que realmente nos llegue. Lo mismo pasa con el judaísmo.
Difícilmente vas a encontrar un profesional dispuesto a trabajar por tres caramelos la hora, ¿no? Lo mismo pasa en el plano espiritual. Una persona conectada con lo trascendente puede mirar las riquezas materiales con cierta distancia.
Una madre lleva a su hijo al médico. El doctor se prepara para darle una inyección. El niño, que no es tonto, sabe que algo doloroso está por venir. Se resiste, llora, patalea. La madre debe sostenerlo mientras el médico le aplica la vacuna. Un minuto después, ese mismo niño apoya la cabeza en el hombro de su madre buscando consuelo. ¿Por qué? ¿No fue ella cómplice del “ataque”?
¿No debería valer más un gran estudioso que alguien que apenas sabe leer?
Por Yanki Tauber
La Torá dice que todos somos iguales ante D-os, “desde vuestros líderes y ancianos hasta los cortadores de leña y los que sacan agua”. Pero, ¿de verdad podemos ver a todos como nuestros iguales, cuando está claro que algunos tienen más conocimientos o habilidades que otros?